domingo, 27 de septiembre de 2015

Capítulo 11. Dudas y tiro con arco


-Por supuesto que iré. No lo dudes.
-No lo dudaba.- Rió la pelirroja.
-¡Bella!- Volvió a gritar de nuevo la rubia- ¿qué tal ayer con... ya sabes... la tutoria?
-¿Qué?... Bien,... no paso nada. Hoy en la hora de comer le tengo que explicar literatura.
-¿Y?...¿Ya esta? ¿Nada más?
-No paso nada... yo fui a su casa, nos sentamos en una mesa, le explique la matemáticas y filosofía y ya esta, nada más.- Dijo mientras colocaba los libros en su taquilla.
-¿Enserio?
-Si, Aurora, enserio.
-¿Estas rara?
-Soy rara, todo el mundo lo dice.
-Bella, no digas eso.- Dijo Ariel.
-Hola chicas.- Dijo una voz femenina detrás de ellas.
-Hola Mulan.- Le sonrió Ariel.
-¿Qué tal?- Pregunto la rubia.
-Bueno,.. no muy bien, hoy empiezo las artes marciales y... no estoy muy segura.
-Es normal, es una locura.- Dijo Bella.
-Bella..- Dijo Aurora.
-No le digáis eso, Mulan lo harás genial, nosotras te vamos a apoyar en todo y te ayudaremos.- Dijo Rebecca detrás de ellas.
-Eso, no te me vengas atrás.- Le abrazo Ariel.
-Gracias chicas.- Intento sonreír Mulan.- Pero aun así, es una locura, lo mejor será dejarlo.
-¿Qué?- grito la chica de pelo rizado que acababa de llegar- No, no puedes, la dos sabemos que te encanta y no voy a dejar que alguien no te deje hacer lo que te gusta, créeme cuando alguien no te deja hacer algo que te encanta es una peores sensaciones del mundo, sobretodo si puedes hacer algo para impedirlo y tu puedes demostrarlo, hazlo aunque sea por mi.- Le sonrió sujetándole por los hombros.
-Lo haré, pero estar cerca mio, por favor...
-Tranquila estaremos contigo.- Le acaricio el brazo Aurora.
-Bueno, ahora que estáis todas aquí- cambio de tema Ariel- el viernes hay una fiesta de la piscina en mi casa para despedir el verano y estáis invitadas.
-Ariel, tú ya sabes que no me van esas cosas.- Dijo la castaña que todavía estaba colocando sus libros en la mochila.
-Oh, vamos...
-A mi tampoco, además no tengo bañador.- Dijo la asiática.
-Pues vamos a comprar una,- le cogió de las manos.
-Lo siento Ari, no me siento cómoda con esas cosas.
-Yo he quedado con un amigo a enseñarle la ciudad. No puedo ir.
-Yo creo que tengo una comida o algo, pero si puedo voy.- Dijo Mérida.
-¿Enserio? Por favor ven.- Le suplico.- Pues ahora puedo invitar a más personas y... no sé a quien. Se lo voy a preguntar a Rapuncel.- Ando unos pasos pero retrocedió- Y tú ambas sabemos que vendrás.- Señalo a Bella y se fue corriendo hacia Rapuncel y Anna que estaban hablando al otro lado del pasillo.


-Os tengo que pedir un favor.
-¿Qué ocurre?- Dijo Blanca sacando un pastel sel horno.
-Tiana, sé que e vas a enfadar conmigo, pero no digas nada por favor.
-¿Qué ocurre Cindy?- Levanto la morena la vista de la tabla de cortar.
-Antes de que mi padre se fuera me nombro que Anastasia y Drizella no estaban a gusto en su habitación y yo le dije que ya les daría la mía.
-No me gusta por donde va esto.- Dijo la morena echando las zanahorias cortadas en la olla.
-Bueno, el caso es que lo entendieron mal- intentó sonreirle la rubia a su amiga que había enarcado la ceja- y... Drizella se va a mudar a mi habitación y yo... al desván.- Suspiro.
-¿Qué?- Gritó Tiana.
-Y os quería pedir que me ayudarais a limpiarlo y colocarlo para mudarme allí.
-Pero eso no puede ser.
-Oh Tiana, por favor, déjalo no tengo ningún problema y no quiero ninguno.
-Yo te ayudare Claire.- La sonrió la chica de pelo negro y piel blanca.
-Gracias Blanca.- Le sonrió, giro la cara y miro a la chica que cocinaba un guiso e hizo una sonrisa forzada.
-Ogg, de acuerdo... te ayudare, pero que conste que no me parece justo.


'Vale, tranquilízate, todo va a salir bien'- Se dijo para si misma. Andaba lentamente, la verdad es que no estaba muy segura de lo que estaba apunto de hacer, no quería que nadie se enterara y que la echaran del instituto, sobretodo no quería que sus padres no estuvieran orgullosa de ella y que sintieran vergüenza.
Vio el grupo de chicos hablando entre ellos.
-Emm, hola.- Saludo con voz grave.
El grupo de chicos se le quedo mirando con cara extraña.
-Hola.- Saludo al fin un chico bajito con cara de pocos amigos.
-Hola yo me llamo Chien, y este era Yao.- Dijo un chico grande con voz muy dulce.- Y este es Ling señalo al chico alto.
-Hola.- Le grito el ultimo dándole un golpe en la espalda.- ¿Tú eras Fling?
-Ping.- Le corrigió.
-Poneros todos en fila.- Dijo una voz masculina y fuerte.- Soy el capitán del club del club Shang.
-Dicen que es capitán por enchufe de su padre.- Oyó Mulan susurrar a alguien.
-Yao, ¿quieres compartir algo con el grupo?
-No, capitán.
Mulan miro hacia las gradas donde acababan de aparecer Aurora, Ariel, Rebecca y Jane.


-Oh, vamos, has hecho lo que has podido, no puedes hacer nada más, Londres esta muy lejos de aquí.
-Lo sé, ese es el problema.
-Al menos te has despedido de ella.
-Para que llegara a romper conmigo.
-Era para el bien de los dos y lo sabes perfectamente.
-Lo sé, pero no puedo creer que este a miles de kilómetros de mi.
-Marian se ha ido, y sabes que si fuera por ella se habría quedado aquí, ahora empieza una nueva etapa. Ademas si no hubiese sido ahora, os habría separado la universidad el año que viene.- Tras unos segundos de silencio decidió seguir hablando al ver que su amigo no se animaba.- Vamos hay una fila de arqueros esperando a su capitán, y lo tienen que ver feliz. Empieza una nueva etapa Robin.
El chico al fin se levanto de la silla con poca gana.
-Vamos.- Suspiro.

El entrenamiento era muy duro, no podía más, se paro en medio de la pista para descansar con la lengua fuera, no cree que pudiera hacer esto más días, no aguantara.
Las chicas la intentaban animar desde las gradas, sin que los demás se dieran cuenta.
-Si no puedes, siéntate, pero no molestes en medio de la pista.- Le grito el capitán.
La chica que estaba vestida de hombre se sentó en un banco, por suerte no era la única que tuvo que pararse a descansar, espero los otros minutos que quedaban de carrera.
-Bueno, descansar un rato y empezamos a hacer otro ejercicio. Coger todos un palo.
Todos los chicos cogieron uno de los palos de 1'10m que estaban apoyados al lado del material. Mulan cogió el último con la mala suerte de que todo e peso se apoyaba en este y tedas las pelotas, aros, pesas,.. cayeron.
-Cambio de planes,- dijo Shang rascándose la nuca- recoger todo, y rápido,- dijo tras escuchar todas las quejas de los chicos- el tiempo que tardéis será el que os paséis corriendo por la pista.
El grupo miró a Ping con cara de pocos amigos, este simplemente intento sonreírles.

Mérida estaba sentada en el suelo en forma de indio, era la única chica que se había apuntado a Tiro con arca, había niños de primero o segundo años correteando por la pista y otros más mayores hablando con sus amigos.
-Dicen que Robin se fue a Londres a hablar con su novia y por eso no hemos empezado antes.- Oyó decir a uno de estos chicos.
Miró a su reloj, tendrían que haber empezado ya hace casi 40 minutos.
Un chico muy alto y grande junto a otro más delgado se acercaron a ellos.
-Muy bien chicos, atentos.- Dijo el más grande.
-Bueno, yo soy Robin Hood el capitán y este es mi ayudante Little John.
-¿Little?- Rieron los más pequeños.
-Le llevamos llamando así muuuchos años.- Les dijo Robin.
-Bueno lo primero es hacer dos grupos, vosotros seréis el Grupo A- señalo a la mitad de la clase- y vosotros el Grupo B.
Mérida se dio cuenta que le había tocado con los niños más pequeños y malos.
-Tomar.- Les dio Little John unas flechas al Grupo A.- Y... estas son para vosotros.- Les dio una bolsa con flechas falsa.
-¿Estaréis de broma?- Les grito Mérida al ver que la flecha en la punta tenía una ventosa.
-Esto no es ninguna broma, no vamos a dar a principiantes ninguna arma.- Le contesto el alto chico.- Yo me quedo con los principiantes Robin.
Mérida no quiso hacer ninguna discusión, así que se limito a coger varias flechas falsas.
-Comenzemos,- Little John explico como era se tenían que colocar para el tiro de arco.
Los primeros chicos no tiraron con suficiente fuerza y ni se acercaron al arco. Era el turno de Mérida, puso la postura que tantas veces había hecho y soltó la cuerda, dio en la diana, pero se desvío un poco la flecha.
-No esta mal.- Le dijo el chico de pelo castaño.
Mérida se coloco de nuevo.
-¿Puedes alejarte un poco?- Le grito al chico que había colocado su cara a pocos centímetros de su cuello.- Me molesta.
El chico se alejo un paso levantando las manos. Mérida se volvió a colocar tenso la cuerda y la soltó, se había acercado pero no era un tiro perfecto.
-Malditas flechas.- Susurro.
-No le eches las culpas a las flecha.- Le dijo John.
Pero la pelirroja sabía que era culpas de estas, no eran de muy buena calidad y la ventosa esa era más difícil de controlar.
-Jhon el codo.- Le dijo Robin que se había fijado en la chica.
-Es verdad, tienes que corregir tu postura- 'Corregir mi postura. Mi postura es perfecta, mejor de los que se encuentran aquí' pensó Mérida- sube un poco más el codo.
-La chica puso los ojos en blanco, pero se fijo en las flechas que tenía colgadas de la cadera Little Jhon y en la manzana que asomaba en la mochila que estaba encima del banco, a su lado.
Mérida se preparo, lanzó la flecha falsa, dio en el blanco.
-Te lo...
Antes de que Little Jhon pudiera hablar le quito un par de flechas, lanzo una a la diana de al lado, y acto seguido dio una patada al banco haciendo que la manzana saliera volando por los ares y lanzo la segunda flecha hacia esta. Los chicos miraron caer la manzana atravesada por la flecha.
-Tenias razón era todo por culpa del codo.- Sonrió Mérida.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Capitulo 10. En la casa de la bestia y amigo nuevo

Bella miraba detenidamente la mansión que tenía frente a sus ojos. Volvió a mirar en papel de su mano, si la dirección estaba bien. Respiro profundamente y llamó al timbre.
-¿Si?- Se oyó la voz de una moje mayor.
-Hemm, soy Bella.
Y la puerta se abrió ante ella.
-Pasa, pasa.- Dijo la misma voz que sonó en el timbre, la que tenía forma de una mujer baja de unos 50 años, con la cara regordeta.- ya me habían dicho que vendría una chica, muy guapa por cierto.- Le sonrió a la muchacha.
-Hemm, gracias.
-A ayudar al señorito con la escuela.
-Si,- le sonrió Bella- ¿dónde esta?
-Oh si, sígueme.- Gritó la mujer.- Además, Chip está muy emocionado con el trabajo.
-Si, la verdad que y también tengo ganas de pasar tiempo con él.- Bella caminaba por los largos pasillos, no podía dejar de mirar a todas partes, no lo podía creer, parecía un palacio.
-Esta es la biblioteca.- Le señalo, abrió las puertas de la habitación y millones de estanterías llenos de libros aparecieron tras estas y unas grandes cristaleras que dejaban pasar la luz que iluminaba la habitación.
-Guau, no había visto tantos libros juntos.
-Si, la madre del señor es una gran fan de la literatura. El señorito ahora bajara, ¿le gustaría tomar algo?¿té?¿café?¿algo de comer?
-No, gracias, bueno, si puede traer agua.
-Claro.


-¿Cómo crees que le debe estar llendo a Bella?
-No lo sé, espero que bien.
-Yo también.
-Bueno, tengo que estudiar. Adiós Rosa
-Adiós,  Ari.

Ariel apago el móvil y sacó los libros y cuadernos de su mochila, mientras se ponía a estuudiar alguien toco en la puerta.
-¿Si?
La cabeza de su madre se asomó por la puerta.
-Ariel, cielo, ¿podemos hablar?
-Emm, si claro.
-Cielo, me tienes un poco preocupada por el tema del club de natación. ¿Me puedes decir la verdad?¿Hay un chico o algo?
-La verdad es, - la joven jugueteaba con sus dedos- mamá, tranquila no es tan malo como te piensas, estoy apuntada en el club de natación- se levanto del asiento- y... si, hay un chico el capitán del club. Y antes que no digas nada, no, no me apunte en el club por él, es más estaba apunto de no apuntarme por él.
-Entonces, ¿porqué tanto misterio con no irte a ver a natación?
-Es que soy la más pequeña del club y... todo los demás son chicos. Tenía miedo de que si papá se enteraba no me dejara apuntarme al club.
-Ariel, no digas tonterías, ya sé como es tu padre pero...
-Mamá, me paseo en bañador y mojada delante de unos 15 chicos. No hay que ser papá para ponerse en lo peor.
-Bueno, si, quizás tienes razón. Y... ¿cómo es el chico?-Ariel sonrió para sí.
-Es Eric, ya sabes el que va al curso con Arista y Adrina, nuestro vecino de la casa de la playa.
-Es muy guapo.- Le sonrió su madre.
-Lo sé.- se tiró Ariel en su cama.- y es simpático, amable... pero tiene novia- se levanto- y es una bruja, Arista la odia, y no me extraña.
-Ariel...
-¡Mamá!- Se oyó la voz de su hermana en el pasillo.
-¿Qué ocurre?
La cabeza de Adrina asomo por la puerta.
-Mamá, ¿puedes bajar al salón?
-Si voy.- Se levantó.


Rebecca se tiró en la cama boca arriba.
-John Smith.- Suspiró.
No se lo podía creer le había tocado de pareja John Smith, siempre le había gustado, bueno, le parecía guapo, pero nunca podría salir con alguien tan materialista, tan capitalista, su padre era un empresario y por su culpa se han talado millones de árboles para construir sus casa y hoteles. Pero él, bueno, él... es tan guapo.
Alguien llamo a su puerta.
-Adelante.- Dijo la chica de pelo negro mientras se levantaba.
-¿Rebecca?- Preguntó su padre.- ¿Puedes bajar un momento? Quiero presentarte a alguien.
-Si, claro.
La joven siguió a su padre hasta el salón donde le esperaba sentado un hombre de mediana edad.
-Mira, el es Powhatan, un viejo amigo del colegio.
-Si tu padre era mi mejor de jóvenes nos sabes todas las travesuras que hacíamos.- Se rió el hombre.
-Encantada, yo soy Rebecca.- Le sonrió estrechando la mano.
-Y el es su hijo Kocoum.- Señalo a un joven alto y fuerte de melena negra.
-Hola.- Se saludaron.
-Se acaban de mudar a la ciudad y yo he pensado que le podrás enseñar la ciudad  y el instituto.


-Bueno,- comenzó a decir Arista.- ya sabéis que en el instituto somos famosas por las fiestas de piscina.
-Si, y como ya estamos a mitad de septiembre y dentro de unas semanas ya vendrá el frío,- continuo diciendo Adrina a sus padres que estaban sentados en la mesa- hemos decidido que podríamos hacer una fiesta el viernes para despedir el verano.
-¿Qué?- Gritó Tritón.
-Por fa, por fa, por fa...- empezaron a decir a la vez las dos hermanas.
-No, no, no.
-Oh vamos, papá, la última fiesta del año.
-A mi me parece una idea estupenda. Pero sería la última.
-Si, claro, hasta el verano que viene.
-¿Sería la última?- Pregunto el hombre.
-¡Por faaaaa!
-¿Cuántos seríais?
-Sobre 20.- Dijo Adrina.
-Bueno, igual se acerca más a 30.- Rectificó Arista.
-35.- Dijo Ariel detrás de ellas- Así puedo invitar a alguna de mis amigas.
-Oh vamos, cariño, así podríamos pasar un día nosotros solos.- Le abrazo su brazo su mujer.
-¿Qué las vamos a dejar solas?- Volvió a gritar el hombre.
-¡Por favooooor!- Dijeron las tres al unisono.
El robusto hombre de barba blanca simplemente se limito a gruñir.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Capítulo 9. El trabajo

-¿Qué?- Gritaron muchos de los alumnos de 2B. Las quejas de los alumnos llenaron el aula.
-No, me niego rotundamente.- Dijo Naveen.
-Eso no tendría que ser un trabajo escolar.
-Yo ya tengo que soportar a tres críos en mi casa, no voy a cuidar a ninguno más.
-Además recae sobre nosotros demasiada responsabilidad.
-Si, y yo no creo que tenga tiempo.
-Chicos, chicos,- comenzó a decir Giselle.- tranquilos, el trabajo lo tendréis que hacer ya no hay vuelta atrás.
-Pero si aún no hemos empezado a hacerlo.
-Yo creo que es una injusticia.- Dijo Esmeralda.
-Los padres de los chicos que vais a cuidar ya lo saben y ahora no podemos echarnos atrás, a ellos le pareció bien y a vuestros padres también, así que no quiero ninguna queja más.
Una ola de murmullos lleno la habitación.
-Bueno, al ser un trabajo con tanta responsabilidad se hará en parejas. Hemos intentado que cada pareja fuera formada por un chico y una chica, pero habrá tres parejas formadas por dos chicas.- Giselle cogió su libreta.- Por favor, cada pareja que nombre se siente junta. Adam Beaumont y Bella Villenueve,- la castaña cogió sus libros y se sentó al lado de Adam tímidamente.-Alan Gallard y Jasmín Agraba,
-¿Qué?- Se quejo la chica.
-No quiero ninguna queja.- Dijo seriamente la profesora.
La joven morena bufó y movió su mochila para que el chico se sentará a su lado.
-Anna Arendel y Elsa Arendel,- las hermanas se miraron y sonrieron- Ariel Andersen y Mulan Fa- la pelirroja se colocó al lado de la asiática y le dio un pequeño abrazo- Aurora Basile y Felipe Charming,- el chico, que ya se lo imaginaba, se sentó al lado de la rubia- Blanca Nieves y James Blissful,- James se colocó y la chica le sonrió tímidamente- Claire Lewis y Enrique Perrault,- los dos se miraron con una sonrisa tímida hasta que el chico se sentó- Esmeralda Foucher y Megara Deity,- las dos chicas, que ya estaban sentadas juntas, se sonrieron,- Flyn Rider y Rapuncel Golden,- la rubia se sentó al lado de castaño alegremente y bastante aliviada de que le tocará con el único chico que tenía algo de confianza- Jane Porter y Tony Clayton,- la chica levantó los ojos de su bloc de dibujos y miró a chcio nuevo que se acercaba a ella- John Rolfe y Mérida Fergus,- la pelirroja cogió su mochila de mala gana y se dejó caer en la silla que se encontraba al lado de su mejor amigo- John Smith y Rebecca Matoaka,- la atlética chica se sentó al lado del rubio- Naveen Maldonia y Tiana Newman- los dos se miraron con despreció hasta que la joven se levantó y se colocó en su sitio.- Bueno, al tratarse de un trabajo que requiere de terceras personas hemos intentado que las parejas se lleven bien, esto no quiere decir que en todos los trabajos os tocarán con amigos como en este.
-¿Con personas que nos caen bien? Pues en este trabajo lo hago con alguien que es amigo mio no me quiero imaginar en el siguiente.- Grito Jazmín.
-Si, yo no pienso cuidar a nadie con este irresponsable- Secundó Tiana.
-Tranquila que yo tampoco quiero hacer pareja contigo.- Dijo Naveen.
-Yo sigo pensando que este trabajo es una injusticia por muy bien que nos caiga nuestra pareja.- Dijo la morena de grandes ojos verdes.
Y una ola de quejas volvió a surgir.
-Bueno, chicos- gritó Giselle- lo hecho ya esta hecho y si nadie quiere caer castigado no quiero escuchar ninguna queja más.- Cuando todo el mundo calló la tutora siguió hablando.- Bueno, ahora me gustaría que conocierais a los protagonistas de este trabajo.-  Abrió la puerta y trece niños del primer curso entraron a la habitación, unos parecían más asustados que otros, algunos estaban algo despistados y otros parecían bastante confiados. El primero de todos, que parecía más confiados miró por toda la clase hasta ver a la rubia de larga melena y le sonrió hasta que ella le saludo, el chico que parecía más asustado estaba detrás de sus compañeros pero al ver a la pelirroja se alegro y la saludó, al hacer esto todas las miradas fuera para él lo que hizo que el asustadizo rubio volviera a esconderse tras sus compañeros. Giselle se rió suavemente de la escena.- Bueno, creo que algunos ya os conocéis. Ahora toca conoceros mejor, cuando sepáis con quién haréis el trabajo me lo decís.- Indico para que los niños y los alumnos de su clase se acercaran.
Ariel fue con Flounder quién se pego a ella.
-Flounder, mi pequeño gallina, no pasa nada- Se rió esta.
-No soy una gallina.- Grito el pequeño.
La asiática se acercó a ellos dos.
-Mira Flounder, esta es Mulan.
-Hola.
-¿Te parece bien que hagamos el trabajo con él?
-Por mi perfecto.
-Venga, vamos a decírselo a Giselle.

-Rapuncel.- Gritó el chico que iba el primero de la fila.
-Pascal.- Le abrazó ella.- Mira Flynn, podemos hacer el trabajo con él.- Dijo la chica dando pequeños saltitos.
-Qué ilusión.- Grito él agudamente pero sin convicción.

-Hola soy Olaf y me gusta dar abrazos.- Dijo un niño de piel muy blanca, pelo rubio y ojos azules.
Las dos hermanas se miraron y se rieron levemente, Anna se agacho.
-Yo soy Anna y esta es mi hermana Elsa.- Dijo suavemente.
Elsa se agacho con su hermana.
-¿Olaf?
-¿Si?
-¿Te gustaría hacer el trabajo con nosotras?- Preguntó la chica de pelo casi blanco.
-Si.- Gritó y las abrazo de forma muy cómica.

-Hola Adam.- Dijo un pequeño niño rubio de ojos azules levantando las manos.
-Ah, hola.- Contesto el fuerte joven
Bella miro a su compañero de mala gana y se agacho hacia el chico.
-Hola, yo soy Bella.- Le indico la chica.
-Yo soy Chip.- Sonrió el pequeño.- ¿Te gusta leer?- Preguntó señalando la novela que tenía Bella en la mesa.- A mi me encantan que me cuenten cuentos.
-¿Vienes a decirle a Giselle que hacemos el trabajo juntos?- Preguntó mientras se ponía de pie y le daba la mano al rubio. El chico asintió y le dio la mano.- Oye, ¿de que conoces a Adam?
-Oh, mamá trabaja en su casa y yo y ella vivimos ahí.- Le susurro el chico.

Un niño de piel morena y muy delgado se acerco sigilosamente a Alan y le quito el gorro de lana rojo que llevaba.
-¿Qué?- Gritó Alan llevándose las manos al pelo cuando noto que le faltaba el gorro. Dio una vuelta entre si hasta que vio quien había sido el ladrón.- Oh, Abú.- Sonrió el chico.
El niño de grandes ojos le tiro el gorro y se acerco hacia él.
-¿Qué tal?¿Vas bien en el instituto? No estas tan delgado.- Se fijo Alan, quien se había agachado para estar a la altura del niño.
-Vamos a hacer el trabajo con Abú.- Dijo a Giselle mientras miraba desde la esquina como el chico moreno hablaba a su amigo.

-Me gusta tu vestido.- Dijo una niña de pelo castaño.
-Oh, gracias.- Se agacho Claire.
-¿Te lo has hecho tú?
-Me lo ha hecho mi madrina.- Le sonrió la rubia.
-Es muy bonito, y te queda muy bien, eres muy guapa.
-Muchas gracias,- se sonrojo- tú también eres muy guapa y me gusta mucho tu vestido.- Dijo indicando el vestido rosa de la niña.- Soy Claire y el es Enrique.- Dijo señalando al chico de pelo castaño.
-Yo Suzy.

-Hola, me llamo Blanca.- Le dijo dulcemente a un niño que se encontraba un poco apartado.- No hablas mucho, ¿verdad?- Preguntó al ver que el tímido niño no decía nada.- Bueno, ¿te gustaría hacer el trabajo conmigo?- El niño asintió con la cabeza, Blanca le sonrió- Ven, te voy a presentar a James.
El pequeño le cogió de la mano y le dejó que lo llevara por la clase.

- Espera un momento,- gritó una niña de pelo moreno- ¿me estas contando qué tus padres trabajaban en África estudiando gorilas y qué tú prácticamente te has criado con monos?
-Se puede decir que si.
-Esto en muuuuuy raro.
-Me llamo Tarzan y ella es Jane.
-Yo soy Terk.- Dijo la chica muy convencida.

Una niña vestida de colores vivos revoloteaba por la habitación. Se paro en seco y se acercó a la chica de piel morena.
-Me gusta tu collar, ¿te lo has hecho tú? O te lo has comprado en algún mercadillo.
-Me lo hizo mi madre.- Le sonrió la chica de gruesos labios.
-Tienes ese rollo medio hippie ¿verdad? No me lo digas eres vegetariana o vegana. Ah, tú eres la que hace las revueltas a favor de los animales y los bosques. ¿Cómo te llamabas? Rebecca.
-Si, esa soy yo.
-Yo soy Flit.- Sonrió la niña de grandes ojos verdes.

-Djali.- Dijo la morena de ojos verdes.
-Esmeralda.- Contesto la niña de pelo y ojos negros.
-Meg, esta es Djali, viene conmigo en el club de teatro, Djali ella es Megara mi compañera en el trabajo.

-Haceis muy buena pareja.- Dijo una niña de pelo castaño y vestida de rosa.
-Oh, gracias.- Contesto la alta rubia sonrojándose.
-Si, pero solo... somos amigos... em.. nos conocemos desde pequeños, porque... nuestros padres son amigos y hemos estado siempre juntos.- Tartamudeo el castaño nerviosamente.
-Si,- gritó la chica- solo amigos, nada más.- terminó la frase con un suspiro.
-Es una pena, quedáis muy bien. Yo soy Audrey.- Sonrió la pequeña.
-Yo Aurora y el es Felipe.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Capítulo 8. La reunión de padres.

Aunque los lunes suelen ser el día que más lento se pasa para la mayoría de alumnos, este fue demasiado rápido ya que al terminar las clases tendrá lugar una de las cosas que más temen los estudiantes, la reunión de padres.

-¿Qué crees que dirán en la reunión?
-Lo de todos los años, Ariel, que tenemos que estudiar mucho, pensar en nuestros estudios del futuro y poco más.- Dijo Bella colocando los libros en la taquilla.
-Tranquilízate pelirrojilla que no te ha dado tiempo de hacer nada malo.- Le abrazó Aurora.

-Venga, Alan.
-¿Qué quieres hacer?
-Vamos a ver como son las madres.- Le sonrió su amigo
Los dos chicos se colocaron en un banca algo apartado de la clase para poder ver a los padres, sobretodo a las madres que entraban a la clase.
-Mira a la de Ariel.- Susurro Flynn.
-Es igual que su hija.
-Yo diría que hasta mejor.
-¿Enserio?- Se sentó un rubio a su lado.- ¿Ya estáis así otra vez?
-No podrás negarme que la mayoría de madres no están buenas.
-Mira a la de Blanca, o a la de Aurora, por no señalar a la de Jasmín.
-Yo que tú me fijaría también en los padres.- Le giró la cara hasta que pudo ver a dos hombres altos y fuertes, uno pelirrojo y otro con una gran barba blanca.
-Oh, Smith, eres un cortarollos.- Le grito Flynn.
-Eh, eh, que yo solo os aviso.


-Buenas tardes.- Sonrió Giselle y comenzó a explicar los motivos de la reunión.
-Bueno, y para terminar os tengo que explicar el trabajo de este trimestre. Han decidido que a partir de ahora se harán trabajo que necesiten más responsabilidad para avisar de lo que conlleva el futuro. Será un trabajo en pareja, lo mejor sería que fuera compuesta por un chico y una chica, pero por el número de alumnos tres de estas parejas tendrán que estar compuestas por dos chicas. Me gustaría que me ayudarais con las parejas ya que se tendrán que comportar porque hay terceras personas en este trabajo.
-¿Pero de que trata el trabajo?- Preguntó una madre.
-De cuidar niños. Cada pareja tendrá que pasar el tiempo con alumnos de sexto grado de Walt Disney y por eso tendrían que llevarse bien o compensarse en le pareja.
-Mi hijo Naveen necesita a alguien muy responsable para este tipo de trabajos.- Dijo un hombre moreno.
-Mi hija Tiana es una joven muy responsable.- Le contesto una señora morena.
-Eso es vedad, Tiana es una de las chicas más responsables de la clase.
-Yo pienso que mi hija iría bien con Jhon Rolfe, además son vecinos y eso facilitaría las cosas.
-Nosotros estamos de acuerdo.- Dijeron las señores Rolfe.
-A nosotros nos gustaría que Aurora y Felipe fueran juntos, son grandes amigos desde pequeños y se compensan muy bien.
-Yo casi prefiero que mi hija Ariel haga pareja con otra chica.
-Mi sobrino me ha hablado mucho de una chica nueva, Rapuncel, se conocen bastante y creo que le vendría muy bien a él hacer pareja con ella.
-Yo creo que mi Rapuncel con el que más a gusto estará sera con su guía.
-Mi hija Jane me habla mucho del chico nuevo, tienen los mismos intereses así que eso vendría bien para cuidar  a niños.
-Mi hijo tiene buena mano con los niños, siempre esta jugando con los niños de su calle.
-Pues que venga con nuestra hija por que a ella no se le da nada bien.

Los padres salieron de la clase.
-Bueno, ¿qué os han dicho?
-Nada especial, lo de siempre y nos han explicado un trabajo que tenéis que hacer este trimestre, pero mañana ya os lo explicarán en clase.
-Ah, bueno, me voy a natación.
-Espera, Ariel, que te acompañamos. Y a si te podemos ver un poco.- Le dijo su madre
-¿Qué? No, da igual. Además, creo que estos días no dejan pasar ni ver la piscina, solo los que tienen el permiso del instituto como los del club.- Mintió.
-Pues, ya te vendremos a buscar. ¿A que hora acabas?- Le preguntó Tritón.
-Es que ya he quedado con Arista en que me pasaría a buscar.- Miro el reloj.- Bueno, me tengo que ir que todavía tengo que prepararme.- Le dio un beso a su madre y su padre.- Adiós.- Gritó mientras se iba corriendo hacia la piscina.

-¿Qué os han dicho en la reunión?
-Nos han contado un trabajo que tenéis que hacer este trimestre.- Dijo el hombre sin quitar la mirada de la carretera.
-¿Ah si?¿Y de qué va?
-Os lo explicarán mañana, pero créeme te va ha encantar.- Le sonrió, la joven no pudo evitar devolverle la sonrisa.- Tienes la misma sonrisa que tu madre.
-Ya lo se el 80% de las veces que sonrió me lo dices.
-Es que no puedo evitar decírtelo, también tienes sus ojos, en realidad eres una calcomanía de ella.
Todavía no me has dicho que quieres que te compre.- Volvió a decir el hombre tras una pausa.
-Te he dicho que no hace falta que me compres nada.
-Pues algo te tendré que comprar.
-Yo no te voy a decir nada.
-Bueno, yo algo te traeré, recuerda que yo con estas cosa soy muy malo, si no te gusta lo que te traiga será culpa tuya.
-Me encantará, eso seguro.
-A propósito, ¿quién era el chico que te trajo el otro día a casa?
-Oh, nos vistes. Tranquilo, no es mi novio ni nada, si lo fuera te lo habría dicho. Es solo un compañero de clase, el otro día Anastasia y Drizella no pudieron ir a buscarme y justo él salía del instituto, me vio y se presto para llevarme a casa.
-Hablando de Anastasia y Drizella, su madre me han dicho que están un poco incómodas en su habitación.
-Si quieres nos podríamos cambiar de habitación la mía es más grande y yo tampoco necesito mucho espacio.
-¿Enserio? No hace falta.
-Da igual no es ninguna molestia.
-Es muy bondadoso por tu parte.
-No es nada.
-Bueno, hemos llegado.
-Te ayudo con la maleta.- Dijo Claire mientras salía del coche.
-Recuerde que con cualquier cosa me puedes llamar.
-Tranquilo, no hace falta, además tengo a mi madrina seguro que cualquier pequeño problema lo podré solucionar con ella.
-Si tienes una madrina tardona y despistada que se supone que tenía que venir aquí para llevarte a casa después que me fuera y que ya tendría que estar aquí.
Claire se rió.
-Tranquilo, estaré bien.
-Te prometo que la próxima vez que viaje a París será contigo.- Le cogió las manos.
-Será un viaje perfecto.
-En diez días estoy aquí.- Le beso la frente.
-Y yo vendré a buscarte.
-Enserio, ¿dónde está esa despistada?
-Por ahí llega.- Se rió Claire.
Una señora de mediana edad y regordeta salió de un coche viejo mientras colocaba un montón de cosa en su gran bolso.
-¿De verdad piensa que voy a dejarte tranquilo con esa señora a tu cargo?
-Mi niña, ven a mi.- Le dijo la señora mientras abría sus brazos.
-Tía.- Le abrazó Claire.
Una voz femenina sonó por todo aeropuerto llamando a las personas que cogían el avión a París.
-Te echaré de menos.- Susurró el hombre.
-Y yo a ti.- Le respondió antes de darle un abrazo.