Caminaba de un lado para otro sin parar, paseaba por el bordillo de la piscina donde se encontraban chicos zambulliendose y chicas sentadas en el bordillo remojándose los pies. En un momento dado un chico de larga melena estiró de las piernas de una de esas chicas haciéndose que esta desapareciera unos segundos bajo el agua de la piscina. Anna no pudo evitar reírse para si misma, continuó observando la escena la rubia al salir fue directamente a sujetarse al bordillo, maldiciendo al chico y tosiendo, el otro la miraba detrás suyo riéndose.
-Deja de reírte.- Le salpicó.
-Ven aquí.- Dijo él con una voz fuerte y segura, le agarró del brazo y tiró de ella hacia si juntando sus labios con los de ella.La rubia de dejó llevar y le rodeó el cuello con sus brazos, segundos después el chico la sumergió continuando el beso bajo el agua.
A Anna le brillaban los ojos al contemplar la escena. Una pelota de playa voló a unos centímetros de su cara, lo que hizo que se asustara y retrocediera unos pasos hasta que se chocó con algo, intentando ver con que se había chocado giró torpemente pero las escurridizas chanclas lograron que Anna cayera para atrás hacia la piscina. Por suerte para ella alguien le sujeto la mano manteniendola en equilibrio y salvandola del baño.
Anna de quedó unos instantes inmóvil examinando lo que acababa de ocurrir, levantó la cabeza para ver quien la había agarrado, y lo vio.
-Hola.- Dijo entusiasmada.
-Hola.- Dijo él con una seductora sonrisa.
Le estiró del brazo ayudando a recolocarse.
-Parece ser que me tendré que tropezar cada vez que te quiera ver.- Dijo colocándose un mechón detrás de la oreja.
-Y yo que tendré que estar detrás tuyo para que no te caigas al suelo.
Los dos se rieron de la ocurrencia.
-Entonces, ¿querías verme?
-¿Qué?
-Que has dicho que cada vez que quieras verme te tendrás que tropezar como hace unos instantes.
-¡No! Bueno, si,- se aclaro la garganta- había oído que estabas en la fiesta y... simplemente... quería saber si era verdad.
-Pues es cierto.
-Ya lo veo.
Ariel andaba firmemente en busca de sus hermana pero un grupo de chicos chocó con ella, provocando que la pelirroja tirará sin querer la bebida en la camiseta blanca del cabecilla del grupo.
-¡Ahí va! Lo, lo siento mucho.- Se disculpo Ariel cogiendo un puñado de servilleta para intentar secar el brebaje de la camiseta.- Lo siento de verdad.- Levantó la mirada y se topó con esos ojos azules tan claros como el día después de una tormenta.
-No, no pasa nada.- Le tranquilizó Eric.-Íbamos a darnos un baño.- Le explicó mientras se quitaba su camiseta mojada.- ¿Te vienes?
-Bueno, iba a ver...- comenzó a explicar pero de repente vio su radiante sonrisa- si, claro, es una fiesta de la piscina ¿no?
Los chicos gritaron y aplaudieron al ver como Ariel se unía con ellos.
El grupo corrió hacia la piscina donde los chicos se tiraban de cabeza a la piscina. Ariel se paro en el bordillo para sacarse sus cortos shorts y tirarse de cabeza con un salto perfecto que le impulsó hasta media piscina sin apenas esfuerzo para ella.
Sacó la cabeza fuera para llenar sus pulmones de aire, Notó que se elevaba, miró hacia abajo y vio a Max levantándola sobre sus hombros.
-¡Rosa!- Gritó indicando con un gesto con su mano para que viniera.
La rubia negó con la cabeza.
-Oh vamos... ¡chicos ayudarme con esto!- Le gritó al grupos de chicos que rodeaban a su amiga.
-¿Qué?- Gritó la rubia al notar que la cogían de las manos y las piernas.- No, no,no.- Se quejó mientras la transportaban. Sus quejas cesaron al tirarla al agua. -Ariel te voy a matar.- Se lanzó contra su amiga haciéndole una ahogadilla.
La pelirroja cuando salió al exterior comenzó a reír y respondió haciéndole una ahogadilla a Aurora.
El día continuaba y comenzaba a anochecer, cada vez había más gente y cuando esta aumentaba, aumentaba consigo los destrozos.
-Arista, tenemos un problema grave.
-Tranquilízate Andrina, no va a ocurrir nada.
-Arista, despierta nos la vamos a cargar pero bien.- Le dijo su hermana rubia.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto Ariel desesperadamente.- Son las 20:45.
-Tranquilas mamá me ha dicho que llegaras sobre las diez y media.
-¿Enserio que piensas que papá aguantará tanto?- Se oyó un cristal roto, las hermanas simplemente rezaron para que no fuera nada importante.
-Bueno, pero al menos tenemos algo de tiempo, mantener la cabeza fría. Hay que hacer que se vayan.
-Voy a recoger la comida y la bebida.- Dijo Andrina yendo hacia la cocina.- No le vamos a dar comida si queremos que se vayan.
Ariel caminó hacia el jardín.
-Rosa, Rosa tenemos que hablar.- Le cogió de la mano y la llevo unos pasos de la multitud.
-¿Qué pasa?- Dijo su amiga con una ligera risilla.
-La fiesta se tiene que terminar, se nos ha ido de las manos.
-¿Qué?¿Ya?
-Si, ¿no lo ves? Están destrozando la casa.
-No es para tanto.- Dijo con la risilla y balanceándose de un lado para otro.
Ariel se fijo en las rosadas mejillas de su amiga, las tiene más rosada que normalmente, lo que significa...
-Tú.- Señalo a la rubia que se paró en seco y la miró extrañamente.- Has bebido.
-¿Qué? No,no,no,no,... bueno, un poquito.
-¡Rosa!
-¿Qué? Al principio creía que era un refresco normal, así que me he tomado otro, y luego otro, y luego otro, y luego, y luego, no,no, creo que no han sido tantos.- Rió.
-Aurora, por favor,- dijo la pelirroja cogiéndole de los hombros- te necesito en estos momentos, y te necesito sobria.
-Estoy bien, estoy bien.- Dijo alargando las últimas vocales
-Lo siento mucho.
-¿Por quéee?
Y cayó al agua. La rubia sacó la cabeza al exterior y tosió dando unos manotazos.
-¡Ariel! Ya van dos veces hoy.- Dijo saliendo de las escaleras.
-Bueno, al menos vuelves a ser tú. Necesito tú ayuda.
-¿Qué ocurre?
-La fiesta debe terminar, ahora.
jueves, 31 de diciembre de 2015
sábado, 26 de diciembre de 2015
Capitulo 15: La fiesta de lo piscina 1
-Haber tranquilizaos, la gente empezara a venir y tampoco es para tanto.
-No Aurora, a saber que dice la gente cuando sepa que la fiesta esta vigilada por un profesor.- Dijo Arista.
Bella y Aurora llegaron un poco antes para ayudar con la fiesta.
-Papá, esta vez se a pasado.- Concluyó Ariel.
-Sebastián, por favor te puedes ir.- Pidió un Andrina.
-No me pienso ir, yo hago lo que vuestro padre me encarga y lo voy a cumplir.
-Tranquilas,- intentó calmar Rosa a las hermanas- igual, hay una manera de que Sebastián vigile la fiesta pero nadie se tiene que enterar.- Se giró hacia el adulto que no perdió la compostura a pesas de su mirada.
-A la biblioteca.- Exclamó Arista- Lo siento mucho Sebastian pero de ahí no vas a salir.- Le indicó.
-Pero vuestro padre...
-Nuestro puede decir lo que quiera.
-Sebastian, tú estas en la biblioteca vigilando y si ves o oyes que ocurre algo ya sales y ya esta todos contentos, porque nadie va a saber que un profesor del instituto vigila la fiesta porque la fiesta no se nos va a ir de las manos y tú no tendrás que hacer nada.- Indico Andrina.
El serio empleado hizo un gesto de poco convencido.
-Por favor.- Dijeron todas las chicas cogiéndose las manos y acercándoselas a la barbilla.
-De acuerdo, pero no quiero ningún problema.- Dijo con su acento caribeño.
-De acuerdo, gracias, gracias.
El timbre sonó.
-Vamos,- dijo una hermana algo asustada- a la biblioteca.- Le estiró la mano y le llevó hasta la biblioteca.
-Y recuerda no puedes salir de aquí.- Le recordó Ariel.
-Y recordar que no haya ningún problema.
-Si, si. Tú no salgas de aquí.- Dijo Arista.
Ariel y Arista salieron de la habitación.
-¿Qué haces?- Preguntó la pelirroja a sus hermana.
-Este no nos va a fastidiar la fiesta.- Susurro la rubia mientras metía la llave en la cerradura de la puerta.
-¿Lo vas a encerrar?
-No me fío de él.
A Ariel la verdad no le disgustaba la idea.
-Oye, ¿y si tiene ganas de ir al baño?
-Pues no lo sé, bueno, de igual. Vamos.- Colocó la llave un la mesita de al lado de la puerta.
Las dos hermanos bajaron corriendo las escaleras hasta la entrada, donde las esperaban las amigas de las hermanas mayores que acababan de llegar.
-Aquata.- Exclamo Arista.
-Alguien me dijo que había una fiesta en casa de los Andersel, y yo me dije las fiestas de piscina de los Andersel son legendarias, no me la puedo perder.
-No me puedo creer que hayas venido.- Se lanzó a abrazarla.
-Tranquila,- se rió la hermana mayor- ¿dónde están las demás tengo unas ganas de abrazarlas?
-En la cocina o la piscina.
-Ah, Arista, he invitado a unos amigos de la universidad, espero que no os importe.
-Estas en tu casa Aquata, no pasa nada.
Tras la morena Andersel entraron una docena de chicos y chicas.
La gente fue llegando poco a poco y el timbre no paraba de sonar.
-Hola- exclamó Ariel al abrir la puerta.- Habéis venido al final.
-Si, no nos lo íbamos a perder.- Dijo Anna emocionada.
-Gracias por invitarnos.- Dijo Elsa serenamente sin la intensidad de las dos pelirrojas.
La pelirroja había seguido los consejos de su hermana y se había puesto un peto negro y la camiseta que Elsa le había descrito, debajo vestía un bikini de distintos colores, además llevaba dos sus características trenzas. Mientras hermana llevaba un bañador azul de una pieza que escondía debajo de unos shorts tejanos, un camiseta blancas de tirantes básica y una kimono azul transparente, se protegía su cara con unas grandes gafas de sol y una gran pamela blanca, además tapaba toda su blanca piel con mucha crema solar.
Elsa al ver tanta gente en la casa se agobió un poco y decidió ir a la cocina a beber un vaso de agua.
-Oye, Ariel,- comenzó a decir Anna.
-¿Si?- Se giró esta.
-¿Tú sabes si está Hans en la fiesta?
-¿Quién?
-Hans, un alumno de último año, he oído que iba a venir.
-¿A sí? No lo sé, supongo que le habrá invitado mis hermanas.
Aurora se encontraba tumbada en una hamaca rodeada de chicos. Llevaba un bañador de una pieza negro sin tirantes que contrastaba con su blanca piel y su pelo dorado.
-Siempre he querido ir a una fiesta universitaria, por desgracia aun queda unos años para eso.
-No tiene porque, puedes ir si te invita un universitario.- Dijo un chico musculo y rubio a su izquierda.
-Bueno, no sé para que tendré que esperar más.
-Igual no tienes que esperar tanto.- Indico el moreno de la derecha.
-Bueno, yo no estoy tan segura.- Suspiro.
El moreno de ojos verdes le devolvió la sonrisa, pero los ojos violetas de Aurora se desviaron hacia una pelirroja bajita que andaba unos metros más atrás.
-Perdonarme,- se levantó- ahora vengo.- Les indicó.
Los chicos hicieron gestos que explicaban que no ocurría nada. Y Aurora se giró en busca de su amiga.
-Ariel.- Exclamó.
La pelirroja se giró y observo como su amiga vestida en un bañador negro de una sola pieza sin tirantes acercándose, nunca se imaginó como un bañador podría quedar mucho más sexy que un bikini hasta ver a su amiga, aunque a las personas de piel blanca no le suelen quedar los bañadores negros por falta de moreno su amiga era distinta, resplandecía con todo lo que se pusiera, por no habla de sus piernas kilométricas, cada vez que la miraba dudaba menos del porqué le habían dicho de la posibilidad de ser modelo. Además llevaba una pamela grande parecida a la de Elsa y unas cagas de sol.
-Esta fiesta es increíble.- Dijo entusiasmada en un tono agudo.
-Ya veo que has encontrado tu sitio.- Sonrió mirando a los chicos que hace unos instantes la estaban rodeando.
-Ya,... ¿y tú?¿Has visto a Eric?
-¿Qué? No, bueno si, una sola vez y estaba con Vanesa.
-¿La habíais invitado? - Dijo cogiendo una bebida de la mesa.
-No, pero supongo que habrá venido con él, es normal, es su novia.
-Te veo algo preocupada.
-¿Por qué piensas eso?
-Aún no te has bañado.
-Si, es que creo que hay demasiada gente.
-Ariel, siento decirte esto pero...
-¿Qué pasa?
-Te tienes que preocupar por algo más...
-¿El qué?
-Esto lleva alcohol.- Indicó el vaso.
-¿Qué?
-Que lleva alcohol.
-No, no, no puede ser.- Dijo oliendo el vaso.- Tengo que hablar con mis hermanas, luego nos vemos.
Ariel fue ando rápida con el propósito de hablar con una de sus hermanas, y Aurora se dio la vuelta y volvió donde antes se encontraba sentada.
Anna estaba muy inquietada, corría de un lado para otro y preguntaba a todo el mundo si había visto a Hans, aunque siempre le respondían lo mismo, no.
-Anna, espera no vayas tan rápido.
Su hermana no la podía oír y seguía recorriendo toda la casa. Elsa solo podía ver a mucha gente y mucho ruido, contemplo vagamente como su hermana se alejaba de ella e intento seguirla pero su cabeza daba vueltas y la perdió de vista, su pulso se agitó y solo podía contemplar a un remolino de personas. Ando hacia atrás con pequeños pasos, hasta que se chocó con la pared, sintió en su mano el tacto de la madera, miró a su otra mano y encontró un pomo, una puerta, la abrió rápidamente y se escondió en esa sala.
-Menos mal.- Se dijo a si misma cerrando la puerta detrás de ella y apoyándose en esta. Respiró profundamente apoyándose con las manos en una mesa, notaba como sus pulsaciones poco a poco se bajaban. Se enderezó y disfrutó del silencio que inundaba la habitación, miró por la ventana y observaba lo que se suponía que era divertido, una piscina llena de jóvenes riendo y jugando, con comida y bebidas. Miraba a las chicas que se encontraban encima de los hombros de unos chicos, a Ariel hablando con todo el mundo, a las pelotas de playa que iban de un lado para otro, a Aurora hablando con chicos, a los que parecían mayores que ella sin camiseta.
El ruido de la puerta abriéndose, le hizo estremecerse.
-¿Elsa?
La joven pudo ver a su compañera de clase que vestía un sencillo vestido azul claro y recogía su castaña melena en una coleta baja.
-¿Qué haces aquí?
-Necesitaba un lugar tranquilo.- Dijo mirándola a los ojos.
-Si, te entiendo, yo también estaba buscando un sitio tranquilo.
-Me alegra saber que no soy la única que no le gustan las fiestas.- Dijo más calmada.
-Si, Ariel y Aurora, básicamente me obligan a ir a todas las fiestas que les invitan, se suponen que lo hacen para que pasemos un buen rato juntas, pero luego muy pocas veces suele ocurrir.- Se sentó en el sofá y colocó una bandeja de comida sobre la mesa delante de ella.
-Ya, yo he venido para acompañar a mi hermana.- Dijo sentándose a su lado. Elsa miró la bandeja llena de dulces y pequeños trozos de sándwiches que Bella acababa de colocar.
-Oh, una chica me entrego la bandeja para que llevara la comida a no se donde, pero yo he preferido traerla conmigo porque seguro que me entra hambre.
Elsa rió tímidamente ante la corta historia.
-¿Has traído libros?- Preguntó al percatarse del par de libros que sostenía su compañera en el regazo.- Yo también he traído uno, aunque tenía algo de miedo al traer un libro a una fiesta de la piscina.- Sacó de su bolso el libro que tenía medio empezado.
-Te comprendo, el agua y los libros no se llevan muy bien.- Le sonrió.- No me suena, ¿de qué va?
-No Aurora, a saber que dice la gente cuando sepa que la fiesta esta vigilada por un profesor.- Dijo Arista.
Bella y Aurora llegaron un poco antes para ayudar con la fiesta.
-Papá, esta vez se a pasado.- Concluyó Ariel.
-Sebastián, por favor te puedes ir.- Pidió un Andrina.
-No me pienso ir, yo hago lo que vuestro padre me encarga y lo voy a cumplir.
-Tranquilas,- intentó calmar Rosa a las hermanas- igual, hay una manera de que Sebastián vigile la fiesta pero nadie se tiene que enterar.- Se giró hacia el adulto que no perdió la compostura a pesas de su mirada.
-A la biblioteca.- Exclamó Arista- Lo siento mucho Sebastian pero de ahí no vas a salir.- Le indicó.
-Pero vuestro padre...
-Nuestro puede decir lo que quiera.
-Sebastian, tú estas en la biblioteca vigilando y si ves o oyes que ocurre algo ya sales y ya esta todos contentos, porque nadie va a saber que un profesor del instituto vigila la fiesta porque la fiesta no se nos va a ir de las manos y tú no tendrás que hacer nada.- Indico Andrina.
El serio empleado hizo un gesto de poco convencido.
-Por favor.- Dijeron todas las chicas cogiéndose las manos y acercándoselas a la barbilla.
-De acuerdo, pero no quiero ningún problema.- Dijo con su acento caribeño.
-De acuerdo, gracias, gracias.
El timbre sonó.
-Vamos,- dijo una hermana algo asustada- a la biblioteca.- Le estiró la mano y le llevó hasta la biblioteca.
-Y recuerda no puedes salir de aquí.- Le recordó Ariel.
-Y recordar que no haya ningún problema.
-Si, si. Tú no salgas de aquí.- Dijo Arista.
Ariel y Arista salieron de la habitación.
-¿Qué haces?- Preguntó la pelirroja a sus hermana.
-Este no nos va a fastidiar la fiesta.- Susurro la rubia mientras metía la llave en la cerradura de la puerta.
-¿Lo vas a encerrar?
-No me fío de él.
A Ariel la verdad no le disgustaba la idea.
-Oye, ¿y si tiene ganas de ir al baño?
-Pues no lo sé, bueno, de igual. Vamos.- Colocó la llave un la mesita de al lado de la puerta.
Las dos hermanos bajaron corriendo las escaleras hasta la entrada, donde las esperaban las amigas de las hermanas mayores que acababan de llegar.
-Aquata.- Exclamo Arista.
-Alguien me dijo que había una fiesta en casa de los Andersel, y yo me dije las fiestas de piscina de los Andersel son legendarias, no me la puedo perder.
-No me puedo creer que hayas venido.- Se lanzó a abrazarla.
-Tranquila,- se rió la hermana mayor- ¿dónde están las demás tengo unas ganas de abrazarlas?
-En la cocina o la piscina.
-Ah, Arista, he invitado a unos amigos de la universidad, espero que no os importe.
-Estas en tu casa Aquata, no pasa nada.
Tras la morena Andersel entraron una docena de chicos y chicas.
La gente fue llegando poco a poco y el timbre no paraba de sonar.
-Hola- exclamó Ariel al abrir la puerta.- Habéis venido al final.
-Si, no nos lo íbamos a perder.- Dijo Anna emocionada.
-Gracias por invitarnos.- Dijo Elsa serenamente sin la intensidad de las dos pelirrojas.
La pelirroja había seguido los consejos de su hermana y se había puesto un peto negro y la camiseta que Elsa le había descrito, debajo vestía un bikini de distintos colores, además llevaba dos sus características trenzas. Mientras hermana llevaba un bañador azul de una pieza que escondía debajo de unos shorts tejanos, un camiseta blancas de tirantes básica y una kimono azul transparente, se protegía su cara con unas grandes gafas de sol y una gran pamela blanca, además tapaba toda su blanca piel con mucha crema solar.
Elsa al ver tanta gente en la casa se agobió un poco y decidió ir a la cocina a beber un vaso de agua.
-Oye, Ariel,- comenzó a decir Anna.
-¿Si?- Se giró esta.
-¿Tú sabes si está Hans en la fiesta?
-¿Quién?
-Hans, un alumno de último año, he oído que iba a venir.
-¿A sí? No lo sé, supongo que le habrá invitado mis hermanas.
Aurora se encontraba tumbada en una hamaca rodeada de chicos. Llevaba un bañador de una pieza negro sin tirantes que contrastaba con su blanca piel y su pelo dorado.
-Siempre he querido ir a una fiesta universitaria, por desgracia aun queda unos años para eso.
-No tiene porque, puedes ir si te invita un universitario.- Dijo un chico musculo y rubio a su izquierda.
-Bueno, no sé para que tendré que esperar más.
-Igual no tienes que esperar tanto.- Indico el moreno de la derecha.
-Bueno, yo no estoy tan segura.- Suspiro.
El moreno de ojos verdes le devolvió la sonrisa, pero los ojos violetas de Aurora se desviaron hacia una pelirroja bajita que andaba unos metros más atrás.
-Perdonarme,- se levantó- ahora vengo.- Les indicó.
Los chicos hicieron gestos que explicaban que no ocurría nada. Y Aurora se giró en busca de su amiga.
-Ariel.- Exclamó.
La pelirroja se giró y observo como su amiga vestida en un bañador negro de una sola pieza sin tirantes acercándose, nunca se imaginó como un bañador podría quedar mucho más sexy que un bikini hasta ver a su amiga, aunque a las personas de piel blanca no le suelen quedar los bañadores negros por falta de moreno su amiga era distinta, resplandecía con todo lo que se pusiera, por no habla de sus piernas kilométricas, cada vez que la miraba dudaba menos del porqué le habían dicho de la posibilidad de ser modelo. Además llevaba una pamela grande parecida a la de Elsa y unas cagas de sol.
-Esta fiesta es increíble.- Dijo entusiasmada en un tono agudo.
-Ya veo que has encontrado tu sitio.- Sonrió mirando a los chicos que hace unos instantes la estaban rodeando.
-Ya,... ¿y tú?¿Has visto a Eric?
-¿Qué? No, bueno si, una sola vez y estaba con Vanesa.
-¿La habíais invitado? - Dijo cogiendo una bebida de la mesa.
-No, pero supongo que habrá venido con él, es normal, es su novia.
-Te veo algo preocupada.
-¿Por qué piensas eso?
-Aún no te has bañado.
-Si, es que creo que hay demasiada gente.
-Ariel, siento decirte esto pero...
-¿Qué pasa?
-Te tienes que preocupar por algo más...
-¿El qué?
-Esto lleva alcohol.- Indicó el vaso.
-¿Qué?
-Que lleva alcohol.
-No, no, no puede ser.- Dijo oliendo el vaso.- Tengo que hablar con mis hermanas, luego nos vemos.
Ariel fue ando rápida con el propósito de hablar con una de sus hermanas, y Aurora se dio la vuelta y volvió donde antes se encontraba sentada.
Anna estaba muy inquietada, corría de un lado para otro y preguntaba a todo el mundo si había visto a Hans, aunque siempre le respondían lo mismo, no.
-Anna, espera no vayas tan rápido.
Su hermana no la podía oír y seguía recorriendo toda la casa. Elsa solo podía ver a mucha gente y mucho ruido, contemplo vagamente como su hermana se alejaba de ella e intento seguirla pero su cabeza daba vueltas y la perdió de vista, su pulso se agitó y solo podía contemplar a un remolino de personas. Ando hacia atrás con pequeños pasos, hasta que se chocó con la pared, sintió en su mano el tacto de la madera, miró a su otra mano y encontró un pomo, una puerta, la abrió rápidamente y se escondió en esa sala.
-Menos mal.- Se dijo a si misma cerrando la puerta detrás de ella y apoyándose en esta. Respiró profundamente apoyándose con las manos en una mesa, notaba como sus pulsaciones poco a poco se bajaban. Se enderezó y disfrutó del silencio que inundaba la habitación, miró por la ventana y observaba lo que se suponía que era divertido, una piscina llena de jóvenes riendo y jugando, con comida y bebidas. Miraba a las chicas que se encontraban encima de los hombros de unos chicos, a Ariel hablando con todo el mundo, a las pelotas de playa que iban de un lado para otro, a Aurora hablando con chicos, a los que parecían mayores que ella sin camiseta.
El ruido de la puerta abriéndose, le hizo estremecerse.
-¿Elsa?
La joven pudo ver a su compañera de clase que vestía un sencillo vestido azul claro y recogía su castaña melena en una coleta baja.
-¿Qué haces aquí?
-Necesitaba un lugar tranquilo.- Dijo mirándola a los ojos.
-Si, te entiendo, yo también estaba buscando un sitio tranquilo.
-Me alegra saber que no soy la única que no le gustan las fiestas.- Dijo más calmada.
-Si, Ariel y Aurora, básicamente me obligan a ir a todas las fiestas que les invitan, se suponen que lo hacen para que pasemos un buen rato juntas, pero luego muy pocas veces suele ocurrir.- Se sentó en el sofá y colocó una bandeja de comida sobre la mesa delante de ella.
-Ya, yo he venido para acompañar a mi hermana.- Dijo sentándose a su lado. Elsa miró la bandeja llena de dulces y pequeños trozos de sándwiches que Bella acababa de colocar.
-Oh, una chica me entrego la bandeja para que llevara la comida a no se donde, pero yo he preferido traerla conmigo porque seguro que me entra hambre.
Elsa rió tímidamente ante la corta historia.
-¿Has traído libros?- Preguntó al percatarse del par de libros que sostenía su compañera en el regazo.- Yo también he traído uno, aunque tenía algo de miedo al traer un libro a una fiesta de la piscina.- Sacó de su bolso el libro que tenía medio empezado.
-Te comprendo, el agua y los libros no se llevan muy bien.- Le sonrió.- No me suena, ¿de qué va?
lunes, 7 de diciembre de 2015
Capitulo 14: Preparativos de fiesta y problemas en el equipo de fútbol
-No quiero ni un solo problema.
-No los habrá.
-Cuidado con lo que hacéis.
-Tendremos cuidado.
-Y con eso me refiero a los chicos.
-Lo sabemos.
-No rompáis nada.
-Y cuidado con quien entra en la casa, no queremos que nadie nos robe nada. Lo sabemos papá, lo sabemos. No va a ocurrir nada, ¿de acuerdo? Solo hemos invitado a unos amigos y ya está.-Dijo Arista.
-Vamos, no va a ocurrir nada papá, tú solo diviértete.- La dijo Andrina.
-Vamos cariño, estarán bien. Tranquilízate, hoy la noche también es para nosotros.- Le sonrió su mujer.
-Que calor hace, hemos elegido el mejor día para la fiesta. Dicen que este fin de semana serán los últimos días de calor.- Dijo Ariel entrando del jardín.
-Pues eso significa que se terminan las fiestas por este año.- Puntuó Tritón.
-Venga, ya. Que si no nos damos prisa nos perdemos la película. Haber Aurora y Bella se quedan a dormir, ¿verdad?
-Si.
-¿Se queda alguien más?
-No, no podían hoy quedarse a dormir.
-De acuerdo, de todos modos si alguna se quiere quedar en el último momento por nuestra parte no hay problema.
-A no ser que sean chicos.
-Ya lo sabemos papá.- Dijo Andrina.
-Bueno, cariño nos tenemos que ir si queremos pillar buenos sitios en el cine.- Dijo mirando el reloj de su muñeca.
-A las 9 se termina la fiesta.
-Si papá.
Las hijas se despidieron de sus padres con dos besos.
-No sé por qué tenemos que ir al cine.- Le susurro a su mujer tras cerrar la puerta.
-Oh vamos, no me seas cascarrabias.
-Dime que no es verdad.- Dijo James entrando en el vestuario.
-No sabemos nada.- Dijo Felipe que estaba sentado en un banco.
-Pero, ¿qué ha pasado?
-Dicen que Chief se ha dislocado el hombro, por lo que no podre jugar durante un tiempo.
-Si, pero en un mes o menos ya estará curado.
-Si, pero no estará preparado para jugar al fútbol. Es un deporte duro y tiene muchas posibilidades de volverse a lesionar si vuelve ha jugar sin el cuidado previo adecuado.- Indico Felipe.
-Con suerte podrá jugar en los últimos partidos de la temporada.
-Pero, no puede ser, no hay casi jugadores.
-Estamos los justos.- Dijo Enrique.- Esperamos que los nuevos de este año sean buenos.
-¿Y el capitán? Era Chief, y el segundo capitán se ha ido a la universidad.
-No lo sé, creo que para eso nos han llamado, supongo que será o Gastón o Hercules.- Susurro.
-¿Por qué nos han llamado? ¿Nos pueden decir algo?- Gritó otro jugador del equipo.
-Seguro que no hay equipo.
-No hablemos precipitadamente.- Dijo Hercules intentando calmar al equipo.- Somos suficientes para hacer un equipo otra cosa es que vallamos un poco justos.
-Y, ¿quién será los entrenadores? Phil, ¿y quién más?
-Eso, el segundo entrenador se fue.
-No tenemos ni entrenador.- Se oyó por el fondo y de nuevo todo el mundo se puso a hablar.
-Chicos, chicos,- Intentó calmar Hercules.
-¡Siencio!- Gritó un voz grave desde la puerta.
La voz provenía de un hombre mayor, bajo y grueso.
-Fil, estamos muy nerviosos por saber lo que ocurre con el equipo.- Dijo Hercules.
-Chavales, tengo que admitir que es un momento difícil para el equipo.- Comenzó a decir.- No solo ocurre que varios de nuestros mejores jugadores se han ido a la universidad y que nuestro segundo entrenador se ha jubilado, sino que además el capitán del equipo se ha lesionado, por lo que no podrá jugar hasta los últimos partidos de la temporada.
-Entonces, no hay equipo.
-No he dicho eso,- tras esa frase los alumnos se emocionaron- sino que sera un gran esfuerzo jugar esta temporada. Me gustaría presentaros al nuevo segundo entrenador Jhon Silver.
Apareció un hombre alto y grande y de piel morena. La verdad es que o tenía una apariencia muy amistosa, tenía un ojo de cristal e iba apoyado en un bastón y aun así se notaba como cojeaba de la pierna derecha. Su cara tampoco daba confianza, tenía una nariz grande y una mandíbula ancha, barba de tres días y papada.
-Hola chicos.- Dijo con voz grave y serio.
Los chicos se quedaron perplejos ante tal ser y nadie supo decir ni una palabra.
-Bueno, con él queda terminado uno de nuestros grandes problemas, el entrenador. Ahora ha que elegir un capitán.
Anna iba corriendo por el pasillo, se paro justo en la habitación de su hermana, llamó a la puerta.
-¿Elsa?
La puerta se abrió.
-Anna, ¿Donde está la crema solar?- Dijo cerrando la puerta tras ella.
-¿Qué?¿Vienes?- Gritó.
-¿Dónde está la crema solar?- Dijo dirigiéndose al baño.
-No lo sé, en el baño,... puede... Si no la encuentres no te preocupas que yo voy a comprar.- Sonrió.- ¿Elsa?- Preguntó tras darse cuenta de que su hermana no estaba a su lado.-¿Elsa?- Asomó la cara al baño donde había visto que la luz estaba encendida.
-¿Si?- Dijo la rubia que estaba agachada buscando la crema en el armario debajo del lavabo.
-¿Qué te vas a poner?
-¿Eh? No lo sé, lo tengo que pensar. ¿Tú?- Dijo en dirección a su habitación.
-Emm, pues no sé, estaba pensando en el mono corto que tengo, el morado no, el que tiene los dibujitos blancos y rojos, ya sabes el que llevo muchas veces a la playa, aunque también estoy pensando en el rosa de flores, pero por otro lado pienso que sería mejor un pantalón y una camiseta, pero también pienso que los monos estos son muy cómodos, pero a la vez igual son más incómodos, por que con lo otro me quito la camiseta y ya esta, o al revés el pantalón y no pasa nada, en el mono, en cambio, me lo tengo que quitar entero. Además, otro problema es el bañador, no se que bikini ponerme, o igual es mejor un bañador de una sola pieza.- Anna paró en secó y sonrió vergonzosa a su hermana, quien la miraba contenta apoyada en la pared.
-Sea con lo que sea, te quedará bien.- Dijo agarrándole los hombros.
-¿Entonces?
-Ponte mejor un pantalón o un peto de los tuyos, con una camiseta, la gris con el corazón de colores, ese que es un mándala.
-¿Qué haces aquí?
-Vigilaros, que voy a hacer.- Dijo con su gracioso acento cubano.
-No, no puedes.
-¿Por qué no voy a poder? No me encuentro mal ni nada.
-No, enserio,- intervino Andrina- que nos van a decir si la fiesta esta vigilada por un profesor.
-¡Qué vergüenza!- Exclamo Arista.
-No los habrá.
-Cuidado con lo que hacéis.
-Tendremos cuidado.
-Y con eso me refiero a los chicos.
-Lo sabemos.
-No rompáis nada.
-Y cuidado con quien entra en la casa, no queremos que nadie nos robe nada. Lo sabemos papá, lo sabemos. No va a ocurrir nada, ¿de acuerdo? Solo hemos invitado a unos amigos y ya está.-Dijo Arista.
-Vamos, no va a ocurrir nada papá, tú solo diviértete.- La dijo Andrina.
-Vamos cariño, estarán bien. Tranquilízate, hoy la noche también es para nosotros.- Le sonrió su mujer.
-Que calor hace, hemos elegido el mejor día para la fiesta. Dicen que este fin de semana serán los últimos días de calor.- Dijo Ariel entrando del jardín.
-Pues eso significa que se terminan las fiestas por este año.- Puntuó Tritón.
-Venga, ya. Que si no nos damos prisa nos perdemos la película. Haber Aurora y Bella se quedan a dormir, ¿verdad?
-Si.
-¿Se queda alguien más?
-No, no podían hoy quedarse a dormir.
-De acuerdo, de todos modos si alguna se quiere quedar en el último momento por nuestra parte no hay problema.
-A no ser que sean chicos.
-Ya lo sabemos papá.- Dijo Andrina.
-Bueno, cariño nos tenemos que ir si queremos pillar buenos sitios en el cine.- Dijo mirando el reloj de su muñeca.
-A las 9 se termina la fiesta.
-Si papá.
Las hijas se despidieron de sus padres con dos besos.
-No sé por qué tenemos que ir al cine.- Le susurro a su mujer tras cerrar la puerta.
-Oh vamos, no me seas cascarrabias.
-Dime que no es verdad.- Dijo James entrando en el vestuario.
-No sabemos nada.- Dijo Felipe que estaba sentado en un banco.
-Pero, ¿qué ha pasado?
-Dicen que Chief se ha dislocado el hombro, por lo que no podre jugar durante un tiempo.
-Si, pero en un mes o menos ya estará curado.
-Si, pero no estará preparado para jugar al fútbol. Es un deporte duro y tiene muchas posibilidades de volverse a lesionar si vuelve ha jugar sin el cuidado previo adecuado.- Indico Felipe.
-Con suerte podrá jugar en los últimos partidos de la temporada.
-Pero, no puede ser, no hay casi jugadores.
-Estamos los justos.- Dijo Enrique.- Esperamos que los nuevos de este año sean buenos.
-¿Y el capitán? Era Chief, y el segundo capitán se ha ido a la universidad.
-No lo sé, creo que para eso nos han llamado, supongo que será o Gastón o Hercules.- Susurro.
-¿Por qué nos han llamado? ¿Nos pueden decir algo?- Gritó otro jugador del equipo.
-Seguro que no hay equipo.
-No hablemos precipitadamente.- Dijo Hercules intentando calmar al equipo.- Somos suficientes para hacer un equipo otra cosa es que vallamos un poco justos.
-Y, ¿quién será los entrenadores? Phil, ¿y quién más?
-Eso, el segundo entrenador se fue.
-No tenemos ni entrenador.- Se oyó por el fondo y de nuevo todo el mundo se puso a hablar.
-Chicos, chicos,- Intentó calmar Hercules.
-¡Siencio!- Gritó un voz grave desde la puerta.
La voz provenía de un hombre mayor, bajo y grueso.
-Fil, estamos muy nerviosos por saber lo que ocurre con el equipo.- Dijo Hercules.
-Chavales, tengo que admitir que es un momento difícil para el equipo.- Comenzó a decir.- No solo ocurre que varios de nuestros mejores jugadores se han ido a la universidad y que nuestro segundo entrenador se ha jubilado, sino que además el capitán del equipo se ha lesionado, por lo que no podrá jugar hasta los últimos partidos de la temporada.
-Entonces, no hay equipo.
-No he dicho eso,- tras esa frase los alumnos se emocionaron- sino que sera un gran esfuerzo jugar esta temporada. Me gustaría presentaros al nuevo segundo entrenador Jhon Silver.
Apareció un hombre alto y grande y de piel morena. La verdad es que o tenía una apariencia muy amistosa, tenía un ojo de cristal e iba apoyado en un bastón y aun así se notaba como cojeaba de la pierna derecha. Su cara tampoco daba confianza, tenía una nariz grande y una mandíbula ancha, barba de tres días y papada.
-Hola chicos.- Dijo con voz grave y serio.
Los chicos se quedaron perplejos ante tal ser y nadie supo decir ni una palabra.
-Bueno, con él queda terminado uno de nuestros grandes problemas, el entrenador. Ahora ha que elegir un capitán.
Anna iba corriendo por el pasillo, se paro justo en la habitación de su hermana, llamó a la puerta.
-¿Elsa?
La puerta se abrió.
-Anna, ¿Donde está la crema solar?- Dijo cerrando la puerta tras ella.
-¿Qué?¿Vienes?- Gritó.
-¿Dónde está la crema solar?- Dijo dirigiéndose al baño.
-No lo sé, en el baño,... puede... Si no la encuentres no te preocupas que yo voy a comprar.- Sonrió.- ¿Elsa?- Preguntó tras darse cuenta de que su hermana no estaba a su lado.-¿Elsa?- Asomó la cara al baño donde había visto que la luz estaba encendida.
-¿Si?- Dijo la rubia que estaba agachada buscando la crema en el armario debajo del lavabo.
-¿Qué te vas a poner?
-¿Eh? No lo sé, lo tengo que pensar. ¿Tú?- Dijo en dirección a su habitación.
-Emm, pues no sé, estaba pensando en el mono corto que tengo, el morado no, el que tiene los dibujitos blancos y rojos, ya sabes el que llevo muchas veces a la playa, aunque también estoy pensando en el rosa de flores, pero por otro lado pienso que sería mejor un pantalón y una camiseta, pero también pienso que los monos estos son muy cómodos, pero a la vez igual son más incómodos, por que con lo otro me quito la camiseta y ya esta, o al revés el pantalón y no pasa nada, en el mono, en cambio, me lo tengo que quitar entero. Además, otro problema es el bañador, no se que bikini ponerme, o igual es mejor un bañador de una sola pieza.- Anna paró en secó y sonrió vergonzosa a su hermana, quien la miraba contenta apoyada en la pared.
-Sea con lo que sea, te quedará bien.- Dijo agarrándole los hombros.
-¿Entonces?
-Ponte mejor un pantalón o un peto de los tuyos, con una camiseta, la gris con el corazón de colores, ese que es un mándala.
Elsa se dio la vuelta y entro en su habitación.
-Tranquilízate Elsa, no va a pasar nada, no va a pasar nada.- Susurro apoyándose en la puerta cerrada.
Ariel estaba hinchando una pelotas de plástico, llevaba un buen rato hinchando con Andrina colchonetas y pelotas para la piscina, era raro que no les hubiera dado una embolia todavía. El timbre sonó.
-Voy yo.- Dijo Arista desde la cocina donde estaba llenando boles con comida.
Fue corriendo hasta la puerta.
-Hola- dijo casi sin aliento, tras la pequeña carrera que había hecho- no os esperabamos tan pronto ¡Sebastian!
-¿Qué?- Exclamo Ariel, lo que provocó que soltara la pelota que estaba hinchando y saliera volando.-Tranquilízate Elsa, no va a pasar nada, no va a pasar nada.- Susurro apoyándose en la puerta cerrada.
Ariel estaba hinchando una pelotas de plástico, llevaba un buen rato hinchando con Andrina colchonetas y pelotas para la piscina, era raro que no les hubiera dado una embolia todavía. El timbre sonó.
-Voy yo.- Dijo Arista desde la cocina donde estaba llenando boles con comida.
Fue corriendo hasta la puerta.
-Hola- dijo casi sin aliento, tras la pequeña carrera que había hecho- no os esperabamos tan pronto ¡Sebastian!
-¿Qué haces aquí?
-Vigilaros, que voy a hacer.- Dijo con su gracioso acento cubano.
-No, no puedes.
-¿Por qué no voy a poder? No me encuentro mal ni nada.
-No, enserio,- intervino Andrina- que nos van a decir si la fiesta esta vigilada por un profesor.
-¡Qué vergüenza!- Exclamo Arista.
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