-Te dije que era impresionante.
-Aun no me creo lo que hicimos el sábado.
-Lo sé. Ves Al, te dije que no te arrepentirías.
-¡Fue alucinante! ¿De qué conocías al guardia de seguridad?
-Flynn Rider tiene sus contactos.
-Si, pues espero que tus contactos sean de fiar, porque sino...- Se rió.
Unas palmaditas en el pecho provocaron que subiera la mirada y observo la cara de su amigo petrificado.
-Es impresionante.- Susurro el castaño.
Alan miro hacia la dirección que su acompañante no dejaba de mirar.
-Guau.- Es lo único que pudo decir.
-Lo sé.
-Es...
-Mira que curvas.
-Joder, es impresionante.
Todo los alumnos miraban a la misma dirección, un brillante coche rojo descapotable aparcaba en el parking.
Del coche salieron unas piernas bronceadas acabadas en unos dorados tacones, estas acababan en una minifalda negra.
Alan no pudo evitar reírse para sí mismo cuando vio a la chica, ¿cómo no se lo había imaginado antes?¿Quién podría ser sino?
La joven de larga melena negra cerró el coche y fue camino de su taquilla.
-Cierra la boca Flynn, que entran mosca.- Susurró al pasar delante de los chicos.
El chico de pelo negro miro su amigo, que todavía tenía el gesto de asombro, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué?- Preguntó el castaño.
-Nada, nada.- Explotó en una risa.
-¿Enserio que piensas que tienes alguna oportunidad con esa tía?
-¿Es que lo dudas?
-¿Qué tal señor?¡Me han dicho que me querías ver!
-Siéntese Mushu.
El chico delgaducho se sentó delante del escritorio del señor mayor de barba blanca.
-¿Sabes que estamos buscando un nuevo profesor de deportes?
-Si.
-Bueno, he pensado que ya llevas tu tiempo trabajando aquí...
-Así es.
-Por lo que creo que puedo confiar en ti y...
-¡No me digas más!- Se levantó del asiento.- ¡No tienes que buscar más!¡Estaré encantado de ser el nuevo profesor!
-¿Qué?- Se empezó a reír locamente el hombre mayor.- Por supuesto que no pensaba en ti. Yo te quería pedir que buscaras al nuevo profesor. Tú estas bien en tu puesto de chico de los recados.
-¿Qué? Pero creía...
-Mushu.
-¿Si?
-¿Has entrenado a un equipo alguna vez?
-No, pero...
-¿Tienes el título universitario?
-No, pero...
-Pues no tenemos nada más que hablar. Buenos días.- Le indico la puerta.
El larguirucho cerró la puerta tras de sí.
-Tres años, ¡tres años!, trabajando para él, lavando las toallas, de recoge pelotas, cortando el césped,... total, ¿para qué? Para nada, ni un miserable gracias.- Refunfuñaba por los pasillo.
-Es horrible.- Oyó a una voz femenina.
-Claro que lo es.
-Lo voy a dejar, no voy a lograrlo.
-¿Qué?- El chico paró en secó y miro a su alrededor, ¿quién era la que estaba hablando? Se escondió detrás de las taquillas a escuchar al grupo de chicas.
-Venga Mulan, seguro que podrás con todos,
-No, me tienen por un nenaza.
-¡Oh, vamos! Tú les puedes demostrar que no lo eres.
-Solo tienes creer en ti misma.
-Se lo tienes que demostrar al grupo de Artes Marciales.
¿Artes Marciales? Ese club era solo para chicos.
-Nadie me toma enserio, no soy nadie para ellos, todos creen que soy un perdedor friki desviado.
-Seguro que podemos hacer algo, para enseñarle a los chicos lo machotes que eres. No puede ser muy difíci,... son tíos.
-En eso Mérida tiene razón, son fáciles de manipular.
¿Qué? Esta es tu oportunidad Mushu, imaginatelo, ayudas a la primera chica a estar en el club de artes marciales. Cuando el jefe se enteré y vea lo que has conseguido seguro que querrá ascenderte.
-Solo hay que tratar un buen plan.
-Si, ¿pero cuál?
-Creo que yo os podre ayudar en eso.- Dijo alguien detrás del grupo de amigas
-¿Quién eres?
-Alguien dispuesto a ayudaros en el problema que tenéis.
-Si duermes tanto igual te pierdes tu cumpleaños.
-¿Qué? No estaba durmiendo.- Dijo la rubia estirándose.
-Ya,... nos conocemos desde siempre y aún piensas que me lo voy a tragar.
-Bueno, yo me preocuparía más en la fiesta, espero que no sea aburrida. Recuerda, me dijistes que sería inolvidable.- Le dijo mientras caminaban durante el cambio de clase.- ¿Y bien?
-¿Qué?
-¿Qué me tienes preparado?
-Eso es una sorpresa.
-¡Oh, vamos!
-No te lo voy a decir.
-¡Aurora!- Grito una voz más aguda.
-Audrey, ¿qué tal?
-Bien, solo te quería decir, que me acuerdo que mañana es tu cumpleaños, y te he hecho esto.- La chica sacó detrás de si un dibujo de los tres y una corona hecha a mano.
-Awwww, muchas gracias.- Le abrazo.- Tranquila, que este fin de semana lo celebraremos.
Después de esto la niña se fue corriendo.
-Me tendras que decir algo para saber que hacer mañana.
-¿Oyes eso?- El castaño se acercó la mano a la oreja.
-¿El qué?
- Creo que me están llamando.
-Felipe...
-Va, enserio, me tengo que ir.
-No hagas esas tonterias. ¡Felipe!¡No me hace ninguna gracia!- Grito al ver que se alejaba.- ¿Qué me pongo mañana?
-Adios Aurora.- Grito a varios metros de ella.
-Hola Bella.
La chica que no apartaba la vista del libro rezó para que la voz no fuera de quien es. Levantó la vista y lo encontró a él, alto, musculoso, ojos azules, pelo negro.
-Bonjour, Gaston.
El chico se rió para si.
-Siempre me ha encantado cuando me saludabas en italiano.
La castaña se mordió la lengua para no reprocharle nada, ¿italiano?¿enserio?
-¿Sabes qué?
-¿Qué?
-Soy el nuevo capitán del equipo de fútbol, la verdad que no me extraña, ya me lo esperaba.- Dijo mirando sus músculos.
-Es algo impresionante.
-Lo sé, bueno...- Dijo sentándose al lado de la muchacha.- ¿Qué lees?- Le arrebató el libro de sus manos.- ¿Un joven apuesto?- Leyó lentamente.- Oh, ese soy yo. ¿Para que vas a imaginar con jóvenes apuestos teniéndome a mi?- Tiró el libro.
-Bueno,- recogió al libro- hay cosas que solo se pueden conseguir con la imaginación.- Se levantó y se encontró al chico delante de ella.
-No, si tú lo deseas.- Le susurro y la acorralo en la estantería.
-Gaston, me encantaría hablar pero... he quedado con alguien,- se escabuyó de la situación- me han obligado a ser la tutora de un chico de mi clase, y claro si no lo cumplo me bajaran la nota, ya sabes...
-Bueno, esperare contigo.- Volvió a sentarse a su lado.- Como iba diciendo antes... soy el capitán del equipo y vamos a hacer una fiesta...
-Hola.- Dijo otra voz grave.
-¿Eh? Si, y te quería decir...
-¿Gaston?
-¿Qué?- El moreno se fijó que el chico que antes había saludado seguía esperando a su lado.- ¿Qué pasa contigo?- Le dijo al rubio.
-Gastón, él es mi alumno.
-Ah, bueno.
-Ya me diras eso otro día.
-¿Eh? Si,si.
-No te importa, ¿verdad? Allí hay un grupo de chicas que están deseando que hables con ella, así que me parece que no te dejo tirado.- Dijo la castaña preparando todos los libros.
-Si, no te preocupes por mí, siempre me acompañan.
Bella le mando una sonrisa falsa.
-Bueno, adios.
-Aun no me creo lo que hicimos el sábado.
-Lo sé. Ves Al, te dije que no te arrepentirías.
-¡Fue alucinante! ¿De qué conocías al guardia de seguridad?
-Flynn Rider tiene sus contactos.
-Si, pues espero que tus contactos sean de fiar, porque sino...- Se rió.
Unas palmaditas en el pecho provocaron que subiera la mirada y observo la cara de su amigo petrificado.
-Es impresionante.- Susurro el castaño.
Alan miro hacia la dirección que su acompañante no dejaba de mirar.
-Guau.- Es lo único que pudo decir.
-Lo sé.
-Es...
-Mira que curvas.
-Joder, es impresionante.
Todo los alumnos miraban a la misma dirección, un brillante coche rojo descapotable aparcaba en el parking.
Del coche salieron unas piernas bronceadas acabadas en unos dorados tacones, estas acababan en una minifalda negra.
Alan no pudo evitar reírse para sí mismo cuando vio a la chica, ¿cómo no se lo había imaginado antes?¿Quién podría ser sino?
La joven de larga melena negra cerró el coche y fue camino de su taquilla.
-Cierra la boca Flynn, que entran mosca.- Susurró al pasar delante de los chicos.
El chico de pelo negro miro su amigo, que todavía tenía el gesto de asombro, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué?- Preguntó el castaño.
-Nada, nada.- Explotó en una risa.
-¿Enserio que piensas que tienes alguna oportunidad con esa tía?
-¿Es que lo dudas?
-¿Qué tal señor?¡Me han dicho que me querías ver!
-Siéntese Mushu.
El chico delgaducho se sentó delante del escritorio del señor mayor de barba blanca.
-¿Sabes que estamos buscando un nuevo profesor de deportes?
-Si.
-Bueno, he pensado que ya llevas tu tiempo trabajando aquí...
-Así es.
-Por lo que creo que puedo confiar en ti y...
-¡No me digas más!- Se levantó del asiento.- ¡No tienes que buscar más!¡Estaré encantado de ser el nuevo profesor!
-¿Qué?- Se empezó a reír locamente el hombre mayor.- Por supuesto que no pensaba en ti. Yo te quería pedir que buscaras al nuevo profesor. Tú estas bien en tu puesto de chico de los recados.
-¿Qué? Pero creía...
-Mushu.
-¿Si?
-¿Has entrenado a un equipo alguna vez?
-No, pero...
-¿Tienes el título universitario?
-No, pero...
-Pues no tenemos nada más que hablar. Buenos días.- Le indico la puerta.
El larguirucho cerró la puerta tras de sí.
-Tres años, ¡tres años!, trabajando para él, lavando las toallas, de recoge pelotas, cortando el césped,... total, ¿para qué? Para nada, ni un miserable gracias.- Refunfuñaba por los pasillo.
-Es horrible.- Oyó a una voz femenina.
-Claro que lo es.
-Lo voy a dejar, no voy a lograrlo.
-¿Qué?- El chico paró en secó y miro a su alrededor, ¿quién era la que estaba hablando? Se escondió detrás de las taquillas a escuchar al grupo de chicas.
-Venga Mulan, seguro que podrás con todos,
-No, me tienen por un nenaza.
-¡Oh, vamos! Tú les puedes demostrar que no lo eres.
-Solo tienes creer en ti misma.
-Se lo tienes que demostrar al grupo de Artes Marciales.
¿Artes Marciales? Ese club era solo para chicos.
-Nadie me toma enserio, no soy nadie para ellos, todos creen que soy un perdedor friki desviado.
-Seguro que podemos hacer algo, para enseñarle a los chicos lo machotes que eres. No puede ser muy difíci,... son tíos.
-En eso Mérida tiene razón, son fáciles de manipular.
¿Qué? Esta es tu oportunidad Mushu, imaginatelo, ayudas a la primera chica a estar en el club de artes marciales. Cuando el jefe se enteré y vea lo que has conseguido seguro que querrá ascenderte.
-Solo hay que tratar un buen plan.
-Si, ¿pero cuál?
-Creo que yo os podre ayudar en eso.- Dijo alguien detrás del grupo de amigas
-¿Quién eres?
-Alguien dispuesto a ayudaros en el problema que tenéis.
-Si duermes tanto igual te pierdes tu cumpleaños.
-¿Qué? No estaba durmiendo.- Dijo la rubia estirándose.
-Ya,... nos conocemos desde siempre y aún piensas que me lo voy a tragar.
-Bueno, yo me preocuparía más en la fiesta, espero que no sea aburrida. Recuerda, me dijistes que sería inolvidable.- Le dijo mientras caminaban durante el cambio de clase.- ¿Y bien?
-¿Qué?
-¿Qué me tienes preparado?
-Eso es una sorpresa.
-¡Oh, vamos!
-No te lo voy a decir.
-¡Aurora!- Grito una voz más aguda.
-Audrey, ¿qué tal?
-Bien, solo te quería decir, que me acuerdo que mañana es tu cumpleaños, y te he hecho esto.- La chica sacó detrás de si un dibujo de los tres y una corona hecha a mano.
-Awwww, muchas gracias.- Le abrazo.- Tranquila, que este fin de semana lo celebraremos.
Después de esto la niña se fue corriendo.
-Me tendras que decir algo para saber que hacer mañana.
-¿Oyes eso?- El castaño se acercó la mano a la oreja.
-¿El qué?
- Creo que me están llamando.
-Felipe...
-Va, enserio, me tengo que ir.
-No hagas esas tonterias. ¡Felipe!¡No me hace ninguna gracia!- Grito al ver que se alejaba.- ¿Qué me pongo mañana?
-Adios Aurora.- Grito a varios metros de ella.
-Hola Bella.
La chica que no apartaba la vista del libro rezó para que la voz no fuera de quien es. Levantó la vista y lo encontró a él, alto, musculoso, ojos azules, pelo negro.
-Bonjour, Gaston.
El chico se rió para si.
-Siempre me ha encantado cuando me saludabas en italiano.
La castaña se mordió la lengua para no reprocharle nada, ¿italiano?¿enserio?
-¿Sabes qué?
-¿Qué?
-Soy el nuevo capitán del equipo de fútbol, la verdad que no me extraña, ya me lo esperaba.- Dijo mirando sus músculos.
-Es algo impresionante.
-Lo sé, bueno...- Dijo sentándose al lado de la muchacha.- ¿Qué lees?- Le arrebató el libro de sus manos.- ¿Un joven apuesto?- Leyó lentamente.- Oh, ese soy yo. ¿Para que vas a imaginar con jóvenes apuestos teniéndome a mi?- Tiró el libro.
-Bueno,- recogió al libro- hay cosas que solo se pueden conseguir con la imaginación.- Se levantó y se encontró al chico delante de ella.
-No, si tú lo deseas.- Le susurro y la acorralo en la estantería.
-Gaston, me encantaría hablar pero... he quedado con alguien,- se escabuyó de la situación- me han obligado a ser la tutora de un chico de mi clase, y claro si no lo cumplo me bajaran la nota, ya sabes...
-Bueno, esperare contigo.- Volvió a sentarse a su lado.- Como iba diciendo antes... soy el capitán del equipo y vamos a hacer una fiesta...
-Hola.- Dijo otra voz grave.
-¿Eh? Si, y te quería decir...
-¿Gaston?
-¿Qué?- El moreno se fijó que el chico que antes había saludado seguía esperando a su lado.- ¿Qué pasa contigo?- Le dijo al rubio.
-Gastón, él es mi alumno.
-Ah, bueno.
-Ya me diras eso otro día.
-¿Eh? Si,si.
-No te importa, ¿verdad? Allí hay un grupo de chicas que están deseando que hables con ella, así que me parece que no te dejo tirado.- Dijo la castaña preparando todos los libros.
-Si, no te preocupes por mí, siempre me acompañan.
Bella le mando una sonrisa falsa.
-Bueno, adios.
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