domingo, 27 de septiembre de 2015

Capítulo 11. Dudas y tiro con arco


-Por supuesto que iré. No lo dudes.
-No lo dudaba.- Rió la pelirroja.
-¡Bella!- Volvió a gritar de nuevo la rubia- ¿qué tal ayer con... ya sabes... la tutoria?
-¿Qué?... Bien,... no paso nada. Hoy en la hora de comer le tengo que explicar literatura.
-¿Y?...¿Ya esta? ¿Nada más?
-No paso nada... yo fui a su casa, nos sentamos en una mesa, le explique la matemáticas y filosofía y ya esta, nada más.- Dijo mientras colocaba los libros en su taquilla.
-¿Enserio?
-Si, Aurora, enserio.
-¿Estas rara?
-Soy rara, todo el mundo lo dice.
-Bella, no digas eso.- Dijo Ariel.
-Hola chicas.- Dijo una voz femenina detrás de ellas.
-Hola Mulan.- Le sonrió Ariel.
-¿Qué tal?- Pregunto la rubia.
-Bueno,.. no muy bien, hoy empiezo las artes marciales y... no estoy muy segura.
-Es normal, es una locura.- Dijo Bella.
-Bella..- Dijo Aurora.
-No le digáis eso, Mulan lo harás genial, nosotras te vamos a apoyar en todo y te ayudaremos.- Dijo Rebecca detrás de ellas.
-Eso, no te me vengas atrás.- Le abrazo Ariel.
-Gracias chicas.- Intento sonreír Mulan.- Pero aun así, es una locura, lo mejor será dejarlo.
-¿Qué?- grito la chica de pelo rizado que acababa de llegar- No, no puedes, la dos sabemos que te encanta y no voy a dejar que alguien no te deje hacer lo que te gusta, créeme cuando alguien no te deja hacer algo que te encanta es una peores sensaciones del mundo, sobretodo si puedes hacer algo para impedirlo y tu puedes demostrarlo, hazlo aunque sea por mi.- Le sonrió sujetándole por los hombros.
-Lo haré, pero estar cerca mio, por favor...
-Tranquila estaremos contigo.- Le acaricio el brazo Aurora.
-Bueno, ahora que estáis todas aquí- cambio de tema Ariel- el viernes hay una fiesta de la piscina en mi casa para despedir el verano y estáis invitadas.
-Ariel, tú ya sabes que no me van esas cosas.- Dijo la castaña que todavía estaba colocando sus libros en la mochila.
-Oh, vamos...
-A mi tampoco, además no tengo bañador.- Dijo la asiática.
-Pues vamos a comprar una,- le cogió de las manos.
-Lo siento Ari, no me siento cómoda con esas cosas.
-Yo he quedado con un amigo a enseñarle la ciudad. No puedo ir.
-Yo creo que tengo una comida o algo, pero si puedo voy.- Dijo Mérida.
-¿Enserio? Por favor ven.- Le suplico.- Pues ahora puedo invitar a más personas y... no sé a quien. Se lo voy a preguntar a Rapuncel.- Ando unos pasos pero retrocedió- Y tú ambas sabemos que vendrás.- Señalo a Bella y se fue corriendo hacia Rapuncel y Anna que estaban hablando al otro lado del pasillo.


-Os tengo que pedir un favor.
-¿Qué ocurre?- Dijo Blanca sacando un pastel sel horno.
-Tiana, sé que e vas a enfadar conmigo, pero no digas nada por favor.
-¿Qué ocurre Cindy?- Levanto la morena la vista de la tabla de cortar.
-Antes de que mi padre se fuera me nombro que Anastasia y Drizella no estaban a gusto en su habitación y yo le dije que ya les daría la mía.
-No me gusta por donde va esto.- Dijo la morena echando las zanahorias cortadas en la olla.
-Bueno, el caso es que lo entendieron mal- intentó sonreirle la rubia a su amiga que había enarcado la ceja- y... Drizella se va a mudar a mi habitación y yo... al desván.- Suspiro.
-¿Qué?- Gritó Tiana.
-Y os quería pedir que me ayudarais a limpiarlo y colocarlo para mudarme allí.
-Pero eso no puede ser.
-Oh Tiana, por favor, déjalo no tengo ningún problema y no quiero ninguno.
-Yo te ayudare Claire.- La sonrió la chica de pelo negro y piel blanca.
-Gracias Blanca.- Le sonrió, giro la cara y miro a la chica que cocinaba un guiso e hizo una sonrisa forzada.
-Ogg, de acuerdo... te ayudare, pero que conste que no me parece justo.


'Vale, tranquilízate, todo va a salir bien'- Se dijo para si misma. Andaba lentamente, la verdad es que no estaba muy segura de lo que estaba apunto de hacer, no quería que nadie se enterara y que la echaran del instituto, sobretodo no quería que sus padres no estuvieran orgullosa de ella y que sintieran vergüenza.
Vio el grupo de chicos hablando entre ellos.
-Emm, hola.- Saludo con voz grave.
El grupo de chicos se le quedo mirando con cara extraña.
-Hola.- Saludo al fin un chico bajito con cara de pocos amigos.
-Hola yo me llamo Chien, y este era Yao.- Dijo un chico grande con voz muy dulce.- Y este es Ling señalo al chico alto.
-Hola.- Le grito el ultimo dándole un golpe en la espalda.- ¿Tú eras Fling?
-Ping.- Le corrigió.
-Poneros todos en fila.- Dijo una voz masculina y fuerte.- Soy el capitán del club del club Shang.
-Dicen que es capitán por enchufe de su padre.- Oyó Mulan susurrar a alguien.
-Yao, ¿quieres compartir algo con el grupo?
-No, capitán.
Mulan miro hacia las gradas donde acababan de aparecer Aurora, Ariel, Rebecca y Jane.


-Oh, vamos, has hecho lo que has podido, no puedes hacer nada más, Londres esta muy lejos de aquí.
-Lo sé, ese es el problema.
-Al menos te has despedido de ella.
-Para que llegara a romper conmigo.
-Era para el bien de los dos y lo sabes perfectamente.
-Lo sé, pero no puedo creer que este a miles de kilómetros de mi.
-Marian se ha ido, y sabes que si fuera por ella se habría quedado aquí, ahora empieza una nueva etapa. Ademas si no hubiese sido ahora, os habría separado la universidad el año que viene.- Tras unos segundos de silencio decidió seguir hablando al ver que su amigo no se animaba.- Vamos hay una fila de arqueros esperando a su capitán, y lo tienen que ver feliz. Empieza una nueva etapa Robin.
El chico al fin se levanto de la silla con poca gana.
-Vamos.- Suspiro.

El entrenamiento era muy duro, no podía más, se paro en medio de la pista para descansar con la lengua fuera, no cree que pudiera hacer esto más días, no aguantara.
Las chicas la intentaban animar desde las gradas, sin que los demás se dieran cuenta.
-Si no puedes, siéntate, pero no molestes en medio de la pista.- Le grito el capitán.
La chica que estaba vestida de hombre se sentó en un banco, por suerte no era la única que tuvo que pararse a descansar, espero los otros minutos que quedaban de carrera.
-Bueno, descansar un rato y empezamos a hacer otro ejercicio. Coger todos un palo.
Todos los chicos cogieron uno de los palos de 1'10m que estaban apoyados al lado del material. Mulan cogió el último con la mala suerte de que todo e peso se apoyaba en este y tedas las pelotas, aros, pesas,.. cayeron.
-Cambio de planes,- dijo Shang rascándose la nuca- recoger todo, y rápido,- dijo tras escuchar todas las quejas de los chicos- el tiempo que tardéis será el que os paséis corriendo por la pista.
El grupo miró a Ping con cara de pocos amigos, este simplemente intento sonreírles.

Mérida estaba sentada en el suelo en forma de indio, era la única chica que se había apuntado a Tiro con arca, había niños de primero o segundo años correteando por la pista y otros más mayores hablando con sus amigos.
-Dicen que Robin se fue a Londres a hablar con su novia y por eso no hemos empezado antes.- Oyó decir a uno de estos chicos.
Miró a su reloj, tendrían que haber empezado ya hace casi 40 minutos.
Un chico muy alto y grande junto a otro más delgado se acercaron a ellos.
-Muy bien chicos, atentos.- Dijo el más grande.
-Bueno, yo soy Robin Hood el capitán y este es mi ayudante Little John.
-¿Little?- Rieron los más pequeños.
-Le llevamos llamando así muuuchos años.- Les dijo Robin.
-Bueno lo primero es hacer dos grupos, vosotros seréis el Grupo A- señalo a la mitad de la clase- y vosotros el Grupo B.
Mérida se dio cuenta que le había tocado con los niños más pequeños y malos.
-Tomar.- Les dio Little John unas flechas al Grupo A.- Y... estas son para vosotros.- Les dio una bolsa con flechas falsa.
-¿Estaréis de broma?- Les grito Mérida al ver que la flecha en la punta tenía una ventosa.
-Esto no es ninguna broma, no vamos a dar a principiantes ninguna arma.- Le contesto el alto chico.- Yo me quedo con los principiantes Robin.
Mérida no quiso hacer ninguna discusión, así que se limito a coger varias flechas falsas.
-Comenzemos,- Little John explico como era se tenían que colocar para el tiro de arco.
Los primeros chicos no tiraron con suficiente fuerza y ni se acercaron al arco. Era el turno de Mérida, puso la postura que tantas veces había hecho y soltó la cuerda, dio en la diana, pero se desvío un poco la flecha.
-No esta mal.- Le dijo el chico de pelo castaño.
Mérida se coloco de nuevo.
-¿Puedes alejarte un poco?- Le grito al chico que había colocado su cara a pocos centímetros de su cuello.- Me molesta.
El chico se alejo un paso levantando las manos. Mérida se volvió a colocar tenso la cuerda y la soltó, se había acercado pero no era un tiro perfecto.
-Malditas flechas.- Susurro.
-No le eches las culpas a las flecha.- Le dijo John.
Pero la pelirroja sabía que era culpas de estas, no eran de muy buena calidad y la ventosa esa era más difícil de controlar.
-Jhon el codo.- Le dijo Robin que se había fijado en la chica.
-Es verdad, tienes que corregir tu postura- 'Corregir mi postura. Mi postura es perfecta, mejor de los que se encuentran aquí' pensó Mérida- sube un poco más el codo.
-La chica puso los ojos en blanco, pero se fijo en las flechas que tenía colgadas de la cadera Little Jhon y en la manzana que asomaba en la mochila que estaba encima del banco, a su lado.
Mérida se preparo, lanzó la flecha falsa, dio en el blanco.
-Te lo...
Antes de que Little Jhon pudiera hablar le quito un par de flechas, lanzo una a la diana de al lado, y acto seguido dio una patada al banco haciendo que la manzana saliera volando por los ares y lanzo la segunda flecha hacia esta. Los chicos miraron caer la manzana atravesada por la flecha.
-Tenias razón era todo por culpa del codo.- Sonrió Mérida.


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