Caminaba de un lado para otro sin parar, paseaba por el bordillo de la piscina donde se encontraban chicos zambulliendose y chicas sentadas en el bordillo remojándose los pies. En un momento dado un chico de larga melena estiró de las piernas de una de esas chicas haciéndose que esta desapareciera unos segundos bajo el agua de la piscina. Anna no pudo evitar reírse para si misma, continuó observando la escena la rubia al salir fue directamente a sujetarse al bordillo, maldiciendo al chico y tosiendo, el otro la miraba detrás suyo riéndose.
-Deja de reírte.- Le salpicó.
-Ven aquí.- Dijo él con una voz fuerte y segura, le agarró del brazo y tiró de ella hacia si juntando sus labios con los de ella.La rubia de dejó llevar y le rodeó el cuello con sus brazos, segundos después el chico la sumergió continuando el beso bajo el agua.
A Anna le brillaban los ojos al contemplar la escena. Una pelota de playa voló a unos centímetros de su cara, lo que hizo que se asustara y retrocediera unos pasos hasta que se chocó con algo, intentando ver con que se había chocado giró torpemente pero las escurridizas chanclas lograron que Anna cayera para atrás hacia la piscina. Por suerte para ella alguien le sujeto la mano manteniendola en equilibrio y salvandola del baño.
Anna de quedó unos instantes inmóvil examinando lo que acababa de ocurrir, levantó la cabeza para ver quien la había agarrado, y lo vio.
-Hola.- Dijo entusiasmada.
-Hola.- Dijo él con una seductora sonrisa.
Le estiró del brazo ayudando a recolocarse.
-Parece ser que me tendré que tropezar cada vez que te quiera ver.- Dijo colocándose un mechón detrás de la oreja.
-Y yo que tendré que estar detrás tuyo para que no te caigas al suelo.
Los dos se rieron de la ocurrencia.
-Entonces, ¿querías verme?
-¿Qué?
-Que has dicho que cada vez que quieras verme te tendrás que tropezar como hace unos instantes.
-¡No! Bueno, si,- se aclaro la garganta- había oído que estabas en la fiesta y... simplemente... quería saber si era verdad.
-Pues es cierto.
-Ya lo veo.
Ariel andaba firmemente en busca de sus hermana pero un grupo de chicos chocó con ella, provocando que la pelirroja tirará sin querer la bebida en la camiseta blanca del cabecilla del grupo.
-¡Ahí va! Lo, lo siento mucho.- Se disculpo Ariel cogiendo un puñado de servilleta para intentar secar el brebaje de la camiseta.- Lo siento de verdad.- Levantó la mirada y se topó con esos ojos azules tan claros como el día después de una tormenta.
-No, no pasa nada.- Le tranquilizó Eric.-Íbamos a darnos un baño.- Le explicó mientras se quitaba su camiseta mojada.- ¿Te vienes?
-Bueno, iba a ver...- comenzó a explicar pero de repente vio su radiante sonrisa- si, claro, es una fiesta de la piscina ¿no?
Los chicos gritaron y aplaudieron al ver como Ariel se unía con ellos.
El grupo corrió hacia la piscina donde los chicos se tiraban de cabeza a la piscina. Ariel se paro en el bordillo para sacarse sus cortos shorts y tirarse de cabeza con un salto perfecto que le impulsó hasta media piscina sin apenas esfuerzo para ella.
Sacó la cabeza fuera para llenar sus pulmones de aire, Notó que se elevaba, miró hacia abajo y vio a Max levantándola sobre sus hombros.
-¡Rosa!- Gritó indicando con un gesto con su mano para que viniera.
La rubia negó con la cabeza.
-Oh vamos... ¡chicos ayudarme con esto!- Le gritó al grupos de chicos que rodeaban a su amiga.
-¿Qué?- Gritó la rubia al notar que la cogían de las manos y las piernas.- No, no,no.- Se quejó mientras la transportaban. Sus quejas cesaron al tirarla al agua. -Ariel te voy a matar.- Se lanzó contra su amiga haciéndole una ahogadilla.
La pelirroja cuando salió al exterior comenzó a reír y respondió haciéndole una ahogadilla a Aurora.
El día continuaba y comenzaba a anochecer, cada vez había más gente y cuando esta aumentaba, aumentaba consigo los destrozos.
-Arista, tenemos un problema grave.
-Tranquilízate Andrina, no va a ocurrir nada.
-Arista, despierta nos la vamos a cargar pero bien.- Le dijo su hermana rubia.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto Ariel desesperadamente.- Son las 20:45.
-Tranquilas mamá me ha dicho que llegaras sobre las diez y media.
-¿Enserio que piensas que papá aguantará tanto?- Se oyó un cristal roto, las hermanas simplemente rezaron para que no fuera nada importante.
-Bueno, pero al menos tenemos algo de tiempo, mantener la cabeza fría. Hay que hacer que se vayan.
-Voy a recoger la comida y la bebida.- Dijo Andrina yendo hacia la cocina.- No le vamos a dar comida si queremos que se vayan.
Ariel caminó hacia el jardín.
-Rosa, Rosa tenemos que hablar.- Le cogió de la mano y la llevo unos pasos de la multitud.
-¿Qué pasa?- Dijo su amiga con una ligera risilla.
-La fiesta se tiene que terminar, se nos ha ido de las manos.
-¿Qué?¿Ya?
-Si, ¿no lo ves? Están destrozando la casa.
-No es para tanto.- Dijo con la risilla y balanceándose de un lado para otro.
Ariel se fijo en las rosadas mejillas de su amiga, las tiene más rosada que normalmente, lo que significa...
-Tú.- Señalo a la rubia que se paró en seco y la miró extrañamente.- Has bebido.
-¿Qué? No,no,no,no,... bueno, un poquito.
-¡Rosa!
-¿Qué? Al principio creía que era un refresco normal, así que me he tomado otro, y luego otro, y luego otro, y luego, y luego, no,no, creo que no han sido tantos.- Rió.
-Aurora, por favor,- dijo la pelirroja cogiéndole de los hombros- te necesito en estos momentos, y te necesito sobria.
-Estoy bien, estoy bien.- Dijo alargando las últimas vocales
-Lo siento mucho.
-¿Por quéee?
Y cayó al agua. La rubia sacó la cabeza al exterior y tosió dando unos manotazos.
-¡Ariel! Ya van dos veces hoy.- Dijo saliendo de las escaleras.
-Bueno, al menos vuelves a ser tú. Necesito tú ayuda.
-¿Qué ocurre?
-La fiesta debe terminar, ahora.
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