domingo, 24 de enero de 2016

Capitulo 18: Ayuda sorpresa

El fin de semana pasó más rápido de lo que les gustaría a los alumnos del W. Disney.
-Te dije que era impresionante.
-Aun no me creo lo que hicimos el sábado.
-Lo sé. Ves Al, te dije que no te arrepentirías.
-¡Fue alucinante! ¿De qué conocías al guardia de seguridad?
-Flynn Rider tiene sus contactos.
-Si, pues espero que tus contactos sean de fiar, porque sino...- Se rió.
Unas palmaditas en el pecho provocaron que subiera la mirada y observo la cara de su amigo petrificado.
-Es impresionante.- Susurro el castaño.
Alan miro hacia la dirección que su acompañante no dejaba de mirar.
-Guau.- Es lo único que pudo decir.
-Lo sé.
-Es...
-Mira que curvas.
-Joder, es impresionante.
Todo los alumnos miraban a la misma dirección, un brillante coche rojo descapotable aparcaba en el parking.
Del coche salieron unas piernas bronceadas acabadas en unos dorados tacones, estas acababan en una minifalda negra.
Alan no pudo evitar reírse para sí mismo cuando vio a la chica, ¿cómo no se lo había imaginado antes?¿Quién podría ser sino?
La joven de larga melena negra cerró el coche y fue camino de su taquilla.
-Cierra la boca Flynn, que entran mosca.- Susurró al pasar delante de los chicos.
El chico de pelo negro miro su amigo, que todavía tenía el gesto de asombro, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué?- Preguntó el castaño.
-Nada, nada.- Explotó en una risa.
-¿Enserio que piensas que tienes alguna oportunidad con esa tía?
-¿Es que lo dudas?



-¿Qué tal señor?¡Me han dicho que me querías ver!
-Siéntese Mushu.
El chico delgaducho se sentó delante del escritorio del señor mayor de barba blanca.
-¿Sabes que estamos buscando un nuevo profesor de deportes?
-Si.
-Bueno, he pensado que ya llevas tu tiempo trabajando aquí...
-Así es.
-Por lo que creo que puedo confiar en ti y...
-¡No me digas más!- Se levantó del asiento.- ¡No tienes que buscar más!¡Estaré encantado de ser el nuevo profesor!
-¿Qué?- Se empezó a reír locamente el hombre mayor.- Por supuesto que no pensaba en ti. Yo te quería pedir que buscaras al nuevo profesor. Tú estas bien en tu puesto de chico de los recados.
-¿Qué? Pero creía...
-Mushu.
-¿Si?
-¿Has entrenado a un equipo alguna vez?
-No, pero...
-¿Tienes el título universitario?
-No, pero...
-Pues no tenemos nada más que hablar. Buenos días.- Le indico la puerta.
El larguirucho cerró la puerta tras de sí.
-Tres años, ¡tres años!, trabajando para él, lavando las toallas, de recoge pelotas, cortando el césped,... total, ¿para qué? Para nada, ni un miserable gracias.- Refunfuñaba por los pasillo.
-Es horrible.- Oyó a una voz femenina.
-Claro que lo es.
-Lo voy a dejar, no voy a lograrlo.
-¿Qué?- El chico paró en secó y miro a su alrededor, ¿quién era la que estaba hablando? Se escondió detrás de las taquillas a escuchar al grupo de chicas.
-Venga Mulan, seguro que podrás con todos,
-No, me tienen por un nenaza.
-¡Oh, vamos! Tú les puedes demostrar que no lo eres.
-Solo tienes creer en ti misma.
-Se lo tienes que demostrar al grupo de Artes Marciales.

¿Artes Marciales? Ese club era solo para chicos.

-Nadie me toma enserio, no soy nadie para ellos, todos creen que soy un perdedor friki desviado.
-Seguro que podemos hacer algo, para enseñarle a los chicos lo machotes que eres. No puede ser muy difíci,... son tíos.
-En eso Mérida tiene razón, son fáciles de manipular.

¿Qué? Esta es tu oportunidad Mushu, imaginatelo, ayudas a la primera chica a estar en el club de artes marciales. Cuando el jefe se enteré y vea lo que has conseguido seguro que querrá ascenderte. 

-Solo hay que tratar un buen plan.
-Si, ¿pero cuál?
-Creo que yo os podre ayudar en eso.- Dijo alguien detrás del grupo de amigas
-¿Quién eres?
-Alguien dispuesto a ayudaros en el problema que tenéis.



-Si duermes tanto igual te pierdes tu cumpleaños.
-¿Qué? No estaba durmiendo.- Dijo la rubia estirándose.
-Ya,... nos conocemos desde siempre y aún piensas que me lo voy a tragar.
-Bueno, yo me preocuparía más en la fiesta, espero que no sea aburrida. Recuerda, me dijistes que sería inolvidable.- Le dijo mientras caminaban durante el cambio de clase.- ¿Y bien?
-¿Qué?
-¿Qué me tienes preparado?
-Eso es una sorpresa.
-¡Oh, vamos!
-No te lo voy a decir.
-¡Aurora!- Grito una voz más aguda.
-Audrey, ¿qué tal?
-Bien, solo te quería decir, que me acuerdo que mañana es tu cumpleaños, y te he hecho esto.- La chica sacó detrás de si un dibujo de los tres y una corona hecha a mano.
-Awwww, muchas gracias.- Le abrazo.- Tranquila, que este fin de semana lo celebraremos.
Después de esto la niña se fue corriendo.
-Me tendras que decir algo para saber que hacer mañana.
-¿Oyes eso?- El castaño se acercó la mano a la oreja.
-¿El qué?
- Creo que me están llamando.
-Felipe...
-Va, enserio, me tengo que ir.
-No hagas esas tonterias. ¡Felipe!¡No me hace ninguna gracia!- Grito al ver que se alejaba.- ¿Qué me pongo mañana?
-Adios Aurora.- Grito a varios metros de ella.


-Hola Bella.
La chica que no apartaba la vista del libro rezó para que la voz no fuera de quien es. Levantó la vista y lo encontró a él, alto, musculoso, ojos azules, pelo negro.
-Bonjour, Gaston.
El chico se rió para si.
-Siempre me ha encantado cuando me saludabas en italiano.
La castaña se mordió la lengua para no reprocharle nada, ¿italiano?¿enserio?
-¿Sabes qué?
-¿Qué?
-Soy el nuevo capitán del equipo de fútbol, la verdad que no me extraña, ya me lo esperaba.- Dijo mirando sus músculos.
-Es algo impresionante.
-Lo sé, bueno...- Dijo sentándose al lado de la muchacha.- ¿Qué lees?- Le arrebató el libro de sus manos.- ¿Un joven apuesto?- Leyó lentamente.- Oh, ese soy yo. ¿Para que vas a imaginar con jóvenes apuestos teniéndome a mi?- Tiró el libro.
-Bueno,- recogió al libro- hay cosas que solo se pueden conseguir con la imaginación.- Se levantó y se encontró al chico delante de ella.
-No, si tú lo deseas.- Le susurro y la acorralo en la estantería.
-Gaston, me encantaría hablar pero... he quedado con alguien,- se escabuyó de la situación- me han obligado a ser la tutora de un chico de mi clase, y claro si no lo cumplo me bajaran la nota, ya sabes...
-Bueno, esperare contigo.- Volvió a sentarse a su lado.- Como iba diciendo antes... soy el capitán del equipo y vamos a hacer una fiesta...
-Hola.- Dijo otra voz grave.
-¿Eh? Si, y te quería decir...
-¿Gaston?
-¿Qué?- El moreno se fijó que el chico que antes había saludado seguía esperando a su lado.- ¿Qué pasa contigo?- Le dijo al rubio.
-Gastón, él es mi alumno.
-Ah, bueno.
-Ya me diras eso otro día.
-¿Eh? Si,si.
-No te importa, ¿verdad? Allí hay un grupo de chicas que están deseando que hables con ella, así que me parece que no te dejo tirado.- Dijo la castaña preparando todos los libros.
-Si, no te preocupes por mí, siempre me acompañan.
Bella le mando una sonrisa falsa.
-Bueno, adios.

sábado, 9 de enero de 2016

Capítulo 17: Fin de la fiesta

La música sonaba por todas partes, había basura en todos sitios, la piscina estaba llena de espuma, se habían roto varios cristales y para colmo, todavía la casa estaba llena de gente.

-¿Qué hora es?- Preguntó Elsa.
-Van a ser las 21:00.- Respondió Bella mirando su reloj de muñeca.
-¿Ya? Tengo que encontrar a mi hermana, nos tenemos que ir.- Se levantó rápidamente e intento recoger todas sus cosas.
Abrieron la puerta y encontraron todo el pasillo lleno de gente y de basura.
-Pero, ¿qué ha pasado?
-No lo sé.
-A Ariel le va a matar su padre.
-No me extraña. Tengo que encontrar a mi hermana.- Dijo sacando su teléfono móvil.
Las dos chicas caminaron lentamente por el pasillo.
-Bella,- exclamó un pelirroja al girar la esquina- ¿dónde estabas?
-En el despacho.
-Por favor, dime que no está ensuciado y no hay nada roto.
-No, no, tranquila, ¿pero que ha pasado?
-Se nos ha ido de las manos han llegado universitarios y alumnos del instituto de todos los años. Ha sido un desastre.- Dijo mientras recogía los vasos y platos de plástico en una bolsa de basura.
-Ariel, ¿no habrás visto a mi hermana?
-No, hace un rato que no la he visto. La última vez estaba en el jardín, prueba allí.
-Vale, gracias.- Le sonrió.- Ah, y gracias por invitarnos. Adiós.
-De nada. Adiós.
-¿Qué ha pasado para este desastre?
-No lo sé, de repente había un montón de gente, de nuestra clase, de cursos mayores, ¡hasta universitarios! Bella, no sabemos como pararlo.
-Haber, tranquilízate. Lo vamos a solucionar. Oye, ¿qué habéis hecho al final con Sebastián?
-Sebastián, ¡Sebastián!- Exclamo preocupada la pelirroja. Y se fue corriendo.
-¿Ariel?- Le siguió Bella.- ¿Qué ocurre?- Dijo casi sin aliento al llegar a la puerta de la biblioteca.
-No, no, no está.- Dijo inspeccionando la mesa, donde solo se encontraba un jarrón.- No puede ser.- Palpó toda la superficie de la pequeña mesa.
-¿Qué buscas?
-Una llave.- Se agacho para mirar en el suelo.- Tenemos que buscar a Arista.- Le agarró de la mano y estiró de la castaña.


-Arista, Arista espera.- Le cogió el brazo, obligandola a parar. La rubia giró vagamente la cabeza, dejando ver sus ojos brillantes por las lágrimas que estaban a punto de brotar. - ¿Qué te ocurre?- Dijo casi sin aliento.
-No lo ves, ha sido un desastre y todo por culpa mía.
-No, no digas eso.
-Mis hermanas y yo nos la vamos a cargar, cuando ellas querían parar la fiesta y tener más cuidado. Pero yo, les dije que no, que se tranquilizaran, que nos pasaría nada, y mira el resultado.
-Todo va a salir bien.- Dijo quitandole el flequillo de la cara.
-No, Max, todo el mundo sabe que no. Lo único que podemos hacer es limpiar un poco para que sea lo menos desastroso posible.
-Mira,- dijo agarrándole las dos manos- todo va a salir bien, ¿de acuerdo?
La chica no le pudo responder, ni siquiera se atrevió a mirarle a los ojos.
-De acuerdo.- Susurró tras notar como le besaba la frente.
-¡Arista! Tenemos una idea para que toda la gente se marche.
-¿Cual?- Preguntó ella acercándose a sus dos hermanas.
-Sebastián.- Dijo convencida Ariel.
-Sebastián.- Exclamó la que le encerró hace unas horas.
-No encontramos la llave de la biblioteca.
-¿Qué?
-Se ha perdido, no esta en la mesita.
-¿Has mirado bien?
-¡Pues claro que he mirado bien!
-Vamos.- Cogió Adrina de las manos a sus hermanas.
-¿Sebastián?- Trucaron a la puerta de la biblioteca.
-¡Señoritas!¡No sabéis en que lío os habéis metido!¡Sacarme de aquí!
-Tranquilízate Sebastián ahora te sacamos.
-Es que ha habido un problemilla.- Intervino Arista.
-¿Cuál?
-Que no encontramos la llave.
-¿Qué?
-Tranquilo que te vamos a sacar.
Las chicas volvieron a buscar la llave.
-Creo que la he encontrado.- Dijo Adrina.
Las dos chicas se agacharon junto su hermana y miraron tras la rendija, donde se había colado la llave.
-Si, esta allí, al haberse caído habrá rebotado y se coló en la rendija.
-¿Y ahora qué?
-Hay que intentar cogerla.


-¿Cuántos hermanos tenías?
-Doce y yo soy el menor de todos.
-Vuestra casa debe de ser enorme para tantas personas.
-Si, pero ahora todos están estudiando fuera o trabajando, solo quedo yo.
-Ya, bueno, mi casa también es bastante grande, aunque solo estamos mi hermana, mis padres y yo.
-Tienes algo aquí.- Indico el chico la comisura de los labios.
-¿Dónde?- Se limpió el otro lado de la boca.
-Aquí.
Hans le limpió suavemente la mancha de chocolate. Los dos se miraron a los ojos y cada vez les separaban menos centímetros. La mano de Hans bajó para sujetar la barbilla de Anna, y esta se dejo llevar.
La pareja se sobresaltó al oír la canción 'Girlfriend' que provenía del bolso de Anna.
-Uy, perdón.- Se disculpó con una risilla nerviosa.
Cogió su móvil y vio la foto de su hermana en la pantalla.
-¿Si?¿Elsa?¿Dónde has estado?¡Ya es tan tarde!- Miró el reloj de su muñeca.- Ya voy,... ahora nos vemos. Lo siento mucho Hans, era mi hermana, nos tenemos que ir ya.- Explico rápidamente.
Tras reponerse y recoger todo paró un momento y no pudo evitar perderse en los verdes ojos del chico.- Me tengo que ir.- Volvió a la realidad.- Adiós.


-Creo que ya la tengo.- Grató Adrina emocionada.
Las tres hermanas tenían los dedos cruzados. Andrina tiró del palo y en el extremo encontraron la llave pegada a un chicle.
-Si.- Gritaron todas.
Arista cogió la llave, pero unos instantes después la tiró con un grito de asco al darse cuenta que tenía chicle que había masticado otra persona.
-Anda trae.- La cogió Ariel del suelo. La colocó en la cerradura y abrió la puerta.
-Insostenible, imperdonable, inadmisible.- Grito Sebastián al salir de la habitación.- Me habéis encerrado, y encima, mirar como habéis dejado la casa. Ya veréis cuando se entere vuestro padre.
-Nuestro padre no tiene porqué enterarse.
-Claro que se va a enterar, ya veréis cuando vea este desastre.
-Este desastre que tú debías haber impedido.
-Pe-pe-pero estaba encerrado.
-Ya verás cuando nuestro padre se entere de este desastre que estaba bajo tú mando. No le va a gustar nada, Sebastián.
El mayor suspiro.
-¿Qué tengo que hacer?
-Ayúdanos a limpiar.- Le entregó Ariel una bolsa de basura y una escoba.
Los cuatro bajaron a la planta de abajo.
-¿Y la gente?- Preguntó la pelirroja.
-Se ha ido,- se dejó caer Aurora en el sofá- nos ha costado, pero ya está, no hay nadie.
-Pero.. ¿cómo?
-Mejor no preguntes. Y a no nos tenemos que preocupar de eso.
-No ahora hay que limpiar.- Le levantó Bella del sofá.
-¿Qué?
-Vamos Rosa.- Tiró de ella.
Todos se pusieron a limpiar, Ariel y Sebastián recogían todo, Arista y Adrina barrían y pegaban todo lo que se había roto, Bella, con la poca ayuda de Aurora, limpiaba los cristales y las demás mancha y Max se encargó de la piscina.
Al cabo de un rato todo estaba limpio.
-Al fin.- Se dejaron caer todos en el sofá.
Pero el descanso duraron solo unos segundos cuando oyeron al coche aparcar en el garaje.
-Ya están aquí, correr iros.- Empujaron a Max y Sebastián a la puerta trasera.
-Pe-pe-pero...- Intento quejarse Max.
-Gracias por todo.- Le susurro Arista.
Max le sonrió.
-Tomar tirar la basura.- Le dio Ariel unas bolsa de basura y cerró la puerta en sus narices.- Por que poco.- Se apoyó en la puerta.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Capítulo 16: La fiesta de la piscina 2

Caminaba de un lado para otro sin parar, paseaba por el bordillo de la piscina donde se encontraban chicos zambulliendose y chicas sentadas en el bordillo remojándose los pies. En un momento dado un chico de larga melena estiró de las piernas de una de esas chicas haciéndose que esta desapareciera unos segundos bajo el agua de la piscina. Anna no pudo evitar reírse para si misma, continuó observando la escena la rubia al salir fue directamente a sujetarse al bordillo, maldiciendo al chico y tosiendo, el otro la miraba detrás suyo riéndose.
-Deja de reírte.- Le salpicó.
-Ven aquí.- Dijo él con  una voz fuerte y segura, le agarró del brazo y tiró de ella hacia si juntando sus labios con los de ella.La rubia de dejó llevar y le rodeó el cuello con sus brazos, segundos después el chico la sumergió continuando el beso bajo el agua.
A Anna le brillaban los ojos al contemplar la escena. Una pelota de playa voló a unos centímetros de su cara, lo que hizo que se asustara y retrocediera unos pasos hasta que se chocó con algo, intentando ver con que se había chocado giró torpemente pero las escurridizas chanclas lograron que Anna cayera para atrás hacia la piscina. Por suerte para ella alguien le sujeto la mano manteniendola en equilibrio y salvandola del baño.
Anna de quedó unos instantes inmóvil examinando lo que acababa de ocurrir, levantó la cabeza para ver quien la había agarrado, y lo vio.
-Hola.- Dijo entusiasmada.
-Hola.- Dijo él con una seductora sonrisa.
Le estiró del brazo ayudando a recolocarse.
-Parece ser que me tendré que tropezar cada vez que te quiera ver.- Dijo colocándose un mechón detrás de la oreja.
-Y yo que tendré que estar detrás tuyo para que no te caigas al suelo.
Los dos se rieron de la ocurrencia.
-Entonces, ¿querías verme?
-¿Qué?
-Que has dicho que cada vez que quieras verme te tendrás que tropezar como hace unos instantes.
-¡No! Bueno, si,- se aclaro la garganta- había oído que estabas en la fiesta y... simplemente... quería saber si era verdad.
-Pues es cierto.
-Ya lo veo.


Ariel andaba firmemente en busca de sus hermana pero un grupo de chicos chocó con ella, provocando que la pelirroja tirará sin querer la bebida en la camiseta blanca del cabecilla del grupo.
-¡Ahí va! Lo, lo siento mucho.- Se disculpo Ariel cogiendo un puñado de servilleta para intentar secar el brebaje de la camiseta.- Lo siento de verdad.- Levantó la mirada y se topó con esos ojos azules tan claros como el día después de una tormenta.
-No, no pasa nada.- Le tranquilizó Eric.-Íbamos a darnos un baño.- Le explicó mientras se quitaba su camiseta mojada.- ¿Te vienes?
-Bueno, iba a ver...- comenzó a explicar pero de repente vio su radiante sonrisa- si, claro, es una fiesta de la piscina ¿no?
Los chicos gritaron y aplaudieron al ver como Ariel se unía con ellos.
El grupo corrió hacia la piscina donde los chicos se tiraban de cabeza a la piscina. Ariel se paro en el bordillo para sacarse sus cortos shorts y tirarse de cabeza con un salto perfecto que le impulsó hasta media piscina sin apenas esfuerzo para ella.
Sacó la cabeza fuera para llenar sus pulmones de aire, Notó que se elevaba, miró hacia abajo y vio a Max levantándola sobre sus hombros.
-¡Rosa!- Gritó indicando con un gesto con su mano para que viniera.
La rubia negó con la cabeza.
-Oh vamos... ¡chicos ayudarme con esto!- Le gritó al grupos de chicos que rodeaban a su amiga.
-¿Qué?- Gritó la rubia al notar que la cogían de las manos y las piernas.- No, no,no.- Se quejó mientras la transportaban. Sus quejas cesaron al tirarla al agua. -Ariel te voy a matar.- Se lanzó contra su amiga haciéndole una ahogadilla.
La pelirroja cuando salió al exterior comenzó a reír y respondió haciéndole una ahogadilla a Aurora.


El día continuaba y comenzaba a anochecer, cada vez había más gente y cuando esta aumentaba, aumentaba consigo los destrozos.
-Arista, tenemos un problema grave.
-Tranquilízate Andrina, no va a ocurrir nada.
-Arista, despierta nos la vamos a cargar pero bien.- Le dijo su hermana rubia.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto Ariel desesperadamente.- Son las 20:45.
-Tranquilas mamá me ha dicho que llegaras sobre las diez y media.
-¿Enserio que piensas que papá aguantará tanto?- Se oyó un cristal roto, las hermanas simplemente rezaron para que no fuera nada importante.
-Bueno, pero al menos tenemos algo de tiempo, mantener la cabeza fría. Hay que hacer que se vayan.
-Voy a recoger la comida y la bebida.- Dijo Andrina yendo hacia la cocina.- No le vamos a dar comida si queremos que se vayan.
Ariel caminó hacia el jardín.
-Rosa, Rosa tenemos que hablar.- Le cogió de la mano y la llevo unos pasos de la multitud.
-¿Qué pasa?- Dijo su amiga con una ligera risilla.
-La fiesta se tiene que terminar, se nos ha ido de las manos.
-¿Qué?¿Ya?
-Si, ¿no lo ves? Están destrozando la casa.
-No es para tanto.- Dijo con la risilla y balanceándose de un lado para otro.
Ariel se fijo en las rosadas mejillas de su amiga, las tiene más rosada que normalmente, lo que significa...
-Tú.- Señalo a la rubia que se paró en seco y la miró extrañamente.- Has bebido.
-¿Qué? No,no,no,no,... bueno, un poquito.
-¡Rosa!
-¿Qué? Al principio creía que era un refresco normal, así que me he tomado otro, y luego otro, y luego otro, y luego, y luego, no,no, creo que no han sido tantos.- Rió.
-Aurora, por favor,- dijo la pelirroja cogiéndole de los hombros- te necesito en estos momentos, y te necesito sobria.
-Estoy bien, estoy bien.- Dijo alargando las últimas vocales
-Lo siento mucho.
-¿Por quéee?
Y cayó al agua. La rubia sacó la cabeza al exterior y tosió dando unos manotazos.
-¡Ariel! Ya van dos veces hoy.- Dijo saliendo de las escaleras.
-Bueno, al menos vuelves a ser tú. Necesito tú ayuda.
-¿Qué ocurre?
-La fiesta debe terminar, ahora.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Capitulo 15: La fiesta de lo piscina 1

-Haber tranquilizaos, la gente empezara a venir y tampoco es para tanto.
-No Aurora, a saber que dice la gente cuando sepa que la fiesta esta vigilada por un profesor.- Dijo Arista.
Bella y Aurora llegaron un poco antes para ayudar con la fiesta.
-Papá, esta vez se a pasado.- Concluyó Ariel.
-Sebastián, por favor te puedes ir.- Pidió un Andrina.
-No me pienso ir, yo hago lo que vuestro padre me encarga y lo voy a cumplir.
-Tranquilas,- intentó calmar Rosa a las hermanas- igual, hay una manera de que Sebastián vigile la fiesta pero nadie se tiene que enterar.- Se giró hacia el adulto que no perdió la compostura a pesas de su mirada.
-A la biblioteca.- Exclamó Arista- Lo siento mucho Sebastian pero de ahí no vas a salir.- Le indicó.
-Pero vuestro padre...
-Nuestro puede decir lo que quiera.
-Sebastian, tú estas en la biblioteca vigilando y si ves o oyes que ocurre algo ya sales y ya esta todos contentos, porque nadie va a saber que un profesor del instituto vigila la fiesta porque la fiesta no se nos va a ir de las manos y tú no tendrás que hacer nada.- Indico Andrina.
El serio empleado hizo un gesto de poco convencido.
-Por favor.- Dijeron todas las chicas cogiéndose las manos y acercándoselas a la barbilla.
-De acuerdo, pero no quiero ningún problema.- Dijo con su acento caribeño.
-De acuerdo, gracias, gracias.
El timbre sonó.
-Vamos,- dijo una hermana algo asustada- a la biblioteca.- Le estiró la mano y le llevó hasta la biblioteca.
-Y recuerda no puedes salir de aquí.- Le recordó Ariel.
-Y recordar que no haya ningún problema.
-Si, si. Tú no salgas de aquí.- Dijo Arista.
Ariel y Arista salieron de la habitación.
-¿Qué haces?- Preguntó la pelirroja a sus hermana.
-Este no nos va a fastidiar la fiesta.- Susurro la rubia mientras metía la llave en la cerradura de la puerta.
-¿Lo vas a encerrar?
-No me fío de él.
A Ariel la verdad no le disgustaba la idea.
-Oye, ¿y si tiene ganas de ir al baño?
-Pues no lo sé, bueno, de igual. Vamos.- Colocó la llave un la mesita de al lado de la puerta.
Las dos hermanos bajaron corriendo las escaleras hasta la entrada, donde las esperaban las amigas de las hermanas mayores que acababan de llegar.

-Aquata.- Exclamo Arista.
-Alguien me dijo que había una fiesta en casa de los Andersel, y yo me dije las fiestas de piscina de los Andersel son legendarias, no me la puedo perder.
-No me puedo creer que hayas venido.- Se lanzó a abrazarla.
-Tranquila,- se rió la hermana mayor- ¿dónde están las demás tengo unas ganas de abrazarlas?
-En la cocina o la piscina.
-Ah, Arista, he invitado a unos amigos de la universidad, espero que no os importe.
-Estas en tu casa Aquata, no pasa nada.
Tras la morena Andersel entraron una docena de chicos y chicas.
La gente fue llegando poco a poco y el timbre no paraba de sonar.
-Hola- exclamó Ariel al abrir la puerta.- Habéis venido al final.
-Si, no nos lo íbamos a perder.- Dijo Anna emocionada.
-Gracias por invitarnos.- Dijo Elsa serenamente sin la intensidad de las dos pelirrojas.
La pelirroja había seguido los consejos de su hermana y se había puesto un peto negro y la camiseta que Elsa le había descrito, debajo vestía un bikini de distintos colores, además llevaba dos sus características trenzas. Mientras hermana llevaba un bañador azul de una pieza que escondía debajo de unos shorts tejanos, un camiseta blancas de tirantes básica y una kimono azul transparente, se protegía su cara con unas grandes gafas de sol y una gran pamela blanca, además tapaba toda su blanca piel con mucha crema solar.
Elsa al ver tanta gente en la casa se agobió un poco y decidió ir a la cocina a beber un vaso de agua.
-Oye, Ariel,- comenzó a decir Anna.
-¿Si?- Se giró esta.
-¿Tú sabes si está Hans en la fiesta?
-¿Quién?
-Hans, un alumno de último año, he oído que iba a venir.
-¿A sí? No lo sé, supongo que le habrá invitado mis hermanas.


Aurora se encontraba tumbada en una hamaca rodeada de chicos. Llevaba un bañador de una pieza negro sin tirantes que contrastaba con su blanca piel y su pelo dorado.
-Siempre he querido ir a una fiesta universitaria, por desgracia aun queda unos años para eso.
-No tiene porque, puedes ir si te invita un universitario.- Dijo un chico musculo y rubio a su izquierda.
-Bueno, no sé para que tendré que esperar más.
-Igual no tienes que esperar tanto.- Indico el moreno de la derecha.
-Bueno, yo no estoy tan segura.- Suspiro.
El moreno de ojos verdes le devolvió la sonrisa, pero los ojos violetas de Aurora se desviaron hacia una pelirroja bajita que andaba unos metros más atrás.
-Perdonarme,- se levantó- ahora vengo.- Les indicó.
Los chicos hicieron gestos que explicaban que no ocurría nada. Y Aurora se giró en busca de su amiga.
-Ariel.- Exclamó.
La pelirroja se giró y observo como su amiga vestida en un bañador negro de una sola pieza sin tirantes acercándose, nunca se imaginó como un bañador podría quedar mucho más sexy que un bikini hasta ver a su amiga, aunque a las personas de piel blanca no le suelen quedar los bañadores negros por falta de moreno su amiga era distinta, resplandecía con todo lo que se pusiera, por no habla de sus piernas kilométricas, cada vez que la miraba dudaba menos del porqué le habían dicho de la posibilidad de ser modelo. Además llevaba una pamela grande parecida a la de Elsa y unas cagas de sol.
-Esta fiesta es increíble.- Dijo entusiasmada en un tono agudo.
-Ya veo que has encontrado tu sitio.- Sonrió mirando a los chicos que hace unos instantes la estaban rodeando.
-Ya,... ¿y tú?¿Has visto a Eric?
-¿Qué? No, bueno si, una sola vez y estaba con Vanesa.
-¿La habíais invitado? - Dijo cogiendo una bebida de la mesa.
-No, pero supongo que habrá venido con él, es normal, es su novia.
-Te veo algo preocupada.
-¿Por qué piensas eso?
-Aún no te has bañado.
-Si, es que creo que hay demasiada gente.
-Ariel, siento decirte esto pero...
-¿Qué pasa?
-Te tienes que preocupar por algo más...
-¿El qué?
-Esto lleva alcohol.- Indicó el vaso.
-¿Qué?
-Que lleva alcohol.
-No, no, no puede ser.- Dijo oliendo el vaso.- Tengo que hablar con mis hermanas, luego nos vemos.
Ariel fue ando rápida con el propósito de hablar con una de sus hermanas, y Aurora se dio la vuelta y volvió donde antes se encontraba sentada.


Anna estaba muy inquietada, corría de un lado para otro y preguntaba a todo el mundo si había visto a Hans, aunque siempre le respondían lo mismo, no.
-Anna, espera no vayas tan rápido.
Su hermana no la podía oír y seguía recorriendo toda la casa. Elsa solo podía ver a mucha gente y mucho ruido, contemplo vagamente como su hermana se alejaba de ella e intento seguirla pero su cabeza daba vueltas y la perdió de vista, su pulso se agitó y solo podía contemplar a un remolino de personas. Ando hacia atrás con pequeños pasos, hasta que se chocó con la pared, sintió en su mano el tacto de la madera, miró a su otra mano y encontró un pomo, una puerta, la abrió rápidamente y se escondió en esa sala.
-Menos mal.- Se dijo a si misma cerrando la puerta detrás de ella y apoyándose en esta. Respiró profundamente apoyándose con las manos en una mesa, notaba como sus pulsaciones poco a poco se bajaban. Se enderezó y disfrutó del silencio que inundaba la habitación, miró por la ventana y observaba lo que se suponía que era divertido, una piscina llena de jóvenes riendo y jugando, con comida y bebidas. Miraba a las chicas que se encontraban encima de los hombros de unos chicos, a Ariel hablando con todo el mundo, a las pelotas de playa que iban de un lado para otro, a Aurora hablando con chicos, a los que parecían mayores que ella sin camiseta.
El ruido de la puerta abriéndose, le hizo estremecerse.
-¿Elsa?
La joven pudo ver a su compañera de clase que vestía un sencillo vestido azul claro y recogía su castaña melena en una coleta baja.
-¿Qué haces aquí?
-Necesitaba un lugar tranquilo.- Dijo mirándola a los ojos.
-Si, te entiendo, yo también estaba buscando un sitio tranquilo.
-Me alegra saber que no soy la única que no le gustan las fiestas.- Dijo más calmada.
-Si, Ariel y Aurora, básicamente me obligan a ir a todas las fiestas que les invitan, se suponen que lo hacen para que pasemos un buen rato juntas, pero luego muy pocas veces suele ocurrir.- Se sentó en el sofá y colocó una bandeja de comida sobre la mesa delante de ella.
-Ya, yo he venido para acompañar a mi hermana.- Dijo sentándose a su lado. Elsa miró la bandeja llena de dulces y pequeños trozos de sándwiches que Bella acababa de colocar.
-Oh, una chica me entrego la bandeja para que llevara la comida a no se donde, pero yo he preferido traerla conmigo porque seguro que me entra hambre.
Elsa rió tímidamente ante la corta historia.
-¿Has traído libros?- Preguntó al percatarse del par de libros que sostenía su compañera en el regazo.- Yo también he traído uno, aunque tenía algo de miedo al traer un libro a una fiesta de la piscina.- Sacó de su bolso el libro que tenía medio empezado.
-Te comprendo, el agua y los libros no se llevan muy bien.- Le sonrió.- No me suena, ¿de qué va?

lunes, 7 de diciembre de 2015

Capitulo 14: Preparativos de fiesta y problemas en el equipo de fútbol

-No quiero ni un solo problema.
-No los habrá.
-Cuidado con lo que hacéis.
-Tendremos cuidado.
-Y con eso me refiero a los chicos.
-Lo sabemos.
-No rompáis nada.
-Y cuidado con quien entra en la casa, no queremos que nadie nos robe nada. Lo sabemos papá, lo sabemos. No va a ocurrir nada, ¿de acuerdo? Solo hemos invitado a unos amigos y ya está.-Dijo Arista.
-Vamos, no va a ocurrir nada papá, tú solo diviértete.- La dijo Andrina.
-Vamos cariño, estarán bien. Tranquilízate, hoy la noche también es para nosotros.- Le sonrió su mujer.
-Que calor hace, hemos elegido el mejor día para la fiesta. Dicen que este fin de semana serán los últimos días de calor.- Dijo Ariel entrando del jardín.
-Pues eso significa que se terminan las fiestas por este año.- Puntuó Tritón.
-Venga, ya. Que si no nos damos prisa nos perdemos la película. Haber Aurora y Bella se quedan a dormir, ¿verdad?
-Si.
-¿Se queda alguien más?
-No, no podían hoy quedarse a dormir.
-De acuerdo, de todos modos si alguna se quiere quedar en el último momento por nuestra parte no hay problema.
-A no ser que sean chicos.
-Ya lo sabemos papá.- Dijo Andrina.
-Bueno, cariño nos tenemos que ir si queremos pillar buenos sitios en el cine.- Dijo mirando el reloj de su muñeca.
-A las 9 se termina la fiesta.
-Si papá.
Las hijas se despidieron de sus padres con dos besos.
-No sé por qué tenemos que ir al cine.- Le susurro a su mujer tras cerrar la puerta.
-Oh vamos, no me seas cascarrabias.


-Dime que no es verdad.- Dijo James entrando en el vestuario.
-No sabemos nada.- Dijo Felipe que estaba sentado en un banco.
-Pero, ¿qué ha pasado?
-Dicen que Chief se ha dislocado el hombro, por lo que no podre jugar durante un tiempo.
-Si, pero en un mes o menos ya estará curado.
-Si, pero no estará preparado para jugar al fútbol. Es un deporte duro y tiene muchas posibilidades de volverse a lesionar si vuelve ha jugar sin el cuidado previo adecuado.- Indico Felipe.
-Con suerte podrá jugar en los últimos partidos de la temporada.
-Pero, no puede ser, no hay casi jugadores.
-Estamos los justos.- Dijo Enrique.- Esperamos que los nuevos de este año sean buenos.
-¿Y el capitán? Era Chief, y el segundo capitán se ha ido a la universidad.
-No lo sé, creo que para eso nos han llamado, supongo que será o Gastón o Hercules.- Susurro.
-¿Por qué nos han llamado? ¿Nos pueden decir algo?- Gritó otro jugador del equipo.
-Seguro que no hay equipo.
-No hablemos precipitadamente.- Dijo Hercules intentando calmar al equipo.- Somos suficientes para hacer un equipo otra cosa es que vallamos un poco justos.
-Y, ¿quién será los entrenadores? Phil, ¿y quién más?
-Eso, el segundo entrenador se fue.
-No tenemos ni entrenador.- Se oyó por el fondo y de nuevo todo el mundo se puso a hablar.
-Chicos, chicos,- Intentó calmar Hercules.
-¡Siencio!- Gritó un voz grave desde la puerta.
La voz provenía de un hombre mayor, bajo y grueso.
-Fil, estamos muy nerviosos por saber lo que ocurre con el equipo.- Dijo Hercules.
-Chavales, tengo que admitir que es un momento difícil para el equipo.- Comenzó a decir.- No solo ocurre que varios de nuestros mejores jugadores se han ido a la universidad y que nuestro segundo entrenador se ha jubilado, sino que además el capitán del equipo se ha lesionado, por lo que no podrá jugar hasta los últimos partidos de la temporada.
-Entonces, no hay equipo.
-No he dicho eso,- tras esa frase los alumnos se emocionaron- sino que sera un gran esfuerzo jugar esta temporada. Me gustaría presentaros al nuevo segundo entrenador Jhon Silver.
Apareció un hombre alto y grande y de piel morena. La verdad es que o tenía una apariencia muy amistosa, tenía un ojo de cristal e iba apoyado en un bastón y aun así se notaba como cojeaba de la pierna derecha. Su cara tampoco daba confianza, tenía una nariz grande y una mandíbula ancha, barba de tres días y papada.
-Hola chicos.- Dijo con voz grave y serio.
Los chicos se quedaron perplejos ante tal ser y nadie supo decir ni una palabra.
-Bueno, con él queda terminado uno de nuestros grandes problemas, el entrenador. Ahora ha que elegir un capitán.


Anna iba corriendo por el pasillo, se paro justo en la habitación de su hermana, llamó a la puerta.
-¿Elsa?
La puerta se abrió.
-Anna, ¿Donde está la crema solar?- Dijo cerrando la puerta tras ella.
-¿Qué?¿Vienes?- Gritó.
-¿Dónde está la crema solar?- Dijo dirigiéndose al baño.
-No lo sé, en el baño,... puede... Si no la encuentres no te preocupas que yo voy a comprar.- Sonrió.- ¿Elsa?- Preguntó tras darse cuenta de que su hermana no estaba a su lado.-¿Elsa?- Asomó la cara al baño donde había visto que la luz estaba encendida.
-¿Si?- Dijo la rubia que estaba agachada buscando la crema en el armario debajo del lavabo.
-¿Qué te vas a poner?
-¿Eh? No lo sé, lo tengo que pensar. ¿Tú?- Dijo en dirección a su habitación.
-Emm, pues no sé, estaba pensando en el mono corto que tengo, el morado no, el que tiene los dibujitos blancos y rojos, ya sabes el que llevo muchas veces a la playa, aunque también estoy pensando en el rosa de flores, pero por otro lado pienso que sería mejor un pantalón y una camiseta, pero también pienso que los monos estos son muy cómodos, pero a la vez igual son más incómodos, por que con lo otro me quito la camiseta y ya esta, o al revés el pantalón y no pasa nada, en el mono, en cambio, me lo tengo que quitar entero. Además, otro problema es el bañador, no se que bikini ponerme, o igual es mejor un bañador de una sola pieza.- Anna paró en secó y sonrió vergonzosa a su hermana, quien la miraba contenta apoyada en la pared.
-Sea con lo que sea, te quedará bien.- Dijo agarrándole los hombros.
-¿Entonces?
-Ponte mejor un pantalón o un peto de los tuyos, con una camiseta, la gris con el corazón de colores, ese que es un mándala.
Elsa se dio la vuelta y entro en su habitación.
-Tranquilízate Elsa, no va a pasar nada, no va a pasar nada.- Susurro apoyándose en la puerta cerrada.



Ariel estaba hinchando una pelotas de plástico, llevaba un buen rato hinchando con Andrina colchonetas y pelotas para la piscina, era raro que no les hubiera dado una embolia todavía. El timbre sonó.
-Voy yo.- Dijo Arista desde la cocina donde estaba llenando boles con comida.
Fue corriendo hasta la puerta.
-Hola- dijo casi sin aliento, tras la pequeña carrera que había hecho- no os esperabamos tan pronto ¡Sebastian!
-¿Qué?- Exclamo Ariel, lo que provocó que soltara la pelota que estaba hinchando y saliera volando.
-¿Qué haces aquí?
-Vigilaros, que voy a hacer.- Dijo con su gracioso acento cubano.
-No, no puedes.
-¿Por qué no voy a poder? No me encuentro mal ni nada.
-No, enserio,- intervino Andrina- que nos van a decir si la fiesta esta vigilada por un profesor.
-¡Qué vergüenza!- Exclamo Arista.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Capítulo 13: Mudanza de habitación y jungla artificial

Tras la puerta se encontraban Tiana y Blanca.
-Gracias por venir.- Les abrazó Claire.- Tenemos mucho trabajo.- Resopló.
-No pasa nada, cuanto antes empecemos antes acabaremos.- Sonrió Blanca.
-¿Estas sola?- Preguntó Tiana.
-Si, y le he prometido a Drizella que se podría cambiar de habitación cuando volviera.
-Nos debes un cena.- Le dijo Tiana.
Claire le respondió con una mueca divertida.
-En realidad,... -comenzó a decir mientras subían las escaleras- creo que os debo algo más que una cena.- Abrió la puerta y enseñó la habitación sucia y llena de polvo. Había un baúl, una armario y un colchón.
-Bueno...- comenzó a decir Tiana.
-Es... acogedora.- Exclamó Blanca.
-Em... si, con una buena mano de pintura quedará bien.
-Eso mismo pienso.- Sonrió la rubia.- Blanca te voy a dejar un chándal o algo, que has venido muy guapa para venir a limpiar.- Miró sus pantalones negros, ajustados y caros y su camiseta blanca sin ninguna mancha, por no hablar de su americana amarilla.- Tiana, si quieres será mejor que te cambies también.
La joven dejo unos pantalones de deportes y unas camisetas viejas.
-Bueno, comencemos.- Sonrió la chica del pelo negro.
-Dinos, ¿cómo te fue con James?- Le sonrió la rubia mientras llenaba unas cajas con su ropa.
-¿Qué?¿Eh? Bien,... buen, nada especial.- Sonrojó su fina piel blanca.
Tiana y Cindy se miraron con cara pícara.
-Ya ya...- Dijo mientras seguía guardando cosas.
-Pues tienes suerte al menos no te ha tocada con Mister Engreído o Mister Orgulloso o Mister Arrogante, Mister Idiota en general.
-Tiana... que no es para tanto.
-Seguro que estaré todo el rato con Louis mientras el juegue al baloncesto o toque la guitarra.
-Bueno... eso ya lo veremos... pero, ¿qué hicisteis?- Volvió a preguntarle a Blanca?
-Nada especial, ya os lo he dicho, simplemente le ayudamos con los deberes y poco más.
-Bueno,...  ¿y quedasteis en algo?
-No, que ya nos diríamos algo. Pero yo creo que es mejor lo tuyo con Enrique.
-¿Qué?
-No te hagas la tonta, ¿qué tal tú con el encantador?
-No hemos quedado en nada, ni siquiera sé cuando vamos a queda con Suzy.- Dijo cargando una caja.
La rubia subió la caja llena de sus pertenencia a la su nueva habitación.
-Tiana.- Susurro Blanca.
La aludida levanto la cabeza.
-Es Enrique.- Señaló el móvil del Claire que se iluminaba con el nombre del chico en la pantalla.
-¿Si?- Contesto la chica.
-Em... ¿hola?¿Claire?
-No, no, soy Tiana. Claire ahora no puede ponerse, si quieres dímelo a mi o sino ahora te llamara.
-Ah, bueno,... me imagino que estará ocupada así que da igual.
-No, no, me ha dicho que no sabía que hacer por la tarde.
-Pon manos libres.- Le susurro su amiga.
-Ah, bueno, es que había quedado dentro de media hora con Suzy y no me he acordado de decírselo a Claire.
-Tranquilo yo se lo digo y ella ya irá con vosotros.
-Vale, gracias, espero que no sea una molestia, ¿podrá ir al parque de al lado de su casa?
-Si, so, claro, no pasa nada. Adiós.
-Adiós.- Colgó el teléfono.
-¿De qué habláis?- Entro Claire en la habitación.
Las dos amigas se pusieron a reír y gritar.
-¿Qué?¿Qué pasa?- Rió desconcertada.
-Lo que pasa amiga mía es que acabas de quedar con Mister Encantador.
-¿Qué?
-Ya te puedes dar prisa.
-¿Qué? Mira como voy.- Señaló su chándal, se miró al espejo y vio su pelo rubio sucio recogido en una coleta.- Necesto una ducha.- Corrió hacia el baño.
-Date prisa, tienes menos de media hora.- Le gritó Tiana.
-¿Qué?- Gritó desde la otra punta del pasillo.
-No te preocupes nosotras te elegimos algo para ponerte.- Le dijo Blanca.



Rapuncel fue corriendo hasta la puerta. La abrió y  apareció un joven alto castaño.
-Hola.- Le sonrió.
-Hola.- Exclamo ella.
-¿Dónde esta ese... niño?- Pregunto mirando a todas partes.
-¿Pascal? Todavía no ha llegado, no tardara mucho. ¿Qué tienes pensado hacer hoy?- Pregunto emocionada.
- ¿Qué?
-Para el trabajo, tenemos que hacer cosa juntos con Pascal.
-Si, como ayudarle con los deberes y jugar con él.
-No, bueno si, pero además le tenemos que llevar a sitios y enseñarle cosas.
-¿Cómo que?
-Pues no lo sé. Pero... yo creía que tenias algo pensado.- Dijo la rubia mirando al suelo.
El timbre sonó.
-Pascal.- Volvió a gritar y directamente fue corriendo a abrir la puerta.
Flynn puso los ojos en blanca mientras oía gritar a los dos amigos.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto el pequeño.
-No lo sé, te ayudaremos con los deberes haremos algo y luego bajamos al parque o algo.
-Rapuncel.- Se oyó una voz femenina.
-Si, madre.
-Ven.- Le indico una mujer con curvas y pelo oscuro.
Flynn no lo podía imaginar, no podía ser su madre, no se parecían en nada. Rapuncel tenía el pelo rubio y liso, su madre oscuro y rizado, la joven era muy delgada y bajita, ella era alta y con sensuales curvas, los ojos de Rapuncel eran grandes y verdoso, los de la adulta oscuros y afilados, además Rapuncel tenía la piel ligeramente bronceada y con unas pequeñas pecas en la nariz, la de su madre era blanca y lisa como la porcelana. Parecían el día y la noche.
-Oh, el es Flynn.- Le señaló Rapuncel a su madre.
-¿Tu guía en el instituto?
-Sip.- Sonrió ella.
-Encantado.- Le dijo el chico.



-Espera un momento.- Le indicó el chico con una apuesta sonrisa. El castaño volvió tras unos segundos con una llave en la mano, la colocó en la cerradura.- ¿Estas lista?- Le preguntó.
-Si.- Le respondió la chica mordiéndose el labio inferior.
Él giro la manecilla, pero volvió la vista a ella.
-¿Sabes qué?- Dijo soltando la puerta.- Mejor, cierra los ojos.- Le indicó.
-¿Qué?
-Ciérralos.- Le sonrió.
La chica dudo, pero cerro los ojos, sintió como le cogían las manos y suavemente le estiro de estas obligandola a dar pequeños pasos lentamente.
-¿Los puedo abrir ya?- Preguntó.
-¿Preparada?... ya.
Abrió los ojos y no se pudo creer donde estaba, ¿era la jungla? No, no podía ser. Subió la vista para poder contemplar hasta donde llegaban los altos árboles verdes, solo veía verde alrededor suyo, y los árboles eran tan altos que no se podía apreciar el final de estos. Entre las ramas se podían ver diferentes puntos de colores. Jane miró fijamente una de estos y descubrió que se trataba de pájaros, pájaros de todos los colores.
-¿Dónde estamos?- Pudo decir al fin.
-¿Te gusta? Estamos en el resguardo de aves exóticas. Aquí es donde trabajan mis padres, bueno, ellos normalmente están en la sección de gorilas o chimpancés.
-Son preciosos.- Susurro acercándose a un pájaro rojo con la tripa verde que estaba posado en un roca.
Tony la cogió la mano y se la movió suavemente acercándola al pájaro, se la llenó de semillas y el pájaro pegó un salto subiendo a la palma de Jane.
-¿Cuántos hay?- Preguntó sin despegar su mirada del ave.
-109 pájaros de 14 especies distintas.
El pájaro voló hacia lo alto de los árboles de nuevo Jane le siguió con la mirada y se volvió a fijar en todos los puntos de colores que resaltaban en el fondo verde.
-¿Podría ser más hermoso?- Susurro para si misma.
-¿Quieres apostar?- Le sonrió el chico.
La castaña se sobresaltó al darse cuenta que la había oído. Tony se alejó unos pasos delante, cogió un puñado de semillas y las tiró en el aire. Los puntos de colores abrieron sus alas y volaron hacia las semillas, haciendo así un remolino de colores encima de Tony. Jane abrió los ojos lo máximo que pudo. Dio unos pasos hacia atrás para apreciarlo mejor, hasta que notó una pared detrás suya, la chica se giro, no se lo podía creer era pintura pero parecía de verdad. Había todo lujos de detalles no podía apreciar ninguna diferencia con la verdadera jungla.


Claire cerró la puerta principal detrás de ellas, apoyó la cabeza en esta y sonrió para sí misma. Subió las escaleras lentamente, sentía como si flotara.
'Que buena pareja hacéis!' recordaba todo el rato la voz de Suzy.
Se cogió el pelo en un moño para estar más cómoda, esto hacia que se apreciara un poco mejor la el lazo derado que estaba en la espalda de su camiseta azul claro de tirantes donde se podía leer 'Have Courage and Be Kind' en dorado, Blaca la había combinado con unos pantalones blancos. Abrió la puerta de su habitación, estaba completamente distinta no tenía ninguno de sus cuadros, ni su alfombra, hasta la colcha de la cama era diferente. ¡La mudanza!
Subió las escaleras rápidamente y abrió la pesada puerta del desván, había una cama con su colcha de flores encima de su alfombre blanca, un escritorio debajo de la ventana, y sus fotos y cuadros. Dio unos paso hasta que se fijó que había una carta encima del colchón.

'¿Qué tal te ha ido tu gran cita? Seguro que hay una segunda y no para cuidar a Suzy.  No te sientas culpable, nos hemos divertido preparando tu habitación. Llámanos otro día para la mano de pintura.

Te queremos Tiana y Blanca.

Pd: Queremos todo lujos de detalles'

jueves, 15 de octubre de 2015

Capitulo 12: El delegado y en busca de pareja

-¿Has pensado en lo que te dijo mi madre?
-Si.- Respondió la chica cerrando su taquilla.
-¿Y?
-¿Y?¿Qué?
-Que has pensado.
-Todavía no lo sé. Aunque creo que lo haré, tampoco es para tanto.
-Si,  que es para tanto, créeme lo de ser modelo no es tan bonito como lo pinta mi madre.
-Mira, creo que lo voy a hacer, solo es una marca de maquillaje.
-¿Enserio?¿Lo vas a hacer?
-Me encanta que mi mejor amigo me apoye en una decisión como este.
-Lo siento, pero... no creo que sea bueno. Mira, haz lo que quieras.- Suspiro.
-¿Eso significa que me vas a apoyar?
-Si.- Dijo poco convencido.
-Gracias.- Le sonrió la chica.
-Ah, tengo algo para ti.- El chico sacó de su mochila dos carnets.- Este es para ti.
-Los has conseguido.- Grito emocionada mientras se lanzaba al chico rodeándole su cuello con sus brazos. Acto seguido se echó para atrás rápidamente.
-Emmm si.- Le sonrió el castaño.
Se colocó un mechón de su pelo rubio detrás de la oreja. Por el rabillo del ojo vio a un grupo de chicas cuchicheando sobre ellos y la escena.
-¿Estas seguro de qué quieres hacerlo?
-No creo que ahora allá vuelta atrás.- Le volvió a sonreír.
-El martes será el día.- Exclamo mientras meneaba el carnet en sus manos.


-Claire, os tenemos que pedir un favor a ti y Tiana.
-Claro, ¿qué ocurre?- Sonrió la rubia.
-La verdad que es un tema un poco peliagudo.
-Chicas, ¿qué pasa?- Preguntó más preocupada.
-Veras, es por Mulan,...
-Es una larga historia.- Intervino Rebecca- El caso es, que nos gustaría contar con ustedes para decir que esta apuntada en Cocina.
-Pero... ¿porqué? Además no creo que...
-Por favor, Claire, sino ella se puede meter en un lió. No te preocupes no es por nada grave pero lo necesitamos. Por favor.
-Chicas yo lo siente pero es que así... sin saber el porqué ni nada...
-Claire, por favor, sino podrían echar a Mulan.- Dijo Mérida.
-Pero... además... Tiana... no creo...
-Os lo explicaremos, pero nos tenéis que dejar claro que nos apoyareis.- Le toco el brazo Rebecca.
-Buenos días clase.- Dijo con aire cantarín la tutora entrando en clase.
-Buenos días Giselle.- Dijeron varios alumnos a la vez.
-Te lo explicamos en la cafetería.
-Chicos, sentaros.- Dijo dando palmadas.- Bueno, aunque me habría gustado hacer esto antes, no hemos podido, así que creo que ya toca. Vamos a elegir el delegado de clase.- Grito tras una pausa.
Los alumnos empezaron a susurrar aunque no se veían muy emocionados.
-Bueno, en estas semanas las personas que se querían presentar como voluntarios ya me lo han dicho. Así que los posibles representantes del aula 2C son Naveen, Jasmín y Tiana.- Indico la profesora con la mano a los alumnos que se acercaran.- Bueno, ahora ellos expondrán sus ideas y después os daré un papel a cada una para que pongáis el nombre del que queréis que sea el delegado del aula. Antes de nada, ¿alguien más se quiere presentar?- los alumnos se miraron entro con poca ilusión- ¿no?¿nada? Pues comencemos.- Sonrió la pelirroja.


-¡Punzie!- Grito la chica que corría por el pasillo.
-¿Qué pasa?- Le sonrió la chica rubia que guardaba los libros en su taquilla.
-Por favor dime que te deja, por favor dime que te deja, por fa, por fa, -  le suplico la chica de pecas con los ojos cerrados y los dedos de las manos cruzados.
-Lo siento...- comenzó a decir antes de que Anna diera un grito de frustración- ya sabes como es, y además, ya te avise que no me iba a dejar.
-Jooo, pero es que no quiero ir sola.
-Lo siento Anna, pero yo no puedo.
-Bah, tranquile se lo pediré a Elsa.
-¿Estas segura? Ya sabes que a tu hermana...
-Lograre que venga a la fiesta.
-Bueno vale, lo siento. Pero ya sabes lo que me gustaría a mi ir.
-Lo sé, tranquila.- Le abrazo.- Bueno me voy a convencer a mi hermana.- Se despidió.
Pero la joven siguió mirando a su amiga mientras avanzaba, lo que hizo que chocara y se tropezara.
-Lo siento.- Noto como la cogían antes de que llegara al suelo.- ¿Estas bien?
Anna se quejo, pero entonces levanto la vista. Vio un guapo chico de ojos verdes y pelo castaño, tenía las mejillas sonrosadas y una suave sonrisa.
-Si, si , tranquilo a sido culpa mía.- Se recolocó rápidamente tras unos segundos.- Mis padres siempre me lo dicen que me fije bien por donde voy que doy una patosa, pero luego a la hora de la verdad siempre miro a todas partes menos a donde debería mirar, o al menos... eso es lo que dice mi hermana.
El chico se rió.
-Hans, vamos.- Le grito un chico agarrándole del brazo.
-Adiós.- Le grito.
-Adiós.- Se despidió Anna con los dedos de las manos.
Y vio como su salvador desaparecía entre la multitud del pasillo, aunque logro oír como se amigo gritaba que irían a la fiesta de piscinas del fin de verano.
-La fiesta...- susurro Anna- Elsa.


-¿Qué? No ¿Por qué?¿Sabéis el lió en el que me meteríais?- Gritaba la afroamericana en la cafetería.
-Tiana, tranquilízate.- Le pidió Rebecca.
-Yo lo que no entiendo es el por qué.- Dijo Claire.
-Por igualdad.- Exclamó Merida.
-¿Qué?
-Os lo explicamos siempre y cuando podamos contar con vosotras y no se lo decís a nadie.
Las tres chicas del club de Cocina se miraron entre si.
-¿Qué ocurre?
-Mulan se quería puntar al club de Artes Marciales, pero era solo para chicos.- Contó la nativa.
-No me gusta por donde va esto...- Comento Blanca.
-El caso es que Mulan esta apuntada en el club como Ping y como cada alumno tiene que estar apuntado obligatoriamente en un club Mulan necesita un club...
-En el que pueda estar apuntada y nadie vea su ausencia.- Concluyo Tiana que tenía los brazos cruzados.
-Exacto.- Volvió a exclamar Merida pegando un pequeño brinco en la silla.
-¿Lo podréis hacer?
Las tres chicas se volvieron a mirar. Blanca y Claire sonrieron a Tiana.
-Gracias a ellas eres delegada.-  Le sonrió Claire.
La chica de piel oscura puso los ojos en blanco y miro al lado opuesto de su amiga pero allí le esperaba la sonrisa de Blanca.
-Agh, de acuerdo.- Grito al fin.


-Oh vamos Elsa, ¿por qué?
-Anna te digo que no. No quiero y ya esta.
-Oh, vamos nos han invitado a una fiestas. Decir que no a la invitación es de mala educación.- Dijo mientras perseguía a su hermana por el pasillo de su casa.
-Anna, - se giro la rubia y miro a la pelirroja a los ojos- he dicho que no. No quiero y punto.
-Oh,- giro la cabeza,- vamos,- volvió a correr al ver que su hermana avanzaba a su habitación- a Rapuncel su madre no la deja y le encantaría ir, tú que puedes ves aunque sea por ella,- vio que Elsa aun seguía sin emoción- dime solo dos razones para no ir.
-Vale, odio las fiestas, odio las piscinas, odio estar con personas que no conozco, odio los sitios con muchas personas y aun más si voy a estar en bikini delante de esas personas.
-Vale- exclamo Anna- pero aun así yo estaré contigo,- le cogió de la mano- no dejare que te sientas incómoda o sola.
-Lo tengo que pensar.
-¡En serio! Quiero decir,- se aclaro la garganta- de acuerdo, ya me dirás cuando lo hayas decidido.
Elsa entro en su habitación con una sonrisa por las ocurrencias de su hermana, a un metro y medio suyo Anna estaba saltando de felicidad tras saber que hay alguna posibilidad de que le acompañen a la fiesta.