-No los habrá.
-Cuidado con lo que hacéis.
-Tendremos cuidado.
-Y con eso me refiero a los chicos.
-Lo sabemos.
-No rompáis nada.
-Y cuidado con quien entra en la casa, no queremos que nadie nos robe nada. Lo sabemos papá, lo sabemos. No va a ocurrir nada, ¿de acuerdo? Solo hemos invitado a unos amigos y ya está.-Dijo Arista.
-Vamos, no va a ocurrir nada papá, tú solo diviértete.- La dijo Andrina.
-Vamos cariño, estarán bien. Tranquilízate, hoy la noche también es para nosotros.- Le sonrió su mujer.
-Que calor hace, hemos elegido el mejor día para la fiesta. Dicen que este fin de semana serán los últimos días de calor.- Dijo Ariel entrando del jardín.
-Pues eso significa que se terminan las fiestas por este año.- Puntuó Tritón.
-Venga, ya. Que si no nos damos prisa nos perdemos la película. Haber Aurora y Bella se quedan a dormir, ¿verdad?
-Si.
-¿Se queda alguien más?
-No, no podían hoy quedarse a dormir.
-De acuerdo, de todos modos si alguna se quiere quedar en el último momento por nuestra parte no hay problema.
-A no ser que sean chicos.
-Ya lo sabemos papá.- Dijo Andrina.
-Bueno, cariño nos tenemos que ir si queremos pillar buenos sitios en el cine.- Dijo mirando el reloj de su muñeca.
-A las 9 se termina la fiesta.
-Si papá.
Las hijas se despidieron de sus padres con dos besos.
-No sé por qué tenemos que ir al cine.- Le susurro a su mujer tras cerrar la puerta.
-Oh vamos, no me seas cascarrabias.
-Dime que no es verdad.- Dijo James entrando en el vestuario.
-No sabemos nada.- Dijo Felipe que estaba sentado en un banco.
-Pero, ¿qué ha pasado?
-Dicen que Chief se ha dislocado el hombro, por lo que no podre jugar durante un tiempo.
-Si, pero en un mes o menos ya estará curado.
-Si, pero no estará preparado para jugar al fútbol. Es un deporte duro y tiene muchas posibilidades de volverse a lesionar si vuelve ha jugar sin el cuidado previo adecuado.- Indico Felipe.
-Con suerte podrá jugar en los últimos partidos de la temporada.
-Pero, no puede ser, no hay casi jugadores.
-Estamos los justos.- Dijo Enrique.- Esperamos que los nuevos de este año sean buenos.
-¿Y el capitán? Era Chief, y el segundo capitán se ha ido a la universidad.
-No lo sé, creo que para eso nos han llamado, supongo que será o Gastón o Hercules.- Susurro.
-¿Por qué nos han llamado? ¿Nos pueden decir algo?- Gritó otro jugador del equipo.
-Seguro que no hay equipo.
-No hablemos precipitadamente.- Dijo Hercules intentando calmar al equipo.- Somos suficientes para hacer un equipo otra cosa es que vallamos un poco justos.
-Y, ¿quién será los entrenadores? Phil, ¿y quién más?
-Eso, el segundo entrenador se fue.
-No tenemos ni entrenador.- Se oyó por el fondo y de nuevo todo el mundo se puso a hablar.
-Chicos, chicos,- Intentó calmar Hercules.
-¡Siencio!- Gritó un voz grave desde la puerta.
La voz provenía de un hombre mayor, bajo y grueso.
-Fil, estamos muy nerviosos por saber lo que ocurre con el equipo.- Dijo Hercules.
-Chavales, tengo que admitir que es un momento difícil para el equipo.- Comenzó a decir.- No solo ocurre que varios de nuestros mejores jugadores se han ido a la universidad y que nuestro segundo entrenador se ha jubilado, sino que además el capitán del equipo se ha lesionado, por lo que no podrá jugar hasta los últimos partidos de la temporada.
-Entonces, no hay equipo.
-No he dicho eso,- tras esa frase los alumnos se emocionaron- sino que sera un gran esfuerzo jugar esta temporada. Me gustaría presentaros al nuevo segundo entrenador Jhon Silver.
Apareció un hombre alto y grande y de piel morena. La verdad es que o tenía una apariencia muy amistosa, tenía un ojo de cristal e iba apoyado en un bastón y aun así se notaba como cojeaba de la pierna derecha. Su cara tampoco daba confianza, tenía una nariz grande y una mandíbula ancha, barba de tres días y papada.
-Hola chicos.- Dijo con voz grave y serio.
Los chicos se quedaron perplejos ante tal ser y nadie supo decir ni una palabra.
-Bueno, con él queda terminado uno de nuestros grandes problemas, el entrenador. Ahora ha que elegir un capitán.
Anna iba corriendo por el pasillo, se paro justo en la habitación de su hermana, llamó a la puerta.
-¿Elsa?
La puerta se abrió.
-Anna, ¿Donde está la crema solar?- Dijo cerrando la puerta tras ella.
-¿Qué?¿Vienes?- Gritó.
-¿Dónde está la crema solar?- Dijo dirigiéndose al baño.
-No lo sé, en el baño,... puede... Si no la encuentres no te preocupas que yo voy a comprar.- Sonrió.- ¿Elsa?- Preguntó tras darse cuenta de que su hermana no estaba a su lado.-¿Elsa?- Asomó la cara al baño donde había visto que la luz estaba encendida.
-¿Si?- Dijo la rubia que estaba agachada buscando la crema en el armario debajo del lavabo.
-¿Qué te vas a poner?
-¿Eh? No lo sé, lo tengo que pensar. ¿Tú?- Dijo en dirección a su habitación.
-Emm, pues no sé, estaba pensando en el mono corto que tengo, el morado no, el que tiene los dibujitos blancos y rojos, ya sabes el que llevo muchas veces a la playa, aunque también estoy pensando en el rosa de flores, pero por otro lado pienso que sería mejor un pantalón y una camiseta, pero también pienso que los monos estos son muy cómodos, pero a la vez igual son más incómodos, por que con lo otro me quito la camiseta y ya esta, o al revés el pantalón y no pasa nada, en el mono, en cambio, me lo tengo que quitar entero. Además, otro problema es el bañador, no se que bikini ponerme, o igual es mejor un bañador de una sola pieza.- Anna paró en secó y sonrió vergonzosa a su hermana, quien la miraba contenta apoyada en la pared.
-Sea con lo que sea, te quedará bien.- Dijo agarrándole los hombros.
-¿Entonces?
-Ponte mejor un pantalón o un peto de los tuyos, con una camiseta, la gris con el corazón de colores, ese que es un mándala.
Elsa se dio la vuelta y entro en su habitación.
-Tranquilízate Elsa, no va a pasar nada, no va a pasar nada.- Susurro apoyándose en la puerta cerrada.
Ariel estaba hinchando una pelotas de plástico, llevaba un buen rato hinchando con Andrina colchonetas y pelotas para la piscina, era raro que no les hubiera dado una embolia todavía. El timbre sonó.
-Voy yo.- Dijo Arista desde la cocina donde estaba llenando boles con comida.
Fue corriendo hasta la puerta.
-Hola- dijo casi sin aliento, tras la pequeña carrera que había hecho- no os esperabamos tan pronto ¡Sebastian!
-¿Qué?- Exclamo Ariel, lo que provocó que soltara la pelota que estaba hinchando y saliera volando.-Tranquilízate Elsa, no va a pasar nada, no va a pasar nada.- Susurro apoyándose en la puerta cerrada.
Ariel estaba hinchando una pelotas de plástico, llevaba un buen rato hinchando con Andrina colchonetas y pelotas para la piscina, era raro que no les hubiera dado una embolia todavía. El timbre sonó.
-Voy yo.- Dijo Arista desde la cocina donde estaba llenando boles con comida.
Fue corriendo hasta la puerta.
-Hola- dijo casi sin aliento, tras la pequeña carrera que había hecho- no os esperabamos tan pronto ¡Sebastian!
-¿Qué haces aquí?
-Vigilaros, que voy a hacer.- Dijo con su gracioso acento cubano.
-No, no puedes.
-¿Por qué no voy a poder? No me encuentro mal ni nada.
-No, enserio,- intervino Andrina- que nos van a decir si la fiesta esta vigilada por un profesor.
-¡Qué vergüenza!- Exclamo Arista.
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