Aunque los lunes suelen ser el día que más lento se pasa para la mayoría de alumnos, este fue demasiado rápido ya que al terminar las clases tendrá lugar una de las cosas que más temen los estudiantes, la reunión de padres.
-¿Qué crees que dirán en la reunión?
-Lo de todos los años, Ariel, que tenemos que estudiar mucho, pensar en nuestros estudios del futuro y poco más.- Dijo Bella colocando los libros en la taquilla.
-Tranquilízate pelirrojilla que no te ha dado tiempo de hacer nada malo.- Le abrazó Aurora.
-Venga, Alan.
-¿Qué quieres hacer?
-Vamos a ver como son las madres.- Le sonrió su amigo
Los dos chicos se colocaron en un banca algo apartado de la clase para poder ver a los padres, sobretodo a las madres que entraban a la clase.
-Mira a la de Ariel.- Susurro Flynn.
-Es igual que su hija.
-Yo diría que hasta mejor.
-¿Enserio?- Se sentó un rubio a su lado.- ¿Ya estáis así otra vez?
-No podrás negarme que la mayoría de madres no están buenas.
-Mira a la de Blanca, o a la de Aurora, por no señalar a la de Jasmín.
-Yo que tú me fijaría también en los padres.- Le giró la cara hasta que pudo ver a dos hombres altos y fuertes, uno pelirrojo y otro con una gran barba blanca.
-Oh, Smith, eres un cortarollos.- Le grito Flynn.
-Eh, eh, que yo solo os aviso.
-Buenas tardes.- Sonrió Giselle y comenzó a explicar los motivos de la reunión.
-Bueno, y para terminar os tengo que explicar el trabajo de este trimestre. Han decidido que a partir de ahora se harán trabajo que necesiten más responsabilidad para avisar de lo que conlleva el futuro. Será un trabajo en pareja, lo mejor sería que fuera compuesta por un chico y una chica, pero por el número de alumnos tres de estas parejas tendrán que estar compuestas por dos chicas. Me gustaría que me ayudarais con las parejas ya que se tendrán que comportar porque hay terceras personas en este trabajo.
-¿Pero de que trata el trabajo?- Preguntó una madre.
-De cuidar niños. Cada pareja tendrá que pasar el tiempo con alumnos de sexto grado de Walt Disney y por eso tendrían que llevarse bien o compensarse en le pareja.
-Mi hijo Naveen necesita a alguien muy responsable para este tipo de trabajos.- Dijo un hombre moreno.
-Mi hija Tiana es una joven muy responsable.- Le contesto una señora morena.
-Eso es vedad, Tiana es una de las chicas más responsables de la clase.
-Yo pienso que mi hija iría bien con Jhon Rolfe, además son vecinos y eso facilitaría las cosas.
-Nosotros estamos de acuerdo.- Dijeron las señores Rolfe.
-A nosotros nos gustaría que Aurora y Felipe fueran juntos, son grandes amigos desde pequeños y se compensan muy bien.
-Yo casi prefiero que mi hija Ariel haga pareja con otra chica.
-Mi sobrino me ha hablado mucho de una chica nueva, Rapuncel, se conocen bastante y creo que le vendría muy bien a él hacer pareja con ella.
-Yo creo que mi Rapuncel con el que más a gusto estará sera con su guía.
-Mi hija Jane me habla mucho del chico nuevo, tienen los mismos intereses así que eso vendría bien para cuidar a niños.
-Mi hijo tiene buena mano con los niños, siempre esta jugando con los niños de su calle.
-Pues que venga con nuestra hija por que a ella no se le da nada bien.
Los padres salieron de la clase.
-Bueno, ¿qué os han dicho?
-Nada especial, lo de siempre y nos han explicado un trabajo que tenéis que hacer este trimestre, pero mañana ya os lo explicarán en clase.
-Ah, bueno, me voy a natación.
-Espera, Ariel, que te acompañamos. Y a si te podemos ver un poco.- Le dijo su madre
-¿Qué? No, da igual. Además, creo que estos días no dejan pasar ni ver la piscina, solo los que tienen el permiso del instituto como los del club.- Mintió.
-Pues, ya te vendremos a buscar. ¿A que hora acabas?- Le preguntó Tritón.
-Es que ya he quedado con Arista en que me pasaría a buscar.- Miro el reloj.- Bueno, me tengo que ir que todavía tengo que prepararme.- Le dio un beso a su madre y su padre.- Adiós.- Gritó mientras se iba corriendo hacia la piscina.
-¿Qué os han dicho en la reunión?
-Nos han contado un trabajo que tenéis que hacer este trimestre.- Dijo el hombre sin quitar la mirada de la carretera.
-¿Ah si?¿Y de qué va?
-Os lo explicarán mañana, pero créeme te va ha encantar.- Le sonrió, la joven no pudo evitar devolverle la sonrisa.- Tienes la misma sonrisa que tu madre.
-Ya lo se el 80% de las veces que sonrió me lo dices.
-Es que no puedo evitar decírtelo, también tienes sus ojos, en realidad eres una calcomanía de ella.
Todavía no me has dicho que quieres que te compre.- Volvió a decir el hombre tras una pausa.
-Te he dicho que no hace falta que me compres nada.
-Pues algo te tendré que comprar.
-Yo no te voy a decir nada.
-Bueno, yo algo te traeré, recuerda que yo con estas cosa soy muy malo, si no te gusta lo que te traiga será culpa tuya.
-Me encantará, eso seguro.
-A propósito, ¿quién era el chico que te trajo el otro día a casa?
-Oh, nos vistes. Tranquilo, no es mi novio ni nada, si lo fuera te lo habría dicho. Es solo un compañero de clase, el otro día Anastasia y Drizella no pudieron ir a buscarme y justo él salía del instituto, me vio y se presto para llevarme a casa.
-Hablando de Anastasia y Drizella, su madre me han dicho que están un poco incómodas en su habitación.
-Si quieres nos podríamos cambiar de habitación la mía es más grande y yo tampoco necesito mucho espacio.
-¿Enserio? No hace falta.
-Da igual no es ninguna molestia.
-Es muy bondadoso por tu parte.
-No es nada.
-Bueno, hemos llegado.
-Te ayudo con la maleta.- Dijo Claire mientras salía del coche.
-Recuerde que con cualquier cosa me puedes llamar.
-Tranquilo, no hace falta, además tengo a mi madrina seguro que cualquier pequeño problema lo podré solucionar con ella.
-Si tienes una madrina tardona y despistada que se supone que tenía que venir aquí para llevarte a casa después que me fuera y que ya tendría que estar aquí.
Claire se rió.
-Tranquilo, estaré bien.
-Te prometo que la próxima vez que viaje a París será contigo.- Le cogió las manos.
-Será un viaje perfecto.
-En diez días estoy aquí.- Le beso la frente.
-Y yo vendré a buscarte.
-Enserio, ¿dónde está esa despistada?
-Por ahí llega.- Se rió Claire.
Una señora de mediana edad y regordeta salió de un coche viejo mientras colocaba un montón de cosa en su gran bolso.
-¿De verdad piensa que voy a dejarte tranquilo con esa señora a tu cargo?
-Mi niña, ven a mi.- Le dijo la señora mientras abría sus brazos.
-Tía.- Le abrazó Claire.
Una voz femenina sonó por todo aeropuerto llamando a las personas que cogían el avión a París.
-Te echaré de menos.- Susurró el hombre.
-Y yo a ti.- Le respondió antes de darle un abrazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario