Tras la puerta se encontraban Tiana y Blanca.
-Gracias por venir.- Les abrazó Claire.- Tenemos mucho trabajo.- Resopló.
-No pasa nada, cuanto antes empecemos antes acabaremos.- Sonrió Blanca.
-¿Estas sola?- Preguntó Tiana.
-Si, y le he prometido a Drizella que se podría cambiar de habitación cuando volviera.
-Nos debes un cena.- Le dijo Tiana.
Claire le respondió con una mueca divertida.
-En realidad,... -comenzó a decir mientras subían las escaleras- creo que os debo algo más que una cena.- Abrió la puerta y enseñó la habitación sucia y llena de polvo. Había un baúl, una armario y un colchón.
-Bueno...- comenzó a decir Tiana.
-Es... acogedora.- Exclamó Blanca.
-Em... si, con una buena mano de pintura quedará bien.
-Eso mismo pienso.- Sonrió la rubia.- Blanca te voy a dejar un chándal o algo, que has venido muy guapa para venir a limpiar.- Miró sus pantalones negros, ajustados y caros y su camiseta blanca sin ninguna mancha, por no hablar de su americana amarilla.- Tiana, si quieres será mejor que te cambies también.
La joven dejo unos pantalones de deportes y unas camisetas viejas.
-Bueno, comencemos.- Sonrió la chica del pelo negro.
-Dinos, ¿cómo te fue con James?- Le sonrió la rubia mientras llenaba unas cajas con su ropa.
-¿Qué?¿Eh? Bien,... buen, nada especial.- Sonrojó su fina piel blanca.
Tiana y Cindy se miraron con cara pícara.
-Ya ya...- Dijo mientras seguía guardando cosas.
-Pues tienes suerte al menos no te ha tocada con Mister Engreído o Mister Orgulloso o Mister Arrogante, Mister Idiota en general.
-Tiana... que no es para tanto.
-Seguro que estaré todo el rato con Louis mientras el juegue al baloncesto o toque la guitarra.
-Bueno... eso ya lo veremos... pero, ¿qué hicisteis?- Volvió a preguntarle a Blanca?
-Nada especial, ya os lo he dicho, simplemente le ayudamos con los deberes y poco más.
-Bueno,... ¿y quedasteis en algo?
-No, que ya nos diríamos algo. Pero yo creo que es mejor lo tuyo con Enrique.
-¿Qué?
-No te hagas la tonta, ¿qué tal tú con el encantador?
-No hemos quedado en nada, ni siquiera sé cuando vamos a queda con Suzy.- Dijo cargando una caja.
La rubia subió la caja llena de sus pertenencia a la su nueva habitación.
-Tiana.- Susurro Blanca.
La aludida levanto la cabeza.
-Es Enrique.- Señaló el móvil del Claire que se iluminaba con el nombre del chico en la pantalla.
-¿Si?- Contesto la chica.
-Em... ¿hola?¿Claire?
-No, no, soy Tiana. Claire ahora no puede ponerse, si quieres dímelo a mi o sino ahora te llamara.
-Ah, bueno,... me imagino que estará ocupada así que da igual.
-No, no, me ha dicho que no sabía que hacer por la tarde.
-Pon manos libres.- Le susurro su amiga.
-Ah, bueno, es que había quedado dentro de media hora con Suzy y no me he acordado de decírselo a Claire.
-Tranquilo yo se lo digo y ella ya irá con vosotros.
-Vale, gracias, espero que no sea una molestia, ¿podrá ir al parque de al lado de su casa?
-Si, so, claro, no pasa nada. Adiós.
-Adiós.- Colgó el teléfono.
-¿De qué habláis?- Entro Claire en la habitación.
Las dos amigas se pusieron a reír y gritar.
-¿Qué?¿Qué pasa?- Rió desconcertada.
-Lo que pasa amiga mía es que acabas de quedar con Mister Encantador.
-¿Qué?
-Ya te puedes dar prisa.
-¿Qué? Mira como voy.- Señaló su chándal, se miró al espejo y vio su pelo rubio sucio recogido en una coleta.- Necesto una ducha.- Corrió hacia el baño.
-Date prisa, tienes menos de media hora.- Le gritó Tiana.
-¿Qué?- Gritó desde la otra punta del pasillo.
-No te preocupes nosotras te elegimos algo para ponerte.- Le dijo Blanca.
Rapuncel fue corriendo hasta la puerta. La abrió y apareció un joven alto castaño.
-Hola.- Le sonrió.
-Hola.- Exclamo ella.
-¿Dónde esta ese... niño?- Pregunto mirando a todas partes.
-¿Pascal? Todavía no ha llegado, no tardara mucho. ¿Qué tienes pensado hacer hoy?- Pregunto emocionada.
- ¿Qué?
-Para el trabajo, tenemos que hacer cosa juntos con Pascal.
-Si, como ayudarle con los deberes y jugar con él.
-No, bueno si, pero además le tenemos que llevar a sitios y enseñarle cosas.
-¿Cómo que?
-Pues no lo sé. Pero... yo creía que tenias algo pensado.- Dijo la rubia mirando al suelo.
El timbre sonó.
-Pascal.- Volvió a gritar y directamente fue corriendo a abrir la puerta.
Flynn puso los ojos en blanca mientras oía gritar a los dos amigos.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto el pequeño.
-No lo sé, te ayudaremos con los deberes haremos algo y luego bajamos al parque o algo.
-Rapuncel.- Se oyó una voz femenina.
-Si, madre.
-Ven.- Le indico una mujer con curvas y pelo oscuro.
Flynn no lo podía imaginar, no podía ser su madre, no se parecían en nada. Rapuncel tenía el pelo rubio y liso, su madre oscuro y rizado, la joven era muy delgada y bajita, ella era alta y con sensuales curvas, los ojos de Rapuncel eran grandes y verdoso, los de la adulta oscuros y afilados, además Rapuncel tenía la piel ligeramente bronceada y con unas pequeñas pecas en la nariz, la de su madre era blanca y lisa como la porcelana. Parecían el día y la noche.
-Oh, el es Flynn.- Le señaló Rapuncel a su madre.
-¿Tu guía en el instituto?
-Sip.- Sonrió ella.
-Encantado.- Le dijo el chico.
-Espera un momento.- Le indicó el chico con una apuesta sonrisa. El castaño volvió tras unos segundos con una llave en la mano, la colocó en la cerradura.- ¿Estas lista?- Le preguntó.
-Si.- Le respondió la chica mordiéndose el labio inferior.
Él giro la manecilla, pero volvió la vista a ella.
-¿Sabes qué?- Dijo soltando la puerta.- Mejor, cierra los ojos.- Le indicó.
-¿Qué?
-Ciérralos.- Le sonrió.
La chica dudo, pero cerro los ojos, sintió como le cogían las manos y suavemente le estiro de estas obligandola a dar pequeños pasos lentamente.
-¿Los puedo abrir ya?- Preguntó.
-¿Preparada?... ya.
Abrió los ojos y no se pudo creer donde estaba, ¿era la jungla? No, no podía ser. Subió la vista para poder contemplar hasta donde llegaban los altos árboles verdes, solo veía verde alrededor suyo, y los árboles eran tan altos que no se podía apreciar el final de estos. Entre las ramas se podían ver diferentes puntos de colores. Jane miró fijamente una de estos y descubrió que se trataba de pájaros, pájaros de todos los colores.
-¿Dónde estamos?- Pudo decir al fin.
-¿Te gusta? Estamos en el resguardo de aves exóticas. Aquí es donde trabajan mis padres, bueno, ellos normalmente están en la sección de gorilas o chimpancés.
-Son preciosos.- Susurro acercándose a un pájaro rojo con la tripa verde que estaba posado en un roca.
Tony la cogió la mano y se la movió suavemente acercándola al pájaro, se la llenó de semillas y el pájaro pegó un salto subiendo a la palma de Jane.
-¿Cuántos hay?- Preguntó sin despegar su mirada del ave.
-109 pájaros de 14 especies distintas.
El pájaro voló hacia lo alto de los árboles de nuevo Jane le siguió con la mirada y se volvió a fijar en todos los puntos de colores que resaltaban en el fondo verde.
-¿Podría ser más hermoso?- Susurro para si misma.
-¿Quieres apostar?- Le sonrió el chico.
La castaña se sobresaltó al darse cuenta que la había oído. Tony se alejó unos pasos delante, cogió un puñado de semillas y las tiró en el aire. Los puntos de colores abrieron sus alas y volaron hacia las semillas, haciendo así un remolino de colores encima de Tony. Jane abrió los ojos lo máximo que pudo. Dio unos pasos hacia atrás para apreciarlo mejor, hasta que notó una pared detrás suya, la chica se giro, no se lo podía creer era pintura pero parecía de verdad. Había todo lujos de detalles no podía apreciar ninguna diferencia con la verdadera jungla.
Claire cerró la puerta principal detrás de ellas, apoyó la cabeza en esta y sonrió para sí misma. Subió las escaleras lentamente, sentía como si flotara.
'Que buena pareja hacéis!' recordaba todo el rato la voz de Suzy.
Se cogió el pelo en un moño para estar más cómoda, esto hacia que se apreciara un poco mejor la el lazo derado que estaba en la espalda de su camiseta azul claro de tirantes donde se podía leer 'Have Courage and Be Kind' en dorado, Blaca la había combinado con unos pantalones blancos. Abrió la puerta de su habitación, estaba completamente distinta no tenía ninguno de sus cuadros, ni su alfombra, hasta la colcha de la cama era diferente. ¡La mudanza!
Subió las escaleras rápidamente y abrió la pesada puerta del desván, había una cama con su colcha de flores encima de su alfombre blanca, un escritorio debajo de la ventana, y sus fotos y cuadros. Dio unos paso hasta que se fijó que había una carta encima del colchón.
'¿Qué tal te ha ido tu gran cita? Seguro que hay una segunda y no para cuidar a Suzy. No te sientas culpable, nos hemos divertido preparando tu habitación. Llámanos otro día para la mano de pintura.
Te queremos Tiana y Blanca.
Pd: Queremos todo lujos de detalles'