jueves, 31 de diciembre de 2015

Capítulo 16: La fiesta de la piscina 2

Caminaba de un lado para otro sin parar, paseaba por el bordillo de la piscina donde se encontraban chicos zambulliendose y chicas sentadas en el bordillo remojándose los pies. En un momento dado un chico de larga melena estiró de las piernas de una de esas chicas haciéndose que esta desapareciera unos segundos bajo el agua de la piscina. Anna no pudo evitar reírse para si misma, continuó observando la escena la rubia al salir fue directamente a sujetarse al bordillo, maldiciendo al chico y tosiendo, el otro la miraba detrás suyo riéndose.
-Deja de reírte.- Le salpicó.
-Ven aquí.- Dijo él con  una voz fuerte y segura, le agarró del brazo y tiró de ella hacia si juntando sus labios con los de ella.La rubia de dejó llevar y le rodeó el cuello con sus brazos, segundos después el chico la sumergió continuando el beso bajo el agua.
A Anna le brillaban los ojos al contemplar la escena. Una pelota de playa voló a unos centímetros de su cara, lo que hizo que se asustara y retrocediera unos pasos hasta que se chocó con algo, intentando ver con que se había chocado giró torpemente pero las escurridizas chanclas lograron que Anna cayera para atrás hacia la piscina. Por suerte para ella alguien le sujeto la mano manteniendola en equilibrio y salvandola del baño.
Anna de quedó unos instantes inmóvil examinando lo que acababa de ocurrir, levantó la cabeza para ver quien la había agarrado, y lo vio.
-Hola.- Dijo entusiasmada.
-Hola.- Dijo él con una seductora sonrisa.
Le estiró del brazo ayudando a recolocarse.
-Parece ser que me tendré que tropezar cada vez que te quiera ver.- Dijo colocándose un mechón detrás de la oreja.
-Y yo que tendré que estar detrás tuyo para que no te caigas al suelo.
Los dos se rieron de la ocurrencia.
-Entonces, ¿querías verme?
-¿Qué?
-Que has dicho que cada vez que quieras verme te tendrás que tropezar como hace unos instantes.
-¡No! Bueno, si,- se aclaro la garganta- había oído que estabas en la fiesta y... simplemente... quería saber si era verdad.
-Pues es cierto.
-Ya lo veo.


Ariel andaba firmemente en busca de sus hermana pero un grupo de chicos chocó con ella, provocando que la pelirroja tirará sin querer la bebida en la camiseta blanca del cabecilla del grupo.
-¡Ahí va! Lo, lo siento mucho.- Se disculpo Ariel cogiendo un puñado de servilleta para intentar secar el brebaje de la camiseta.- Lo siento de verdad.- Levantó la mirada y se topó con esos ojos azules tan claros como el día después de una tormenta.
-No, no pasa nada.- Le tranquilizó Eric.-Íbamos a darnos un baño.- Le explicó mientras se quitaba su camiseta mojada.- ¿Te vienes?
-Bueno, iba a ver...- comenzó a explicar pero de repente vio su radiante sonrisa- si, claro, es una fiesta de la piscina ¿no?
Los chicos gritaron y aplaudieron al ver como Ariel se unía con ellos.
El grupo corrió hacia la piscina donde los chicos se tiraban de cabeza a la piscina. Ariel se paro en el bordillo para sacarse sus cortos shorts y tirarse de cabeza con un salto perfecto que le impulsó hasta media piscina sin apenas esfuerzo para ella.
Sacó la cabeza fuera para llenar sus pulmones de aire, Notó que se elevaba, miró hacia abajo y vio a Max levantándola sobre sus hombros.
-¡Rosa!- Gritó indicando con un gesto con su mano para que viniera.
La rubia negó con la cabeza.
-Oh vamos... ¡chicos ayudarme con esto!- Le gritó al grupos de chicos que rodeaban a su amiga.
-¿Qué?- Gritó la rubia al notar que la cogían de las manos y las piernas.- No, no,no.- Se quejó mientras la transportaban. Sus quejas cesaron al tirarla al agua. -Ariel te voy a matar.- Se lanzó contra su amiga haciéndole una ahogadilla.
La pelirroja cuando salió al exterior comenzó a reír y respondió haciéndole una ahogadilla a Aurora.


El día continuaba y comenzaba a anochecer, cada vez había más gente y cuando esta aumentaba, aumentaba consigo los destrozos.
-Arista, tenemos un problema grave.
-Tranquilízate Andrina, no va a ocurrir nada.
-Arista, despierta nos la vamos a cargar pero bien.- Le dijo su hermana rubia.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto Ariel desesperadamente.- Son las 20:45.
-Tranquilas mamá me ha dicho que llegaras sobre las diez y media.
-¿Enserio que piensas que papá aguantará tanto?- Se oyó un cristal roto, las hermanas simplemente rezaron para que no fuera nada importante.
-Bueno, pero al menos tenemos algo de tiempo, mantener la cabeza fría. Hay que hacer que se vayan.
-Voy a recoger la comida y la bebida.- Dijo Andrina yendo hacia la cocina.- No le vamos a dar comida si queremos que se vayan.
Ariel caminó hacia el jardín.
-Rosa, Rosa tenemos que hablar.- Le cogió de la mano y la llevo unos pasos de la multitud.
-¿Qué pasa?- Dijo su amiga con una ligera risilla.
-La fiesta se tiene que terminar, se nos ha ido de las manos.
-¿Qué?¿Ya?
-Si, ¿no lo ves? Están destrozando la casa.
-No es para tanto.- Dijo con la risilla y balanceándose de un lado para otro.
Ariel se fijo en las rosadas mejillas de su amiga, las tiene más rosada que normalmente, lo que significa...
-Tú.- Señalo a la rubia que se paró en seco y la miró extrañamente.- Has bebido.
-¿Qué? No,no,no,no,... bueno, un poquito.
-¡Rosa!
-¿Qué? Al principio creía que era un refresco normal, así que me he tomado otro, y luego otro, y luego otro, y luego, y luego, no,no, creo que no han sido tantos.- Rió.
-Aurora, por favor,- dijo la pelirroja cogiéndole de los hombros- te necesito en estos momentos, y te necesito sobria.
-Estoy bien, estoy bien.- Dijo alargando las últimas vocales
-Lo siento mucho.
-¿Por quéee?
Y cayó al agua. La rubia sacó la cabeza al exterior y tosió dando unos manotazos.
-¡Ariel! Ya van dos veces hoy.- Dijo saliendo de las escaleras.
-Bueno, al menos vuelves a ser tú. Necesito tú ayuda.
-¿Qué ocurre?
-La fiesta debe terminar, ahora.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Capitulo 15: La fiesta de lo piscina 1

-Haber tranquilizaos, la gente empezara a venir y tampoco es para tanto.
-No Aurora, a saber que dice la gente cuando sepa que la fiesta esta vigilada por un profesor.- Dijo Arista.
Bella y Aurora llegaron un poco antes para ayudar con la fiesta.
-Papá, esta vez se a pasado.- Concluyó Ariel.
-Sebastián, por favor te puedes ir.- Pidió un Andrina.
-No me pienso ir, yo hago lo que vuestro padre me encarga y lo voy a cumplir.
-Tranquilas,- intentó calmar Rosa a las hermanas- igual, hay una manera de que Sebastián vigile la fiesta pero nadie se tiene que enterar.- Se giró hacia el adulto que no perdió la compostura a pesas de su mirada.
-A la biblioteca.- Exclamó Arista- Lo siento mucho Sebastian pero de ahí no vas a salir.- Le indicó.
-Pero vuestro padre...
-Nuestro puede decir lo que quiera.
-Sebastian, tú estas en la biblioteca vigilando y si ves o oyes que ocurre algo ya sales y ya esta todos contentos, porque nadie va a saber que un profesor del instituto vigila la fiesta porque la fiesta no se nos va a ir de las manos y tú no tendrás que hacer nada.- Indico Andrina.
El serio empleado hizo un gesto de poco convencido.
-Por favor.- Dijeron todas las chicas cogiéndose las manos y acercándoselas a la barbilla.
-De acuerdo, pero no quiero ningún problema.- Dijo con su acento caribeño.
-De acuerdo, gracias, gracias.
El timbre sonó.
-Vamos,- dijo una hermana algo asustada- a la biblioteca.- Le estiró la mano y le llevó hasta la biblioteca.
-Y recuerda no puedes salir de aquí.- Le recordó Ariel.
-Y recordar que no haya ningún problema.
-Si, si. Tú no salgas de aquí.- Dijo Arista.
Ariel y Arista salieron de la habitación.
-¿Qué haces?- Preguntó la pelirroja a sus hermana.
-Este no nos va a fastidiar la fiesta.- Susurro la rubia mientras metía la llave en la cerradura de la puerta.
-¿Lo vas a encerrar?
-No me fío de él.
A Ariel la verdad no le disgustaba la idea.
-Oye, ¿y si tiene ganas de ir al baño?
-Pues no lo sé, bueno, de igual. Vamos.- Colocó la llave un la mesita de al lado de la puerta.
Las dos hermanos bajaron corriendo las escaleras hasta la entrada, donde las esperaban las amigas de las hermanas mayores que acababan de llegar.

-Aquata.- Exclamo Arista.
-Alguien me dijo que había una fiesta en casa de los Andersel, y yo me dije las fiestas de piscina de los Andersel son legendarias, no me la puedo perder.
-No me puedo creer que hayas venido.- Se lanzó a abrazarla.
-Tranquila,- se rió la hermana mayor- ¿dónde están las demás tengo unas ganas de abrazarlas?
-En la cocina o la piscina.
-Ah, Arista, he invitado a unos amigos de la universidad, espero que no os importe.
-Estas en tu casa Aquata, no pasa nada.
Tras la morena Andersel entraron una docena de chicos y chicas.
La gente fue llegando poco a poco y el timbre no paraba de sonar.
-Hola- exclamó Ariel al abrir la puerta.- Habéis venido al final.
-Si, no nos lo íbamos a perder.- Dijo Anna emocionada.
-Gracias por invitarnos.- Dijo Elsa serenamente sin la intensidad de las dos pelirrojas.
La pelirroja había seguido los consejos de su hermana y se había puesto un peto negro y la camiseta que Elsa le había descrito, debajo vestía un bikini de distintos colores, además llevaba dos sus características trenzas. Mientras hermana llevaba un bañador azul de una pieza que escondía debajo de unos shorts tejanos, un camiseta blancas de tirantes básica y una kimono azul transparente, se protegía su cara con unas grandes gafas de sol y una gran pamela blanca, además tapaba toda su blanca piel con mucha crema solar.
Elsa al ver tanta gente en la casa se agobió un poco y decidió ir a la cocina a beber un vaso de agua.
-Oye, Ariel,- comenzó a decir Anna.
-¿Si?- Se giró esta.
-¿Tú sabes si está Hans en la fiesta?
-¿Quién?
-Hans, un alumno de último año, he oído que iba a venir.
-¿A sí? No lo sé, supongo que le habrá invitado mis hermanas.


Aurora se encontraba tumbada en una hamaca rodeada de chicos. Llevaba un bañador de una pieza negro sin tirantes que contrastaba con su blanca piel y su pelo dorado.
-Siempre he querido ir a una fiesta universitaria, por desgracia aun queda unos años para eso.
-No tiene porque, puedes ir si te invita un universitario.- Dijo un chico musculo y rubio a su izquierda.
-Bueno, no sé para que tendré que esperar más.
-Igual no tienes que esperar tanto.- Indico el moreno de la derecha.
-Bueno, yo no estoy tan segura.- Suspiro.
El moreno de ojos verdes le devolvió la sonrisa, pero los ojos violetas de Aurora se desviaron hacia una pelirroja bajita que andaba unos metros más atrás.
-Perdonarme,- se levantó- ahora vengo.- Les indicó.
Los chicos hicieron gestos que explicaban que no ocurría nada. Y Aurora se giró en busca de su amiga.
-Ariel.- Exclamó.
La pelirroja se giró y observo como su amiga vestida en un bañador negro de una sola pieza sin tirantes acercándose, nunca se imaginó como un bañador podría quedar mucho más sexy que un bikini hasta ver a su amiga, aunque a las personas de piel blanca no le suelen quedar los bañadores negros por falta de moreno su amiga era distinta, resplandecía con todo lo que se pusiera, por no habla de sus piernas kilométricas, cada vez que la miraba dudaba menos del porqué le habían dicho de la posibilidad de ser modelo. Además llevaba una pamela grande parecida a la de Elsa y unas cagas de sol.
-Esta fiesta es increíble.- Dijo entusiasmada en un tono agudo.
-Ya veo que has encontrado tu sitio.- Sonrió mirando a los chicos que hace unos instantes la estaban rodeando.
-Ya,... ¿y tú?¿Has visto a Eric?
-¿Qué? No, bueno si, una sola vez y estaba con Vanesa.
-¿La habíais invitado? - Dijo cogiendo una bebida de la mesa.
-No, pero supongo que habrá venido con él, es normal, es su novia.
-Te veo algo preocupada.
-¿Por qué piensas eso?
-Aún no te has bañado.
-Si, es que creo que hay demasiada gente.
-Ariel, siento decirte esto pero...
-¿Qué pasa?
-Te tienes que preocupar por algo más...
-¿El qué?
-Esto lleva alcohol.- Indicó el vaso.
-¿Qué?
-Que lleva alcohol.
-No, no, no puede ser.- Dijo oliendo el vaso.- Tengo que hablar con mis hermanas, luego nos vemos.
Ariel fue ando rápida con el propósito de hablar con una de sus hermanas, y Aurora se dio la vuelta y volvió donde antes se encontraba sentada.


Anna estaba muy inquietada, corría de un lado para otro y preguntaba a todo el mundo si había visto a Hans, aunque siempre le respondían lo mismo, no.
-Anna, espera no vayas tan rápido.
Su hermana no la podía oír y seguía recorriendo toda la casa. Elsa solo podía ver a mucha gente y mucho ruido, contemplo vagamente como su hermana se alejaba de ella e intento seguirla pero su cabeza daba vueltas y la perdió de vista, su pulso se agitó y solo podía contemplar a un remolino de personas. Ando hacia atrás con pequeños pasos, hasta que se chocó con la pared, sintió en su mano el tacto de la madera, miró a su otra mano y encontró un pomo, una puerta, la abrió rápidamente y se escondió en esa sala.
-Menos mal.- Se dijo a si misma cerrando la puerta detrás de ella y apoyándose en esta. Respiró profundamente apoyándose con las manos en una mesa, notaba como sus pulsaciones poco a poco se bajaban. Se enderezó y disfrutó del silencio que inundaba la habitación, miró por la ventana y observaba lo que se suponía que era divertido, una piscina llena de jóvenes riendo y jugando, con comida y bebidas. Miraba a las chicas que se encontraban encima de los hombros de unos chicos, a Ariel hablando con todo el mundo, a las pelotas de playa que iban de un lado para otro, a Aurora hablando con chicos, a los que parecían mayores que ella sin camiseta.
El ruido de la puerta abriéndose, le hizo estremecerse.
-¿Elsa?
La joven pudo ver a su compañera de clase que vestía un sencillo vestido azul claro y recogía su castaña melena en una coleta baja.
-¿Qué haces aquí?
-Necesitaba un lugar tranquilo.- Dijo mirándola a los ojos.
-Si, te entiendo, yo también estaba buscando un sitio tranquilo.
-Me alegra saber que no soy la única que no le gustan las fiestas.- Dijo más calmada.
-Si, Ariel y Aurora, básicamente me obligan a ir a todas las fiestas que les invitan, se suponen que lo hacen para que pasemos un buen rato juntas, pero luego muy pocas veces suele ocurrir.- Se sentó en el sofá y colocó una bandeja de comida sobre la mesa delante de ella.
-Ya, yo he venido para acompañar a mi hermana.- Dijo sentándose a su lado. Elsa miró la bandeja llena de dulces y pequeños trozos de sándwiches que Bella acababa de colocar.
-Oh, una chica me entrego la bandeja para que llevara la comida a no se donde, pero yo he preferido traerla conmigo porque seguro que me entra hambre.
Elsa rió tímidamente ante la corta historia.
-¿Has traído libros?- Preguntó al percatarse del par de libros que sostenía su compañera en el regazo.- Yo también he traído uno, aunque tenía algo de miedo al traer un libro a una fiesta de la piscina.- Sacó de su bolso el libro que tenía medio empezado.
-Te comprendo, el agua y los libros no se llevan muy bien.- Le sonrió.- No me suena, ¿de qué va?

lunes, 7 de diciembre de 2015

Capitulo 14: Preparativos de fiesta y problemas en el equipo de fútbol

-No quiero ni un solo problema.
-No los habrá.
-Cuidado con lo que hacéis.
-Tendremos cuidado.
-Y con eso me refiero a los chicos.
-Lo sabemos.
-No rompáis nada.
-Y cuidado con quien entra en la casa, no queremos que nadie nos robe nada. Lo sabemos papá, lo sabemos. No va a ocurrir nada, ¿de acuerdo? Solo hemos invitado a unos amigos y ya está.-Dijo Arista.
-Vamos, no va a ocurrir nada papá, tú solo diviértete.- La dijo Andrina.
-Vamos cariño, estarán bien. Tranquilízate, hoy la noche también es para nosotros.- Le sonrió su mujer.
-Que calor hace, hemos elegido el mejor día para la fiesta. Dicen que este fin de semana serán los últimos días de calor.- Dijo Ariel entrando del jardín.
-Pues eso significa que se terminan las fiestas por este año.- Puntuó Tritón.
-Venga, ya. Que si no nos damos prisa nos perdemos la película. Haber Aurora y Bella se quedan a dormir, ¿verdad?
-Si.
-¿Se queda alguien más?
-No, no podían hoy quedarse a dormir.
-De acuerdo, de todos modos si alguna se quiere quedar en el último momento por nuestra parte no hay problema.
-A no ser que sean chicos.
-Ya lo sabemos papá.- Dijo Andrina.
-Bueno, cariño nos tenemos que ir si queremos pillar buenos sitios en el cine.- Dijo mirando el reloj de su muñeca.
-A las 9 se termina la fiesta.
-Si papá.
Las hijas se despidieron de sus padres con dos besos.
-No sé por qué tenemos que ir al cine.- Le susurro a su mujer tras cerrar la puerta.
-Oh vamos, no me seas cascarrabias.


-Dime que no es verdad.- Dijo James entrando en el vestuario.
-No sabemos nada.- Dijo Felipe que estaba sentado en un banco.
-Pero, ¿qué ha pasado?
-Dicen que Chief se ha dislocado el hombro, por lo que no podre jugar durante un tiempo.
-Si, pero en un mes o menos ya estará curado.
-Si, pero no estará preparado para jugar al fútbol. Es un deporte duro y tiene muchas posibilidades de volverse a lesionar si vuelve ha jugar sin el cuidado previo adecuado.- Indico Felipe.
-Con suerte podrá jugar en los últimos partidos de la temporada.
-Pero, no puede ser, no hay casi jugadores.
-Estamos los justos.- Dijo Enrique.- Esperamos que los nuevos de este año sean buenos.
-¿Y el capitán? Era Chief, y el segundo capitán se ha ido a la universidad.
-No lo sé, creo que para eso nos han llamado, supongo que será o Gastón o Hercules.- Susurro.
-¿Por qué nos han llamado? ¿Nos pueden decir algo?- Gritó otro jugador del equipo.
-Seguro que no hay equipo.
-No hablemos precipitadamente.- Dijo Hercules intentando calmar al equipo.- Somos suficientes para hacer un equipo otra cosa es que vallamos un poco justos.
-Y, ¿quién será los entrenadores? Phil, ¿y quién más?
-Eso, el segundo entrenador se fue.
-No tenemos ni entrenador.- Se oyó por el fondo y de nuevo todo el mundo se puso a hablar.
-Chicos, chicos,- Intentó calmar Hercules.
-¡Siencio!- Gritó un voz grave desde la puerta.
La voz provenía de un hombre mayor, bajo y grueso.
-Fil, estamos muy nerviosos por saber lo que ocurre con el equipo.- Dijo Hercules.
-Chavales, tengo que admitir que es un momento difícil para el equipo.- Comenzó a decir.- No solo ocurre que varios de nuestros mejores jugadores se han ido a la universidad y que nuestro segundo entrenador se ha jubilado, sino que además el capitán del equipo se ha lesionado, por lo que no podrá jugar hasta los últimos partidos de la temporada.
-Entonces, no hay equipo.
-No he dicho eso,- tras esa frase los alumnos se emocionaron- sino que sera un gran esfuerzo jugar esta temporada. Me gustaría presentaros al nuevo segundo entrenador Jhon Silver.
Apareció un hombre alto y grande y de piel morena. La verdad es que o tenía una apariencia muy amistosa, tenía un ojo de cristal e iba apoyado en un bastón y aun así se notaba como cojeaba de la pierna derecha. Su cara tampoco daba confianza, tenía una nariz grande y una mandíbula ancha, barba de tres días y papada.
-Hola chicos.- Dijo con voz grave y serio.
Los chicos se quedaron perplejos ante tal ser y nadie supo decir ni una palabra.
-Bueno, con él queda terminado uno de nuestros grandes problemas, el entrenador. Ahora ha que elegir un capitán.


Anna iba corriendo por el pasillo, se paro justo en la habitación de su hermana, llamó a la puerta.
-¿Elsa?
La puerta se abrió.
-Anna, ¿Donde está la crema solar?- Dijo cerrando la puerta tras ella.
-¿Qué?¿Vienes?- Gritó.
-¿Dónde está la crema solar?- Dijo dirigiéndose al baño.
-No lo sé, en el baño,... puede... Si no la encuentres no te preocupas que yo voy a comprar.- Sonrió.- ¿Elsa?- Preguntó tras darse cuenta de que su hermana no estaba a su lado.-¿Elsa?- Asomó la cara al baño donde había visto que la luz estaba encendida.
-¿Si?- Dijo la rubia que estaba agachada buscando la crema en el armario debajo del lavabo.
-¿Qué te vas a poner?
-¿Eh? No lo sé, lo tengo que pensar. ¿Tú?- Dijo en dirección a su habitación.
-Emm, pues no sé, estaba pensando en el mono corto que tengo, el morado no, el que tiene los dibujitos blancos y rojos, ya sabes el que llevo muchas veces a la playa, aunque también estoy pensando en el rosa de flores, pero por otro lado pienso que sería mejor un pantalón y una camiseta, pero también pienso que los monos estos son muy cómodos, pero a la vez igual son más incómodos, por que con lo otro me quito la camiseta y ya esta, o al revés el pantalón y no pasa nada, en el mono, en cambio, me lo tengo que quitar entero. Además, otro problema es el bañador, no se que bikini ponerme, o igual es mejor un bañador de una sola pieza.- Anna paró en secó y sonrió vergonzosa a su hermana, quien la miraba contenta apoyada en la pared.
-Sea con lo que sea, te quedará bien.- Dijo agarrándole los hombros.
-¿Entonces?
-Ponte mejor un pantalón o un peto de los tuyos, con una camiseta, la gris con el corazón de colores, ese que es un mándala.
Elsa se dio la vuelta y entro en su habitación.
-Tranquilízate Elsa, no va a pasar nada, no va a pasar nada.- Susurro apoyándose en la puerta cerrada.



Ariel estaba hinchando una pelotas de plástico, llevaba un buen rato hinchando con Andrina colchonetas y pelotas para la piscina, era raro que no les hubiera dado una embolia todavía. El timbre sonó.
-Voy yo.- Dijo Arista desde la cocina donde estaba llenando boles con comida.
Fue corriendo hasta la puerta.
-Hola- dijo casi sin aliento, tras la pequeña carrera que había hecho- no os esperabamos tan pronto ¡Sebastian!
-¿Qué?- Exclamo Ariel, lo que provocó que soltara la pelota que estaba hinchando y saliera volando.
-¿Qué haces aquí?
-Vigilaros, que voy a hacer.- Dijo con su gracioso acento cubano.
-No, no puedes.
-¿Por qué no voy a poder? No me encuentro mal ni nada.
-No, enserio,- intervino Andrina- que nos van a decir si la fiesta esta vigilada por un profesor.
-¡Qué vergüenza!- Exclamo Arista.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Capítulo 13: Mudanza de habitación y jungla artificial

Tras la puerta se encontraban Tiana y Blanca.
-Gracias por venir.- Les abrazó Claire.- Tenemos mucho trabajo.- Resopló.
-No pasa nada, cuanto antes empecemos antes acabaremos.- Sonrió Blanca.
-¿Estas sola?- Preguntó Tiana.
-Si, y le he prometido a Drizella que se podría cambiar de habitación cuando volviera.
-Nos debes un cena.- Le dijo Tiana.
Claire le respondió con una mueca divertida.
-En realidad,... -comenzó a decir mientras subían las escaleras- creo que os debo algo más que una cena.- Abrió la puerta y enseñó la habitación sucia y llena de polvo. Había un baúl, una armario y un colchón.
-Bueno...- comenzó a decir Tiana.
-Es... acogedora.- Exclamó Blanca.
-Em... si, con una buena mano de pintura quedará bien.
-Eso mismo pienso.- Sonrió la rubia.- Blanca te voy a dejar un chándal o algo, que has venido muy guapa para venir a limpiar.- Miró sus pantalones negros, ajustados y caros y su camiseta blanca sin ninguna mancha, por no hablar de su americana amarilla.- Tiana, si quieres será mejor que te cambies también.
La joven dejo unos pantalones de deportes y unas camisetas viejas.
-Bueno, comencemos.- Sonrió la chica del pelo negro.
-Dinos, ¿cómo te fue con James?- Le sonrió la rubia mientras llenaba unas cajas con su ropa.
-¿Qué?¿Eh? Bien,... buen, nada especial.- Sonrojó su fina piel blanca.
Tiana y Cindy se miraron con cara pícara.
-Ya ya...- Dijo mientras seguía guardando cosas.
-Pues tienes suerte al menos no te ha tocada con Mister Engreído o Mister Orgulloso o Mister Arrogante, Mister Idiota en general.
-Tiana... que no es para tanto.
-Seguro que estaré todo el rato con Louis mientras el juegue al baloncesto o toque la guitarra.
-Bueno... eso ya lo veremos... pero, ¿qué hicisteis?- Volvió a preguntarle a Blanca?
-Nada especial, ya os lo he dicho, simplemente le ayudamos con los deberes y poco más.
-Bueno,...  ¿y quedasteis en algo?
-No, que ya nos diríamos algo. Pero yo creo que es mejor lo tuyo con Enrique.
-¿Qué?
-No te hagas la tonta, ¿qué tal tú con el encantador?
-No hemos quedado en nada, ni siquiera sé cuando vamos a queda con Suzy.- Dijo cargando una caja.
La rubia subió la caja llena de sus pertenencia a la su nueva habitación.
-Tiana.- Susurro Blanca.
La aludida levanto la cabeza.
-Es Enrique.- Señaló el móvil del Claire que se iluminaba con el nombre del chico en la pantalla.
-¿Si?- Contesto la chica.
-Em... ¿hola?¿Claire?
-No, no, soy Tiana. Claire ahora no puede ponerse, si quieres dímelo a mi o sino ahora te llamara.
-Ah, bueno,... me imagino que estará ocupada así que da igual.
-No, no, me ha dicho que no sabía que hacer por la tarde.
-Pon manos libres.- Le susurro su amiga.
-Ah, bueno, es que había quedado dentro de media hora con Suzy y no me he acordado de decírselo a Claire.
-Tranquilo yo se lo digo y ella ya irá con vosotros.
-Vale, gracias, espero que no sea una molestia, ¿podrá ir al parque de al lado de su casa?
-Si, so, claro, no pasa nada. Adiós.
-Adiós.- Colgó el teléfono.
-¿De qué habláis?- Entro Claire en la habitación.
Las dos amigas se pusieron a reír y gritar.
-¿Qué?¿Qué pasa?- Rió desconcertada.
-Lo que pasa amiga mía es que acabas de quedar con Mister Encantador.
-¿Qué?
-Ya te puedes dar prisa.
-¿Qué? Mira como voy.- Señaló su chándal, se miró al espejo y vio su pelo rubio sucio recogido en una coleta.- Necesto una ducha.- Corrió hacia el baño.
-Date prisa, tienes menos de media hora.- Le gritó Tiana.
-¿Qué?- Gritó desde la otra punta del pasillo.
-No te preocupes nosotras te elegimos algo para ponerte.- Le dijo Blanca.



Rapuncel fue corriendo hasta la puerta. La abrió y  apareció un joven alto castaño.
-Hola.- Le sonrió.
-Hola.- Exclamo ella.
-¿Dónde esta ese... niño?- Pregunto mirando a todas partes.
-¿Pascal? Todavía no ha llegado, no tardara mucho. ¿Qué tienes pensado hacer hoy?- Pregunto emocionada.
- ¿Qué?
-Para el trabajo, tenemos que hacer cosa juntos con Pascal.
-Si, como ayudarle con los deberes y jugar con él.
-No, bueno si, pero además le tenemos que llevar a sitios y enseñarle cosas.
-¿Cómo que?
-Pues no lo sé. Pero... yo creía que tenias algo pensado.- Dijo la rubia mirando al suelo.
El timbre sonó.
-Pascal.- Volvió a gritar y directamente fue corriendo a abrir la puerta.
Flynn puso los ojos en blanca mientras oía gritar a los dos amigos.
-¿Qué vamos a hacer?- Pregunto el pequeño.
-No lo sé, te ayudaremos con los deberes haremos algo y luego bajamos al parque o algo.
-Rapuncel.- Se oyó una voz femenina.
-Si, madre.
-Ven.- Le indico una mujer con curvas y pelo oscuro.
Flynn no lo podía imaginar, no podía ser su madre, no se parecían en nada. Rapuncel tenía el pelo rubio y liso, su madre oscuro y rizado, la joven era muy delgada y bajita, ella era alta y con sensuales curvas, los ojos de Rapuncel eran grandes y verdoso, los de la adulta oscuros y afilados, además Rapuncel tenía la piel ligeramente bronceada y con unas pequeñas pecas en la nariz, la de su madre era blanca y lisa como la porcelana. Parecían el día y la noche.
-Oh, el es Flynn.- Le señaló Rapuncel a su madre.
-¿Tu guía en el instituto?
-Sip.- Sonrió ella.
-Encantado.- Le dijo el chico.



-Espera un momento.- Le indicó el chico con una apuesta sonrisa. El castaño volvió tras unos segundos con una llave en la mano, la colocó en la cerradura.- ¿Estas lista?- Le preguntó.
-Si.- Le respondió la chica mordiéndose el labio inferior.
Él giro la manecilla, pero volvió la vista a ella.
-¿Sabes qué?- Dijo soltando la puerta.- Mejor, cierra los ojos.- Le indicó.
-¿Qué?
-Ciérralos.- Le sonrió.
La chica dudo, pero cerro los ojos, sintió como le cogían las manos y suavemente le estiro de estas obligandola a dar pequeños pasos lentamente.
-¿Los puedo abrir ya?- Preguntó.
-¿Preparada?... ya.
Abrió los ojos y no se pudo creer donde estaba, ¿era la jungla? No, no podía ser. Subió la vista para poder contemplar hasta donde llegaban los altos árboles verdes, solo veía verde alrededor suyo, y los árboles eran tan altos que no se podía apreciar el final de estos. Entre las ramas se podían ver diferentes puntos de colores. Jane miró fijamente una de estos y descubrió que se trataba de pájaros, pájaros de todos los colores.
-¿Dónde estamos?- Pudo decir al fin.
-¿Te gusta? Estamos en el resguardo de aves exóticas. Aquí es donde trabajan mis padres, bueno, ellos normalmente están en la sección de gorilas o chimpancés.
-Son preciosos.- Susurro acercándose a un pájaro rojo con la tripa verde que estaba posado en un roca.
Tony la cogió la mano y se la movió suavemente acercándola al pájaro, se la llenó de semillas y el pájaro pegó un salto subiendo a la palma de Jane.
-¿Cuántos hay?- Preguntó sin despegar su mirada del ave.
-109 pájaros de 14 especies distintas.
El pájaro voló hacia lo alto de los árboles de nuevo Jane le siguió con la mirada y se volvió a fijar en todos los puntos de colores que resaltaban en el fondo verde.
-¿Podría ser más hermoso?- Susurro para si misma.
-¿Quieres apostar?- Le sonrió el chico.
La castaña se sobresaltó al darse cuenta que la había oído. Tony se alejó unos pasos delante, cogió un puñado de semillas y las tiró en el aire. Los puntos de colores abrieron sus alas y volaron hacia las semillas, haciendo así un remolino de colores encima de Tony. Jane abrió los ojos lo máximo que pudo. Dio unos pasos hacia atrás para apreciarlo mejor, hasta que notó una pared detrás suya, la chica se giro, no se lo podía creer era pintura pero parecía de verdad. Había todo lujos de detalles no podía apreciar ninguna diferencia con la verdadera jungla.


Claire cerró la puerta principal detrás de ellas, apoyó la cabeza en esta y sonrió para sí misma. Subió las escaleras lentamente, sentía como si flotara.
'Que buena pareja hacéis!' recordaba todo el rato la voz de Suzy.
Se cogió el pelo en un moño para estar más cómoda, esto hacia que se apreciara un poco mejor la el lazo derado que estaba en la espalda de su camiseta azul claro de tirantes donde se podía leer 'Have Courage and Be Kind' en dorado, Blaca la había combinado con unos pantalones blancos. Abrió la puerta de su habitación, estaba completamente distinta no tenía ninguno de sus cuadros, ni su alfombra, hasta la colcha de la cama era diferente. ¡La mudanza!
Subió las escaleras rápidamente y abrió la pesada puerta del desván, había una cama con su colcha de flores encima de su alfombre blanca, un escritorio debajo de la ventana, y sus fotos y cuadros. Dio unos paso hasta que se fijó que había una carta encima del colchón.

'¿Qué tal te ha ido tu gran cita? Seguro que hay una segunda y no para cuidar a Suzy.  No te sientas culpable, nos hemos divertido preparando tu habitación. Llámanos otro día para la mano de pintura.

Te queremos Tiana y Blanca.

Pd: Queremos todo lujos de detalles'

jueves, 15 de octubre de 2015

Capitulo 12: El delegado y en busca de pareja

-¿Has pensado en lo que te dijo mi madre?
-Si.- Respondió la chica cerrando su taquilla.
-¿Y?
-¿Y?¿Qué?
-Que has pensado.
-Todavía no lo sé. Aunque creo que lo haré, tampoco es para tanto.
-Si,  que es para tanto, créeme lo de ser modelo no es tan bonito como lo pinta mi madre.
-Mira, creo que lo voy a hacer, solo es una marca de maquillaje.
-¿Enserio?¿Lo vas a hacer?
-Me encanta que mi mejor amigo me apoye en una decisión como este.
-Lo siento, pero... no creo que sea bueno. Mira, haz lo que quieras.- Suspiro.
-¿Eso significa que me vas a apoyar?
-Si.- Dijo poco convencido.
-Gracias.- Le sonrió la chica.
-Ah, tengo algo para ti.- El chico sacó de su mochila dos carnets.- Este es para ti.
-Los has conseguido.- Grito emocionada mientras se lanzaba al chico rodeándole su cuello con sus brazos. Acto seguido se echó para atrás rápidamente.
-Emmm si.- Le sonrió el castaño.
Se colocó un mechón de su pelo rubio detrás de la oreja. Por el rabillo del ojo vio a un grupo de chicas cuchicheando sobre ellos y la escena.
-¿Estas seguro de qué quieres hacerlo?
-No creo que ahora allá vuelta atrás.- Le volvió a sonreír.
-El martes será el día.- Exclamo mientras meneaba el carnet en sus manos.


-Claire, os tenemos que pedir un favor a ti y Tiana.
-Claro, ¿qué ocurre?- Sonrió la rubia.
-La verdad que es un tema un poco peliagudo.
-Chicas, ¿qué pasa?- Preguntó más preocupada.
-Veras, es por Mulan,...
-Es una larga historia.- Intervino Rebecca- El caso es, que nos gustaría contar con ustedes para decir que esta apuntada en Cocina.
-Pero... ¿porqué? Además no creo que...
-Por favor, Claire, sino ella se puede meter en un lió. No te preocupes no es por nada grave pero lo necesitamos. Por favor.
-Chicas yo lo siente pero es que así... sin saber el porqué ni nada...
-Claire, por favor, sino podrían echar a Mulan.- Dijo Mérida.
-Pero... además... Tiana... no creo...
-Os lo explicaremos, pero nos tenéis que dejar claro que nos apoyareis.- Le toco el brazo Rebecca.
-Buenos días clase.- Dijo con aire cantarín la tutora entrando en clase.
-Buenos días Giselle.- Dijeron varios alumnos a la vez.
-Te lo explicamos en la cafetería.
-Chicos, sentaros.- Dijo dando palmadas.- Bueno, aunque me habría gustado hacer esto antes, no hemos podido, así que creo que ya toca. Vamos a elegir el delegado de clase.- Grito tras una pausa.
Los alumnos empezaron a susurrar aunque no se veían muy emocionados.
-Bueno, en estas semanas las personas que se querían presentar como voluntarios ya me lo han dicho. Así que los posibles representantes del aula 2C son Naveen, Jasmín y Tiana.- Indico la profesora con la mano a los alumnos que se acercaran.- Bueno, ahora ellos expondrán sus ideas y después os daré un papel a cada una para que pongáis el nombre del que queréis que sea el delegado del aula. Antes de nada, ¿alguien más se quiere presentar?- los alumnos se miraron entro con poca ilusión- ¿no?¿nada? Pues comencemos.- Sonrió la pelirroja.


-¡Punzie!- Grito la chica que corría por el pasillo.
-¿Qué pasa?- Le sonrió la chica rubia que guardaba los libros en su taquilla.
-Por favor dime que te deja, por favor dime que te deja, por fa, por fa, -  le suplico la chica de pecas con los ojos cerrados y los dedos de las manos cruzados.
-Lo siento...- comenzó a decir antes de que Anna diera un grito de frustración- ya sabes como es, y además, ya te avise que no me iba a dejar.
-Jooo, pero es que no quiero ir sola.
-Lo siento Anna, pero yo no puedo.
-Bah, tranquile se lo pediré a Elsa.
-¿Estas segura? Ya sabes que a tu hermana...
-Lograre que venga a la fiesta.
-Bueno vale, lo siento. Pero ya sabes lo que me gustaría a mi ir.
-Lo sé, tranquila.- Le abrazo.- Bueno me voy a convencer a mi hermana.- Se despidió.
Pero la joven siguió mirando a su amiga mientras avanzaba, lo que hizo que chocara y se tropezara.
-Lo siento.- Noto como la cogían antes de que llegara al suelo.- ¿Estas bien?
Anna se quejo, pero entonces levanto la vista. Vio un guapo chico de ojos verdes y pelo castaño, tenía las mejillas sonrosadas y una suave sonrisa.
-Si, si , tranquilo a sido culpa mía.- Se recolocó rápidamente tras unos segundos.- Mis padres siempre me lo dicen que me fije bien por donde voy que doy una patosa, pero luego a la hora de la verdad siempre miro a todas partes menos a donde debería mirar, o al menos... eso es lo que dice mi hermana.
El chico se rió.
-Hans, vamos.- Le grito un chico agarrándole del brazo.
-Adiós.- Le grito.
-Adiós.- Se despidió Anna con los dedos de las manos.
Y vio como su salvador desaparecía entre la multitud del pasillo, aunque logro oír como se amigo gritaba que irían a la fiesta de piscinas del fin de verano.
-La fiesta...- susurro Anna- Elsa.


-¿Qué? No ¿Por qué?¿Sabéis el lió en el que me meteríais?- Gritaba la afroamericana en la cafetería.
-Tiana, tranquilízate.- Le pidió Rebecca.
-Yo lo que no entiendo es el por qué.- Dijo Claire.
-Por igualdad.- Exclamó Merida.
-¿Qué?
-Os lo explicamos siempre y cuando podamos contar con vosotras y no se lo decís a nadie.
Las tres chicas del club de Cocina se miraron entre si.
-¿Qué ocurre?
-Mulan se quería puntar al club de Artes Marciales, pero era solo para chicos.- Contó la nativa.
-No me gusta por donde va esto...- Comento Blanca.
-El caso es que Mulan esta apuntada en el club como Ping y como cada alumno tiene que estar apuntado obligatoriamente en un club Mulan necesita un club...
-En el que pueda estar apuntada y nadie vea su ausencia.- Concluyo Tiana que tenía los brazos cruzados.
-Exacto.- Volvió a exclamar Merida pegando un pequeño brinco en la silla.
-¿Lo podréis hacer?
Las tres chicas se volvieron a mirar. Blanca y Claire sonrieron a Tiana.
-Gracias a ellas eres delegada.-  Le sonrió Claire.
La chica de piel oscura puso los ojos en blanco y miro al lado opuesto de su amiga pero allí le esperaba la sonrisa de Blanca.
-Agh, de acuerdo.- Grito al fin.


-Oh vamos Elsa, ¿por qué?
-Anna te digo que no. No quiero y ya esta.
-Oh, vamos nos han invitado a una fiestas. Decir que no a la invitación es de mala educación.- Dijo mientras perseguía a su hermana por el pasillo de su casa.
-Anna, - se giro la rubia y miro a la pelirroja a los ojos- he dicho que no. No quiero y punto.
-Oh,- giro la cabeza,- vamos,- volvió a correr al ver que su hermana avanzaba a su habitación- a Rapuncel su madre no la deja y le encantaría ir, tú que puedes ves aunque sea por ella,- vio que Elsa aun seguía sin emoción- dime solo dos razones para no ir.
-Vale, odio las fiestas, odio las piscinas, odio estar con personas que no conozco, odio los sitios con muchas personas y aun más si voy a estar en bikini delante de esas personas.
-Vale- exclamo Anna- pero aun así yo estaré contigo,- le cogió de la mano- no dejare que te sientas incómoda o sola.
-Lo tengo que pensar.
-¡En serio! Quiero decir,- se aclaro la garganta- de acuerdo, ya me dirás cuando lo hayas decidido.
Elsa entro en su habitación con una sonrisa por las ocurrencias de su hermana, a un metro y medio suyo Anna estaba saltando de felicidad tras saber que hay alguna posibilidad de que le acompañen a la fiesta.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Capítulo 11. Dudas y tiro con arco


-Por supuesto que iré. No lo dudes.
-No lo dudaba.- Rió la pelirroja.
-¡Bella!- Volvió a gritar de nuevo la rubia- ¿qué tal ayer con... ya sabes... la tutoria?
-¿Qué?... Bien,... no paso nada. Hoy en la hora de comer le tengo que explicar literatura.
-¿Y?...¿Ya esta? ¿Nada más?
-No paso nada... yo fui a su casa, nos sentamos en una mesa, le explique la matemáticas y filosofía y ya esta, nada más.- Dijo mientras colocaba los libros en su taquilla.
-¿Enserio?
-Si, Aurora, enserio.
-¿Estas rara?
-Soy rara, todo el mundo lo dice.
-Bella, no digas eso.- Dijo Ariel.
-Hola chicas.- Dijo una voz femenina detrás de ellas.
-Hola Mulan.- Le sonrió Ariel.
-¿Qué tal?- Pregunto la rubia.
-Bueno,.. no muy bien, hoy empiezo las artes marciales y... no estoy muy segura.
-Es normal, es una locura.- Dijo Bella.
-Bella..- Dijo Aurora.
-No le digáis eso, Mulan lo harás genial, nosotras te vamos a apoyar en todo y te ayudaremos.- Dijo Rebecca detrás de ellas.
-Eso, no te me vengas atrás.- Le abrazo Ariel.
-Gracias chicas.- Intento sonreír Mulan.- Pero aun así, es una locura, lo mejor será dejarlo.
-¿Qué?- grito la chica de pelo rizado que acababa de llegar- No, no puedes, la dos sabemos que te encanta y no voy a dejar que alguien no te deje hacer lo que te gusta, créeme cuando alguien no te deja hacer algo que te encanta es una peores sensaciones del mundo, sobretodo si puedes hacer algo para impedirlo y tu puedes demostrarlo, hazlo aunque sea por mi.- Le sonrió sujetándole por los hombros.
-Lo haré, pero estar cerca mio, por favor...
-Tranquila estaremos contigo.- Le acaricio el brazo Aurora.
-Bueno, ahora que estáis todas aquí- cambio de tema Ariel- el viernes hay una fiesta de la piscina en mi casa para despedir el verano y estáis invitadas.
-Ariel, tú ya sabes que no me van esas cosas.- Dijo la castaña que todavía estaba colocando sus libros en la mochila.
-Oh, vamos...
-A mi tampoco, además no tengo bañador.- Dijo la asiática.
-Pues vamos a comprar una,- le cogió de las manos.
-Lo siento Ari, no me siento cómoda con esas cosas.
-Yo he quedado con un amigo a enseñarle la ciudad. No puedo ir.
-Yo creo que tengo una comida o algo, pero si puedo voy.- Dijo Mérida.
-¿Enserio? Por favor ven.- Le suplico.- Pues ahora puedo invitar a más personas y... no sé a quien. Se lo voy a preguntar a Rapuncel.- Ando unos pasos pero retrocedió- Y tú ambas sabemos que vendrás.- Señalo a Bella y se fue corriendo hacia Rapuncel y Anna que estaban hablando al otro lado del pasillo.


-Os tengo que pedir un favor.
-¿Qué ocurre?- Dijo Blanca sacando un pastel sel horno.
-Tiana, sé que e vas a enfadar conmigo, pero no digas nada por favor.
-¿Qué ocurre Cindy?- Levanto la morena la vista de la tabla de cortar.
-Antes de que mi padre se fuera me nombro que Anastasia y Drizella no estaban a gusto en su habitación y yo le dije que ya les daría la mía.
-No me gusta por donde va esto.- Dijo la morena echando las zanahorias cortadas en la olla.
-Bueno, el caso es que lo entendieron mal- intentó sonreirle la rubia a su amiga que había enarcado la ceja- y... Drizella se va a mudar a mi habitación y yo... al desván.- Suspiro.
-¿Qué?- Gritó Tiana.
-Y os quería pedir que me ayudarais a limpiarlo y colocarlo para mudarme allí.
-Pero eso no puede ser.
-Oh Tiana, por favor, déjalo no tengo ningún problema y no quiero ninguno.
-Yo te ayudare Claire.- La sonrió la chica de pelo negro y piel blanca.
-Gracias Blanca.- Le sonrió, giro la cara y miro a la chica que cocinaba un guiso e hizo una sonrisa forzada.
-Ogg, de acuerdo... te ayudare, pero que conste que no me parece justo.


'Vale, tranquilízate, todo va a salir bien'- Se dijo para si misma. Andaba lentamente, la verdad es que no estaba muy segura de lo que estaba apunto de hacer, no quería que nadie se enterara y que la echaran del instituto, sobretodo no quería que sus padres no estuvieran orgullosa de ella y que sintieran vergüenza.
Vio el grupo de chicos hablando entre ellos.
-Emm, hola.- Saludo con voz grave.
El grupo de chicos se le quedo mirando con cara extraña.
-Hola.- Saludo al fin un chico bajito con cara de pocos amigos.
-Hola yo me llamo Chien, y este era Yao.- Dijo un chico grande con voz muy dulce.- Y este es Ling señalo al chico alto.
-Hola.- Le grito el ultimo dándole un golpe en la espalda.- ¿Tú eras Fling?
-Ping.- Le corrigió.
-Poneros todos en fila.- Dijo una voz masculina y fuerte.- Soy el capitán del club del club Shang.
-Dicen que es capitán por enchufe de su padre.- Oyó Mulan susurrar a alguien.
-Yao, ¿quieres compartir algo con el grupo?
-No, capitán.
Mulan miro hacia las gradas donde acababan de aparecer Aurora, Ariel, Rebecca y Jane.


-Oh, vamos, has hecho lo que has podido, no puedes hacer nada más, Londres esta muy lejos de aquí.
-Lo sé, ese es el problema.
-Al menos te has despedido de ella.
-Para que llegara a romper conmigo.
-Era para el bien de los dos y lo sabes perfectamente.
-Lo sé, pero no puedo creer que este a miles de kilómetros de mi.
-Marian se ha ido, y sabes que si fuera por ella se habría quedado aquí, ahora empieza una nueva etapa. Ademas si no hubiese sido ahora, os habría separado la universidad el año que viene.- Tras unos segundos de silencio decidió seguir hablando al ver que su amigo no se animaba.- Vamos hay una fila de arqueros esperando a su capitán, y lo tienen que ver feliz. Empieza una nueva etapa Robin.
El chico al fin se levanto de la silla con poca gana.
-Vamos.- Suspiro.

El entrenamiento era muy duro, no podía más, se paro en medio de la pista para descansar con la lengua fuera, no cree que pudiera hacer esto más días, no aguantara.
Las chicas la intentaban animar desde las gradas, sin que los demás se dieran cuenta.
-Si no puedes, siéntate, pero no molestes en medio de la pista.- Le grito el capitán.
La chica que estaba vestida de hombre se sentó en un banco, por suerte no era la única que tuvo que pararse a descansar, espero los otros minutos que quedaban de carrera.
-Bueno, descansar un rato y empezamos a hacer otro ejercicio. Coger todos un palo.
Todos los chicos cogieron uno de los palos de 1'10m que estaban apoyados al lado del material. Mulan cogió el último con la mala suerte de que todo e peso se apoyaba en este y tedas las pelotas, aros, pesas,.. cayeron.
-Cambio de planes,- dijo Shang rascándose la nuca- recoger todo, y rápido,- dijo tras escuchar todas las quejas de los chicos- el tiempo que tardéis será el que os paséis corriendo por la pista.
El grupo miró a Ping con cara de pocos amigos, este simplemente intento sonreírles.

Mérida estaba sentada en el suelo en forma de indio, era la única chica que se había apuntado a Tiro con arca, había niños de primero o segundo años correteando por la pista y otros más mayores hablando con sus amigos.
-Dicen que Robin se fue a Londres a hablar con su novia y por eso no hemos empezado antes.- Oyó decir a uno de estos chicos.
Miró a su reloj, tendrían que haber empezado ya hace casi 40 minutos.
Un chico muy alto y grande junto a otro más delgado se acercaron a ellos.
-Muy bien chicos, atentos.- Dijo el más grande.
-Bueno, yo soy Robin Hood el capitán y este es mi ayudante Little John.
-¿Little?- Rieron los más pequeños.
-Le llevamos llamando así muuuchos años.- Les dijo Robin.
-Bueno lo primero es hacer dos grupos, vosotros seréis el Grupo A- señalo a la mitad de la clase- y vosotros el Grupo B.
Mérida se dio cuenta que le había tocado con los niños más pequeños y malos.
-Tomar.- Les dio Little John unas flechas al Grupo A.- Y... estas son para vosotros.- Les dio una bolsa con flechas falsa.
-¿Estaréis de broma?- Les grito Mérida al ver que la flecha en la punta tenía una ventosa.
-Esto no es ninguna broma, no vamos a dar a principiantes ninguna arma.- Le contesto el alto chico.- Yo me quedo con los principiantes Robin.
Mérida no quiso hacer ninguna discusión, así que se limito a coger varias flechas falsas.
-Comenzemos,- Little John explico como era se tenían que colocar para el tiro de arco.
Los primeros chicos no tiraron con suficiente fuerza y ni se acercaron al arco. Era el turno de Mérida, puso la postura que tantas veces había hecho y soltó la cuerda, dio en la diana, pero se desvío un poco la flecha.
-No esta mal.- Le dijo el chico de pelo castaño.
Mérida se coloco de nuevo.
-¿Puedes alejarte un poco?- Le grito al chico que había colocado su cara a pocos centímetros de su cuello.- Me molesta.
El chico se alejo un paso levantando las manos. Mérida se volvió a colocar tenso la cuerda y la soltó, se había acercado pero no era un tiro perfecto.
-Malditas flechas.- Susurro.
-No le eches las culpas a las flecha.- Le dijo John.
Pero la pelirroja sabía que era culpas de estas, no eran de muy buena calidad y la ventosa esa era más difícil de controlar.
-Jhon el codo.- Le dijo Robin que se había fijado en la chica.
-Es verdad, tienes que corregir tu postura- 'Corregir mi postura. Mi postura es perfecta, mejor de los que se encuentran aquí' pensó Mérida- sube un poco más el codo.
-La chica puso los ojos en blanco, pero se fijo en las flechas que tenía colgadas de la cadera Little Jhon y en la manzana que asomaba en la mochila que estaba encima del banco, a su lado.
Mérida se preparo, lanzó la flecha falsa, dio en el blanco.
-Te lo...
Antes de que Little Jhon pudiera hablar le quito un par de flechas, lanzo una a la diana de al lado, y acto seguido dio una patada al banco haciendo que la manzana saliera volando por los ares y lanzo la segunda flecha hacia esta. Los chicos miraron caer la manzana atravesada por la flecha.
-Tenias razón era todo por culpa del codo.- Sonrió Mérida.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Capitulo 10. En la casa de la bestia y amigo nuevo

Bella miraba detenidamente la mansión que tenía frente a sus ojos. Volvió a mirar en papel de su mano, si la dirección estaba bien. Respiro profundamente y llamó al timbre.
-¿Si?- Se oyó la voz de una moje mayor.
-Hemm, soy Bella.
Y la puerta se abrió ante ella.
-Pasa, pasa.- Dijo la misma voz que sonó en el timbre, la que tenía forma de una mujer baja de unos 50 años, con la cara regordeta.- ya me habían dicho que vendría una chica, muy guapa por cierto.- Le sonrió a la muchacha.
-Hemm, gracias.
-A ayudar al señorito con la escuela.
-Si,- le sonrió Bella- ¿dónde esta?
-Oh si, sígueme.- Gritó la mujer.- Además, Chip está muy emocionado con el trabajo.
-Si, la verdad que y también tengo ganas de pasar tiempo con él.- Bella caminaba por los largos pasillos, no podía dejar de mirar a todas partes, no lo podía creer, parecía un palacio.
-Esta es la biblioteca.- Le señalo, abrió las puertas de la habitación y millones de estanterías llenos de libros aparecieron tras estas y unas grandes cristaleras que dejaban pasar la luz que iluminaba la habitación.
-Guau, no había visto tantos libros juntos.
-Si, la madre del señor es una gran fan de la literatura. El señorito ahora bajara, ¿le gustaría tomar algo?¿té?¿café?¿algo de comer?
-No, gracias, bueno, si puede traer agua.
-Claro.


-¿Cómo crees que le debe estar llendo a Bella?
-No lo sé, espero que bien.
-Yo también.
-Bueno, tengo que estudiar. Adiós Rosa
-Adiós,  Ari.

Ariel apago el móvil y sacó los libros y cuadernos de su mochila, mientras se ponía a estuudiar alguien toco en la puerta.
-¿Si?
La cabeza de su madre se asomó por la puerta.
-Ariel, cielo, ¿podemos hablar?
-Emm, si claro.
-Cielo, me tienes un poco preocupada por el tema del club de natación. ¿Me puedes decir la verdad?¿Hay un chico o algo?
-La verdad es, - la joven jugueteaba con sus dedos- mamá, tranquila no es tan malo como te piensas, estoy apuntada en el club de natación- se levanto del asiento- y... si, hay un chico el capitán del club. Y antes que no digas nada, no, no me apunte en el club por él, es más estaba apunto de no apuntarme por él.
-Entonces, ¿porqué tanto misterio con no irte a ver a natación?
-Es que soy la más pequeña del club y... todo los demás son chicos. Tenía miedo de que si papá se enteraba no me dejara apuntarme al club.
-Ariel, no digas tonterías, ya sé como es tu padre pero...
-Mamá, me paseo en bañador y mojada delante de unos 15 chicos. No hay que ser papá para ponerse en lo peor.
-Bueno, si, quizás tienes razón. Y... ¿cómo es el chico?-Ariel sonrió para sí.
-Es Eric, ya sabes el que va al curso con Arista y Adrina, nuestro vecino de la casa de la playa.
-Es muy guapo.- Le sonrió su madre.
-Lo sé.- se tiró Ariel en su cama.- y es simpático, amable... pero tiene novia- se levanto- y es una bruja, Arista la odia, y no me extraña.
-Ariel...
-¡Mamá!- Se oyó la voz de su hermana en el pasillo.
-¿Qué ocurre?
La cabeza de Adrina asomo por la puerta.
-Mamá, ¿puedes bajar al salón?
-Si voy.- Se levantó.


Rebecca se tiró en la cama boca arriba.
-John Smith.- Suspiró.
No se lo podía creer le había tocado de pareja John Smith, siempre le había gustado, bueno, le parecía guapo, pero nunca podría salir con alguien tan materialista, tan capitalista, su padre era un empresario y por su culpa se han talado millones de árboles para construir sus casa y hoteles. Pero él, bueno, él... es tan guapo.
Alguien llamo a su puerta.
-Adelante.- Dijo la chica de pelo negro mientras se levantaba.
-¿Rebecca?- Preguntó su padre.- ¿Puedes bajar un momento? Quiero presentarte a alguien.
-Si, claro.
La joven siguió a su padre hasta el salón donde le esperaba sentado un hombre de mediana edad.
-Mira, el es Powhatan, un viejo amigo del colegio.
-Si tu padre era mi mejor de jóvenes nos sabes todas las travesuras que hacíamos.- Se rió el hombre.
-Encantada, yo soy Rebecca.- Le sonrió estrechando la mano.
-Y el es su hijo Kocoum.- Señalo a un joven alto y fuerte de melena negra.
-Hola.- Se saludaron.
-Se acaban de mudar a la ciudad y yo he pensado que le podrás enseñar la ciudad  y el instituto.


-Bueno,- comenzó a decir Arista.- ya sabéis que en el instituto somos famosas por las fiestas de piscina.
-Si, y como ya estamos a mitad de septiembre y dentro de unas semanas ya vendrá el frío,- continuo diciendo Adrina a sus padres que estaban sentados en la mesa- hemos decidido que podríamos hacer una fiesta el viernes para despedir el verano.
-¿Qué?- Gritó Tritón.
-Por fa, por fa, por fa...- empezaron a decir a la vez las dos hermanas.
-No, no, no.
-Oh vamos, papá, la última fiesta del año.
-A mi me parece una idea estupenda. Pero sería la última.
-Si, claro, hasta el verano que viene.
-¿Sería la última?- Pregunto el hombre.
-¡Por faaaaa!
-¿Cuántos seríais?
-Sobre 20.- Dijo Adrina.
-Bueno, igual se acerca más a 30.- Rectificó Arista.
-35.- Dijo Ariel detrás de ellas- Así puedo invitar a alguna de mis amigas.
-Oh vamos, cariño, así podríamos pasar un día nosotros solos.- Le abrazo su brazo su mujer.
-¿Qué las vamos a dejar solas?- Volvió a gritar el hombre.
-¡Por favooooor!- Dijeron las tres al unisono.
El robusto hombre de barba blanca simplemente se limito a gruñir.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Capítulo 9. El trabajo

-¿Qué?- Gritaron muchos de los alumnos de 2B. Las quejas de los alumnos llenaron el aula.
-No, me niego rotundamente.- Dijo Naveen.
-Eso no tendría que ser un trabajo escolar.
-Yo ya tengo que soportar a tres críos en mi casa, no voy a cuidar a ninguno más.
-Además recae sobre nosotros demasiada responsabilidad.
-Si, y yo no creo que tenga tiempo.
-Chicos, chicos,- comenzó a decir Giselle.- tranquilos, el trabajo lo tendréis que hacer ya no hay vuelta atrás.
-Pero si aún no hemos empezado a hacerlo.
-Yo creo que es una injusticia.- Dijo Esmeralda.
-Los padres de los chicos que vais a cuidar ya lo saben y ahora no podemos echarnos atrás, a ellos le pareció bien y a vuestros padres también, así que no quiero ninguna queja más.
Una ola de murmullos lleno la habitación.
-Bueno, al ser un trabajo con tanta responsabilidad se hará en parejas. Hemos intentado que cada pareja fuera formada por un chico y una chica, pero habrá tres parejas formadas por dos chicas.- Giselle cogió su libreta.- Por favor, cada pareja que nombre se siente junta. Adam Beaumont y Bella Villenueve,- la castaña cogió sus libros y se sentó al lado de Adam tímidamente.-Alan Gallard y Jasmín Agraba,
-¿Qué?- Se quejo la chica.
-No quiero ninguna queja.- Dijo seriamente la profesora.
La joven morena bufó y movió su mochila para que el chico se sentará a su lado.
-Anna Arendel y Elsa Arendel,- las hermanas se miraron y sonrieron- Ariel Andersen y Mulan Fa- la pelirroja se colocó al lado de la asiática y le dio un pequeño abrazo- Aurora Basile y Felipe Charming,- el chico, que ya se lo imaginaba, se sentó al lado de la rubia- Blanca Nieves y James Blissful,- James se colocó y la chica le sonrió tímidamente- Claire Lewis y Enrique Perrault,- los dos se miraron con una sonrisa tímida hasta que el chico se sentó- Esmeralda Foucher y Megara Deity,- las dos chicas, que ya estaban sentadas juntas, se sonrieron,- Flyn Rider y Rapuncel Golden,- la rubia se sentó al lado de castaño alegremente y bastante aliviada de que le tocará con el único chico que tenía algo de confianza- Jane Porter y Tony Clayton,- la chica levantó los ojos de su bloc de dibujos y miró a chcio nuevo que se acercaba a ella- John Rolfe y Mérida Fergus,- la pelirroja cogió su mochila de mala gana y se dejó caer en la silla que se encontraba al lado de su mejor amigo- John Smith y Rebecca Matoaka,- la atlética chica se sentó al lado del rubio- Naveen Maldonia y Tiana Newman- los dos se miraron con despreció hasta que la joven se levantó y se colocó en su sitio.- Bueno, al tratarse de un trabajo que requiere de terceras personas hemos intentado que las parejas se lleven bien, esto no quiere decir que en todos los trabajos os tocarán con amigos como en este.
-¿Con personas que nos caen bien? Pues en este trabajo lo hago con alguien que es amigo mio no me quiero imaginar en el siguiente.- Grito Jazmín.
-Si, yo no pienso cuidar a nadie con este irresponsable- Secundó Tiana.
-Tranquila que yo tampoco quiero hacer pareja contigo.- Dijo Naveen.
-Yo sigo pensando que este trabajo es una injusticia por muy bien que nos caiga nuestra pareja.- Dijo la morena de grandes ojos verdes.
Y una ola de quejas volvió a surgir.
-Bueno, chicos- gritó Giselle- lo hecho ya esta hecho y si nadie quiere caer castigado no quiero escuchar ninguna queja más.- Cuando todo el mundo calló la tutora siguió hablando.- Bueno, ahora me gustaría que conocierais a los protagonistas de este trabajo.-  Abrió la puerta y trece niños del primer curso entraron a la habitación, unos parecían más asustados que otros, algunos estaban algo despistados y otros parecían bastante confiados. El primero de todos, que parecía más confiados miró por toda la clase hasta ver a la rubia de larga melena y le sonrió hasta que ella le saludo, el chico que parecía más asustado estaba detrás de sus compañeros pero al ver a la pelirroja se alegro y la saludó, al hacer esto todas las miradas fuera para él lo que hizo que el asustadizo rubio volviera a esconderse tras sus compañeros. Giselle se rió suavemente de la escena.- Bueno, creo que algunos ya os conocéis. Ahora toca conoceros mejor, cuando sepáis con quién haréis el trabajo me lo decís.- Indico para que los niños y los alumnos de su clase se acercaran.
Ariel fue con Flounder quién se pego a ella.
-Flounder, mi pequeño gallina, no pasa nada- Se rió esta.
-No soy una gallina.- Grito el pequeño.
La asiática se acercó a ellos dos.
-Mira Flounder, esta es Mulan.
-Hola.
-¿Te parece bien que hagamos el trabajo con él?
-Por mi perfecto.
-Venga, vamos a decírselo a Giselle.

-Rapuncel.- Gritó el chico que iba el primero de la fila.
-Pascal.- Le abrazó ella.- Mira Flynn, podemos hacer el trabajo con él.- Dijo la chica dando pequeños saltitos.
-Qué ilusión.- Grito él agudamente pero sin convicción.

-Hola soy Olaf y me gusta dar abrazos.- Dijo un niño de piel muy blanca, pelo rubio y ojos azules.
Las dos hermanas se miraron y se rieron levemente, Anna se agacho.
-Yo soy Anna y esta es mi hermana Elsa.- Dijo suavemente.
Elsa se agacho con su hermana.
-¿Olaf?
-¿Si?
-¿Te gustaría hacer el trabajo con nosotras?- Preguntó la chica de pelo casi blanco.
-Si.- Gritó y las abrazo de forma muy cómica.

-Hola Adam.- Dijo un pequeño niño rubio de ojos azules levantando las manos.
-Ah, hola.- Contesto el fuerte joven
Bella miro a su compañero de mala gana y se agacho hacia el chico.
-Hola, yo soy Bella.- Le indico la chica.
-Yo soy Chip.- Sonrió el pequeño.- ¿Te gusta leer?- Preguntó señalando la novela que tenía Bella en la mesa.- A mi me encantan que me cuenten cuentos.
-¿Vienes a decirle a Giselle que hacemos el trabajo juntos?- Preguntó mientras se ponía de pie y le daba la mano al rubio. El chico asintió y le dio la mano.- Oye, ¿de que conoces a Adam?
-Oh, mamá trabaja en su casa y yo y ella vivimos ahí.- Le susurro el chico.

Un niño de piel morena y muy delgado se acerco sigilosamente a Alan y le quito el gorro de lana rojo que llevaba.
-¿Qué?- Gritó Alan llevándose las manos al pelo cuando noto que le faltaba el gorro. Dio una vuelta entre si hasta que vio quien había sido el ladrón.- Oh, Abú.- Sonrió el chico.
El niño de grandes ojos le tiro el gorro y se acerco hacia él.
-¿Qué tal?¿Vas bien en el instituto? No estas tan delgado.- Se fijo Alan, quien se había agachado para estar a la altura del niño.
-Vamos a hacer el trabajo con Abú.- Dijo a Giselle mientras miraba desde la esquina como el chico moreno hablaba a su amigo.

-Me gusta tu vestido.- Dijo una niña de pelo castaño.
-Oh, gracias.- Se agacho Claire.
-¿Te lo has hecho tú?
-Me lo ha hecho mi madrina.- Le sonrió la rubia.
-Es muy bonito, y te queda muy bien, eres muy guapa.
-Muchas gracias,- se sonrojo- tú también eres muy guapa y me gusta mucho tu vestido.- Dijo indicando el vestido rosa de la niña.- Soy Claire y el es Enrique.- Dijo señalando al chico de pelo castaño.
-Yo Suzy.

-Hola, me llamo Blanca.- Le dijo dulcemente a un niño que se encontraba un poco apartado.- No hablas mucho, ¿verdad?- Preguntó al ver que el tímido niño no decía nada.- Bueno, ¿te gustaría hacer el trabajo conmigo?- El niño asintió con la cabeza, Blanca le sonrió- Ven, te voy a presentar a James.
El pequeño le cogió de la mano y le dejó que lo llevara por la clase.

- Espera un momento,- gritó una niña de pelo moreno- ¿me estas contando qué tus padres trabajaban en África estudiando gorilas y qué tú prácticamente te has criado con monos?
-Se puede decir que si.
-Esto en muuuuuy raro.
-Me llamo Tarzan y ella es Jane.
-Yo soy Terk.- Dijo la chica muy convencida.

Una niña vestida de colores vivos revoloteaba por la habitación. Se paro en seco y se acercó a la chica de piel morena.
-Me gusta tu collar, ¿te lo has hecho tú? O te lo has comprado en algún mercadillo.
-Me lo hizo mi madre.- Le sonrió la chica de gruesos labios.
-Tienes ese rollo medio hippie ¿verdad? No me lo digas eres vegetariana o vegana. Ah, tú eres la que hace las revueltas a favor de los animales y los bosques. ¿Cómo te llamabas? Rebecca.
-Si, esa soy yo.
-Yo soy Flit.- Sonrió la niña de grandes ojos verdes.

-Djali.- Dijo la morena de ojos verdes.
-Esmeralda.- Contesto la niña de pelo y ojos negros.
-Meg, esta es Djali, viene conmigo en el club de teatro, Djali ella es Megara mi compañera en el trabajo.

-Haceis muy buena pareja.- Dijo una niña de pelo castaño y vestida de rosa.
-Oh, gracias.- Contesto la alta rubia sonrojándose.
-Si, pero solo... somos amigos... em.. nos conocemos desde pequeños, porque... nuestros padres son amigos y hemos estado siempre juntos.- Tartamudeo el castaño nerviosamente.
-Si,- gritó la chica- solo amigos, nada más.- terminó la frase con un suspiro.
-Es una pena, quedáis muy bien. Yo soy Audrey.- Sonrió la pequeña.
-Yo Aurora y el es Felipe.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Capítulo 8. La reunión de padres.

Aunque los lunes suelen ser el día que más lento se pasa para la mayoría de alumnos, este fue demasiado rápido ya que al terminar las clases tendrá lugar una de las cosas que más temen los estudiantes, la reunión de padres.

-¿Qué crees que dirán en la reunión?
-Lo de todos los años, Ariel, que tenemos que estudiar mucho, pensar en nuestros estudios del futuro y poco más.- Dijo Bella colocando los libros en la taquilla.
-Tranquilízate pelirrojilla que no te ha dado tiempo de hacer nada malo.- Le abrazó Aurora.

-Venga, Alan.
-¿Qué quieres hacer?
-Vamos a ver como son las madres.- Le sonrió su amigo
Los dos chicos se colocaron en un banca algo apartado de la clase para poder ver a los padres, sobretodo a las madres que entraban a la clase.
-Mira a la de Ariel.- Susurro Flynn.
-Es igual que su hija.
-Yo diría que hasta mejor.
-¿Enserio?- Se sentó un rubio a su lado.- ¿Ya estáis así otra vez?
-No podrás negarme que la mayoría de madres no están buenas.
-Mira a la de Blanca, o a la de Aurora, por no señalar a la de Jasmín.
-Yo que tú me fijaría también en los padres.- Le giró la cara hasta que pudo ver a dos hombres altos y fuertes, uno pelirrojo y otro con una gran barba blanca.
-Oh, Smith, eres un cortarollos.- Le grito Flynn.
-Eh, eh, que yo solo os aviso.


-Buenas tardes.- Sonrió Giselle y comenzó a explicar los motivos de la reunión.
-Bueno, y para terminar os tengo que explicar el trabajo de este trimestre. Han decidido que a partir de ahora se harán trabajo que necesiten más responsabilidad para avisar de lo que conlleva el futuro. Será un trabajo en pareja, lo mejor sería que fuera compuesta por un chico y una chica, pero por el número de alumnos tres de estas parejas tendrán que estar compuestas por dos chicas. Me gustaría que me ayudarais con las parejas ya que se tendrán que comportar porque hay terceras personas en este trabajo.
-¿Pero de que trata el trabajo?- Preguntó una madre.
-De cuidar niños. Cada pareja tendrá que pasar el tiempo con alumnos de sexto grado de Walt Disney y por eso tendrían que llevarse bien o compensarse en le pareja.
-Mi hijo Naveen necesita a alguien muy responsable para este tipo de trabajos.- Dijo un hombre moreno.
-Mi hija Tiana es una joven muy responsable.- Le contesto una señora morena.
-Eso es vedad, Tiana es una de las chicas más responsables de la clase.
-Yo pienso que mi hija iría bien con Jhon Rolfe, además son vecinos y eso facilitaría las cosas.
-Nosotros estamos de acuerdo.- Dijeron las señores Rolfe.
-A nosotros nos gustaría que Aurora y Felipe fueran juntos, son grandes amigos desde pequeños y se compensan muy bien.
-Yo casi prefiero que mi hija Ariel haga pareja con otra chica.
-Mi sobrino me ha hablado mucho de una chica nueva, Rapuncel, se conocen bastante y creo que le vendría muy bien a él hacer pareja con ella.
-Yo creo que mi Rapuncel con el que más a gusto estará sera con su guía.
-Mi hija Jane me habla mucho del chico nuevo, tienen los mismos intereses así que eso vendría bien para cuidar  a niños.
-Mi hijo tiene buena mano con los niños, siempre esta jugando con los niños de su calle.
-Pues que venga con nuestra hija por que a ella no se le da nada bien.

Los padres salieron de la clase.
-Bueno, ¿qué os han dicho?
-Nada especial, lo de siempre y nos han explicado un trabajo que tenéis que hacer este trimestre, pero mañana ya os lo explicarán en clase.
-Ah, bueno, me voy a natación.
-Espera, Ariel, que te acompañamos. Y a si te podemos ver un poco.- Le dijo su madre
-¿Qué? No, da igual. Además, creo que estos días no dejan pasar ni ver la piscina, solo los que tienen el permiso del instituto como los del club.- Mintió.
-Pues, ya te vendremos a buscar. ¿A que hora acabas?- Le preguntó Tritón.
-Es que ya he quedado con Arista en que me pasaría a buscar.- Miro el reloj.- Bueno, me tengo que ir que todavía tengo que prepararme.- Le dio un beso a su madre y su padre.- Adiós.- Gritó mientras se iba corriendo hacia la piscina.

-¿Qué os han dicho en la reunión?
-Nos han contado un trabajo que tenéis que hacer este trimestre.- Dijo el hombre sin quitar la mirada de la carretera.
-¿Ah si?¿Y de qué va?
-Os lo explicarán mañana, pero créeme te va ha encantar.- Le sonrió, la joven no pudo evitar devolverle la sonrisa.- Tienes la misma sonrisa que tu madre.
-Ya lo se el 80% de las veces que sonrió me lo dices.
-Es que no puedo evitar decírtelo, también tienes sus ojos, en realidad eres una calcomanía de ella.
Todavía no me has dicho que quieres que te compre.- Volvió a decir el hombre tras una pausa.
-Te he dicho que no hace falta que me compres nada.
-Pues algo te tendré que comprar.
-Yo no te voy a decir nada.
-Bueno, yo algo te traeré, recuerda que yo con estas cosa soy muy malo, si no te gusta lo que te traiga será culpa tuya.
-Me encantará, eso seguro.
-A propósito, ¿quién era el chico que te trajo el otro día a casa?
-Oh, nos vistes. Tranquilo, no es mi novio ni nada, si lo fuera te lo habría dicho. Es solo un compañero de clase, el otro día Anastasia y Drizella no pudieron ir a buscarme y justo él salía del instituto, me vio y se presto para llevarme a casa.
-Hablando de Anastasia y Drizella, su madre me han dicho que están un poco incómodas en su habitación.
-Si quieres nos podríamos cambiar de habitación la mía es más grande y yo tampoco necesito mucho espacio.
-¿Enserio? No hace falta.
-Da igual no es ninguna molestia.
-Es muy bondadoso por tu parte.
-No es nada.
-Bueno, hemos llegado.
-Te ayudo con la maleta.- Dijo Claire mientras salía del coche.
-Recuerde que con cualquier cosa me puedes llamar.
-Tranquilo, no hace falta, además tengo a mi madrina seguro que cualquier pequeño problema lo podré solucionar con ella.
-Si tienes una madrina tardona y despistada que se supone que tenía que venir aquí para llevarte a casa después que me fuera y que ya tendría que estar aquí.
Claire se rió.
-Tranquilo, estaré bien.
-Te prometo que la próxima vez que viaje a París será contigo.- Le cogió las manos.
-Será un viaje perfecto.
-En diez días estoy aquí.- Le beso la frente.
-Y yo vendré a buscarte.
-Enserio, ¿dónde está esa despistada?
-Por ahí llega.- Se rió Claire.
Una señora de mediana edad y regordeta salió de un coche viejo mientras colocaba un montón de cosa en su gran bolso.
-¿De verdad piensa que voy a dejarte tranquilo con esa señora a tu cargo?
-Mi niña, ven a mi.- Le dijo la señora mientras abría sus brazos.
-Tía.- Le abrazó Claire.
Una voz femenina sonó por todo aeropuerto llamando a las personas que cogían el avión a París.
-Te echaré de menos.- Susurró el hombre.
-Y yo a ti.- Le respondió antes de darle un abrazo.

viernes, 28 de agosto de 2015

Capítulo 7. Sábado noche

Jasmín se encontraba estudiando en su habitación, estaba sentada en su escritorio con los apuntes de geografía. Le gustaba bastante la geografía, siempre había soñado con conocer todo el mundo y tener millones de aventuras, sola, en grupo con sus amigos o en pareja.
La verdad es que había viajado bastante con sus padres, había estado en muchas playas paradisíacas de vacaciones, y a conocido capitales de casi toda Europa, en ese sentido tiene suerte. Pero aun así, no es suficiente, ella no quiere ir a las ciudades más glamurosas del mundo, ni las playas con la arena blanca y fina y el agua cristalina. Si no que quiere conocer el mundo d verdad, conocer a las personas y los lugares donde va, quiere ir a Asia, África, recorrerse toda Sudamérica, pasearse por la muralla china y por las demás maravillas del mundo. Quiere hablar con las personas y no solo con los trabajadores para pedirle que le raigan bebidas, quiere ver si la luna y las estrella se ven diferentes en otros lugares, acariciar a los animales, ver los distintos colores de los lugares, quiere ver el mundo con los ojos de otras personas.

Jasmín levantó la vista hacia la ventana, el sol se estaba poniendo y el cielo estaba dejando ese color azul por los anaranjados de la puesta de sol. Se levantó y avanzo lentamente hasta la ventana, se fijó en las calles más lejanas y pobres, donde nunca había paseado.  Un pequeño gatito se paseaba entre sus piernas y maullaba ligeramente.
-Oh, Rajar, ¿cómo voy a conocer el mundo si ni siquiera conozco mi propia ciudad donde me crié?- Suspiro cogiendo a su anaranjado amigo.
-¡Jazmín!- Gritó un hombre detrás de la puerta.
-¡Si, padre!
-¡Sal, te tengo una sorpresa!
La chica dejo a su mascota en el suelo y salió corriendo de su habitación.
-¡Ay! Mi princesita... te he hecho un regalo.- Le abrazo.
-Papá, no hacia falta...
-No, no, no, que ahora que te tienes dieciséis y tienes carnet...
-¿Qué?¿Enserio?
-Lo necesitas para ir al instituto y con tus amigas.- Su padre cogió unas llaves de coche y se las entregó a su hija.- Toma, espero que lo disfrutes.- Le sonrió el hombre mayor mientras le cerraba la mano donde sostenía su hija las llaves suavemente.
Jasmín abrió la puerta principal de su gran casa y encontró delante de esta, aparcado un hermoso coche rojo descapotable con un gran lazo blanco.
-Muchas gracias.- Gritó abrazando a su padre. - Enserio, gracias.


Sentada en la ventana de su habitación se encontraba una pelirroja de cabellos rizados tallando su nombre en un pequeño trozo de madera.
-¿Ya has peleado con tu madre?- Dijo una voz masculina que provenía de la casa de al lado.
-Hombre, el desaparecido. ¿Dónde te habías metido esta semana?
-Estaba ocupado, pero tú en el instituto tampoco te molestabas mucho en buscarme.
-Si, he ayudado a Mulan con el instituto y estaba todo el rato con ella.
-Bueno, y dime, ¿qué ha pasado con tu madre?
-¿Tanto se nota?- Suspiro Mérida.
-Ya hace unos años que empezaste a tallar para relajarte tras una pelea con tu madre.- El chico se fue acercando trepando por el árbol que los separaba.
-Cada día nos peleamos más, John. Es que no se da cuenta que no soy como la chica que quiere que sea, con modales, fina y elegante.
-No, tú eres mucho mejor que cualquiera de esas chicas.-Le susurro el chico.
Mérida no pudo evitar sonreír tras su comentario.

Desde hace años él era una de las personas que le hacia sentir mejor, sobretodo tras las peleas con su madre. Se conocieron a los nueve años cuando Mérida se apunto a clases de esgrima, inmediatamente se hicieron buenos amigos y a los 12 John se mudo de casa con su familia, con la suerte de que sería el nuevo vecino de Mérida. Desde entonces John y Mérida han estado muy unidos, sus habitaciones
estaban enfrente una de la otra y los dos tenían la manía de cuando estaban deprimidos salir fuera. Jhon al balcón y Mérida abrir su ventana y sentase en el banco que había hecho junto a esta, así la mayoría de las veces que uno estaba deprimido el otro se daba cuenta e intentaba animarlo. Lo malo eran los 5 metros que les separaban, por lo tanto si hablaban el problema era que todo el vecindario se enteraba de la conversación, así que uno tenia que trepar el árbol de los Rolfe que unía sus habitaciones.
A pesar de todo el esgrima y esto era lo único en lo que se parecían, John era más refinado y elegante, Mérida busca aventuras y peligro y él prefiere la tranquilidad y alejarse de este, además sale con Sara una chica de familia inglesa muy refinada y elegante que a Mérida no le caía nada bien aunque nunca se lo ha dicho y ella, en cambio, nunca a dado la oportunidad a ningún chico, quiere ser libre y no preocuparse por su pareja ni estar atada a ella.


-Tiana a llegado una pareja a la mesa 4.- Le avisó su compañera de trabajo.
-De acuerdo ahora voy.
Tiana se recolocó su delantal y salió de la cocina. Mientras se acercaba a la mesa 4 cogió su bolígrafo que llevaba en la oreja y preparo la pequeña libreta para escribir el pedido del cliente.
-Bienvenidos al Café Duke soy...
-Tiana Newman.
La chica se sorprendió, esa voz, no podía ser. Rezó a los dioses que no fuea él, pero cuando levanto la mirada lo vio.
-Naveen Maldonia, ¿en qué te puedo ayudar?
-Bueno, nos gustaría cenar.- Dijo cogiendo la mano a su acompañante, una rubia de piel blanca y con graciosas pecas en la nariz.
-No te imaginaba en restaurantes de esta categoría, te esperaba en restaurantes de más clase.
-Si, bueno, mis padres me han cerrado el grifo, y esto es lo que hay.
La morena resopló.
-¿Qué queréis tomar?- Preguntó la morena con poco entusiasmo.
La pareja le dijo su cena y Tiana se fue a cocinas.
-Así, que aquí trabaja Tiana, bueno saberlo.- Susurro el chico.


Ariel se miró al espejo por última vez, no iba muy formal, llevaba el pelo suelto y unos pantalones blanco rotos con una camisa de tirantes suelta rosa.
-Venga Arista vamos.- Le grito Ariel a su hermana que estaba encerrada en el baño.
-Vale, vale, ya estoy. Mira que muchos suelen llegar tarde, ya veras como esperaremos un buen rato.- Dijo saliendo del baño.
Ariel bajo corriendo al salón.
-Me voy, llegare puntual.- Le dio un beso a su padre y a su madre.
-Eso espero.- Le dijo él.
-Adiós.- Volvió a gritar antes de salir por la puerta con su hermana.

-Ariel, tranquilízate, vamos a ver Eric es un buen chico, aunque su novia sea una bruja.
-¿Novia?¿ Quién es su novia?
-Vanessa una que esta en mi clase, no sabes lo mal que me cae.
-No sabía que tenia novia.
-Pues si, es una engreída, insoportable que solo piensa en si misma, no sé como Eric puede salir con ella, parece que lo tenga hipnotizado. Va en serio, mejor que no la conozcas, ni te acerques a ella, te lo prohíbe tu hermana mayor. Bueno en todo caso, además esta Max, es el mejor amigo de Eric y ya lo conoces, ya sabes que aunque no lo parezca y sea un poco bocazas en realidad es muy simpático. Luego también esta...
Arista explicó a Ariel como eran los chicos que conocía.
-Bueno, ya estamos, mira ahí están Max y Eric.- Señalo su hermana a los dos chicos que estaban hablando con otros tres.- Pasatelo bien, ya les he dicho que no se pasan contigo.
-Adiós Arista.- Le dio Ariel un beso y salió del coche.

-Hola.- Saludo la pelirroja a los chicos.
-Hola Ariel.- Le saludo Max. - Mira, estos son Glut, Flotsam y Jetsam- dijo señalando a los últimos que eran gemelos- y Eric.
-Hola.- Saludo Ariel timidamente.
-¿Pasamos al restaurante a esperar a los demás?- Indico Eric.
La chica se pudo sentar entre Eric y Max. Y poco a poco fue llegando los demás integrante del club, con los que eran doce en total. La pelirroja pensaba que iba a estar bastante más incómoda entre tanto chico que no conocía, pero a verdad le hacía feliz que no fuera así Max y Eric eran muy simpáticos y se lo estaba pasando muy bien.
La chica fue al baño y al salir de esta se chocó con un hombre mayor.
-Lo siento mucho.- Se disculpó Ariel.- ¿Sebastián?-  Preguntó al ver que el hombre era un trabajador de su padre con el que tenía mucha confianza y siempre a vigilado a Ariel y sus hermanas cuando sus padres no estaban, por no nombrar que ahora trabajaba como profesor de música en su instituto.- ¿Qué- qué haces aquí?
-Hem... ¡Ariel!¿Y tú?
-Te ha enviado mi padre.
-No le digas que me has visto.
-Si tú no le dices que en el equipo de natación solo hay chicos.
-¿Qué?
-Por favor, si se entera que en mi club solo hay chicos mayores que yo, no le va a hacer ninguna gracia y puede que hasta me haga desapuntarme.
-De acuerdo, pero recuerda no me has visto.
-Gracias Sebastián.- Le abrazo la chica.
Ariel volvió a su mesa pero se sorprendió al ver que su sitio estaba ocupad, en su silla estaba sentada una chica de cabellos morenos y piel blanca. Eric se dio cuenta de que Ariel había vuelto.
-Hay que ver que también es casualidad que venga a cenar con mis amigas aquí, no sabía que la cena de Natción iba a ser en este restaurante.- Dijo la chica que estaba sentada en el sitió de Ariel.
-Si es una gran casualidad- dijo irónicamente Max- Vanessa ese sitio esta ocupado.
-¿Eh? Ah si,si, yo ahora me voy. Mira Eric, ¿esta no es la canción esa que te gusta tanto? Es que mi chico tiene un gusto un poco desfasado,- dijo agarrando la cara de su novio.- bueno, en las mujeres no, en eso tiene buen gusto.- Rió la morena.- ¿Cómo se llamaba el grupo? Journal, Jour...
-Journey.- Dijo Ariel detrás de ella.
La morena se giró y se sorprendió al ver a la chica.
-Ejem, Vanessa esta es Ariel- le explicó Eric- es la nueva integrante del club.
-Ah, hola, yo soy Vanessa la novia de Eric.
-Hola.- Le saludó Ariel.
-Bueno, ya me voy. Adiós cielo.- Le dio un beso a Eric.- Adiós.- Le susurro a Ariel.
Ariel se volvió a sentar en su sitio.
-Así que... ¿te gusta Journey?- Le preguntó el chico de pelo negro.
-Si, bueno, la verdad es que tengo que admitir que 'Don't stop believing' es una de mis canciones favoritas.
-Si, también es una de las mías. Me alegra que te gusten ya estoy harto de que se rían de mi gusto musical.
-No se tendrían que reír la mayoría de las canciones son mucho mejores que las de ahora.
-Yo pienso igual.- Le sonrió el chico.
Ariel no pudo evitar sonreír y mirar hacia su plato un poco avergonzada. Aunque le gusta mucho hablar con alguien de los grupos un poco más antiguos, tenía cientos de discos de los grupos de los ochenta en su habitación, le encantaba tener cosas más antiguas que compraba en las tiendas de segunda mano, como su tocadiscos y todos sus discos de vinilo.

jueves, 20 de agosto de 2015

Capítulo 6. Después de clase.

El timbre sonó, haciendo que los alumnos se alegraran del final de las clases.
Felipe se acercó a Aurora.
-Me ha dicho mi madre que hoy me llevarías a mi casa.- Le dijo la chica.
-Se ve que han hecho una comida con mis padres.
-¿Crees que habrá sobrado postre?
-No lo sé. Pero creo que mi madre esta mañana iba a hacer su famosa tarta de queso.
-Hace días que no como.- Se relamió Aurora.- Venga, vamos, cuanto antes lleguemos menos posibilidades tenemos de que se terminen el postre.- Le estiro del brazo.
-Adiós chicas.- Se despidió la alta rubia.
La pareja llego al parking se pararon delante del coche del chico.
-Oye, Enrique,- le susurro Aurora al mejor amigo de Felipe- ¿crees que cuando me suba en su coche ese grupo de chicas me intentaran matar?
Enrique se rió de su ocurrencia.
-La verdad no lo sé, pero seguro que te odiaran a muerte.
-Lo que me temía.- Se rieron.
-Bueno, subes.- Le indico Felipe.
-Bueno , adiós- se despidió- y que te conste- le gritó a Felipe- que yo esto lo hago por mis padres, subirme en tu coche a mi me da mucho miedo.
-¿Qué dices?
-La chica tiene razón,- le grito Enrique- a la pobre le estas poniendo en peligro.
-Mira mejor no quiero saber lo que os lleváis entre vosotros. Adiós.

Enrique se giró y vio a una chica sentadas en las escaleras, parecía que estaba esperando a alguien. Se fijó bien en ella era rubia y delgada, parecía alta, pero no demasiado. Era Claire.

Claire y Tiana salían de clase.
-¿Cómo vas a clase?- Le preguntó la morena.
-Se supone que Anastasia y Drizella me vienen a buscar.- En ese momento le llego un mensaje.- Aunque van a llegar tarde.- Dijo tras leer el mensaje en el móvil.
-Emm, ¿quieres que espere contigo?
-No, tranquila, vete antes de que se valla el autobús.
-Gracias Cindy.- Le abrazo la amiga.
-No te preocupes por mi.- Le sonrió.
-Hasta mañana.- Le grito la amiga mientras iba corriendo hacia el autobús.
-Adiós.- Susurro la rubia.
Claire se quitó la mochila y se sentó en la escalera a esperar a sus hermanastras.


 -Con que... te vas a unir al club de los dieciséis ¿eh?
-Si- grito Aurora- dos semanas solo.
-Ya era hora enana.
-Perdona si no soy como tú y los cumplo el 9 de Enero. ¿Te das cuenta qué eres el viejo de la clase?
-Ya, ya. Bueno, este año no lo soy, Adam ha repetido, por lo que tiene un año más.
-Bueno, hablando de mi cumpleaños. ¿Te acuerdas que me prometiste regalarme a los 16?
-Tendrás que refrescarme la memoria.
-Lo sabía, bueno da igual, mejor que no lo sepas.- Apoyo la cabeza en la ventanilla.
-No, dime que te prometí.
-No te lo digo porque te verás obligado a hacerlo.
-¿Pero que te prometí?
-¿Seguro que lo quieres saber?
-Si.- Dijo confiado.
-Pues, no no no, que no lo querrás hacer que te meterás en un lió.
-¿Qué? Enserio, que te dije.
-Me prometiste que el día de mi 16 cumpleaños me llevarías a un bar a beber.
-¿Qué? ¿Enserio que yo te prometí eso?
-Si, y tú lo sabes porque te acabas de acordar. Que a mí no me puedes engañar.
-¿Y cómo quieres nos colemos para beber en un bar?
-Oh, vamos... eres uno de los chicos más populares del colegio, seguro que consigues facilmente unos carnets falsos.
-¿Cuándo te lo dije?
-Hace como... año y medio, antes de que te convirtieras en el aburrido que eres ahora.
-No soy un aburrido.
-Si que lo eres. No tienes casi CDs de música para oír en el coche, enserio ¿tú que escuchas cuando vas en el coche?¿las noticias? Porque sólo tienes programado en la radio los canales de noticias y deportes, o vamos, escucha un poco de música.- Aurora buscó un canal musical en la radio.
-Aurora no me toques la radio.- Pero ya era tarde, la canción  I'm Not The Only One de Sam Smith sonaba en el coche.
-Me encanta esta canción.- Le sonrió la chica mientras canturreaba el estribillo.
-No escuchar música en coche no significar ser un aburrido.
-¿A cuántas fiestas fuiste este año? Ni a la mitad de las que te invitaron. Te pasas el día estudiando, sé que quieres ser médico y que para eso hay que estudiar mucho, pero aún así tienes que disfrutar.
-Perdóname si no soy Aurora, el alma de la fiesta. Enserio, ¿cómo haces para tener las resacas que tienes y que tus padres se crean que eres la niña buena que no ha bebido todavía?
-Yo lo tengo fácil.
-¿Así? Dime tu truco para que se lo pueda decir a mis padres, por favor.
-No creo que puedas.- Rió Aurora.
-Ah no, ¿por qué?
-Porque curiosamente tras una gran fiesta me baja la regla.
-Ah, pues no, no puedo.
-Ya te lo había dicho. No, pero ahora enserio, me tienes que prometer que este año iras a más fiestas o sino Enrique y yo te tiraremos lo libros por la ventana y te llevaremos arrastras hasta la fiesta.
-Vale, de acuerdo, te lo prometo.- Dijo mientras aparcaba el coche delante de la casa de Aurora.- Y una promesa es una promesa, así que supongo que te llevare.
-¿A qué te refieres?
-A que te tendré que dar tu regalo regalo de cumpleaños...
-¿En serio? No me lo esperaba.
-¿Me vas que decir que no lo quieres hacer?
-No, por supuesto que quiero. Ay, este es el Felipe de los viejos tiempos, el que siempre me metía en problemas.- Le abrazo, haciendo que moviera sin querer el freno de mano y el coche fuera medio metro atrás antes de que Felipe volviera a pararlo.- Lo siento mucho yo no quería...- Dijo Aurora con la mano en el corazón.
-No te preocupes.- Le sonrió el chico.- Y tú también me metías en problemas alguna que otra vez.- Dijo saliendo del coche.


Ariel se acercó a su madre que estaba en el comedor leyendo una revista.
-Mama.
-Si, hija.
-Mañana me han invitado a una cena con el club de natación, ¿puedo ir? Antes que digas nada, en un club nuevo entonces me iría bien, para conocerlos mejor además de que hay varios amigos de Arista y Adriana que ya conozco. Y que conste que os lo digo con tan poca antelación porque me lo han dicho hoy, la cena es a las 9:30 y prometo no llegar tarde.
Athena se rió de su hija.
-Cariño, por mi claro que puedes ir.
-Gracias mamá, ¿podrás ayudarme a convencer a papá?
-¿Convencerme a qué?- Dijo una voz detrás de ellas.
-Papá, me han invitado a cenar mañana con el club de natación. así nos podemos conocer mejor,
-¿A qué hora es?
-A las 9:30.
-Bueno, si vuelves a las 11 me parecerá bien.
-Mejor a las 11.30. A veces las cenas se alargan.- Dijo Athena.
-Athena...- La mujer le lanzo una mirada a su marido. -Lo que diga tu madre me parece bien.
-Gracias papá.- Le abrazo Ariel.

Ya habían pasado 20 minutos y sus hermanastras no llegaban, sería mejor que se fuera ya a casa.
-¿Estas esperando a alguien?- Sonó una voz detrás suyo.
-¿Qué?- Se giró Claire y vio al guapo Enrique.- Bueno... estaba esperando a mis hermanastras pero ya me voy a casa.
-Si quieres te puedo llevar.
-Oh, no, no, no hace falta.
-¿Por dónde vives?
-Cerca del parque con lago.
-Bueno, yo tengo que pasar por ahí no me importa acercarte.
-No, de verdad, no hace falta.
-No es ninguna molestia.
-Bueno, si insistes.- Le sonrió la chica.
Enrique subió al coche con ella, había esperado allí los 20 minutos que Claire estuvo esperando a sus hermanastras para ver a donde iba y a quien esperaba, al ver que nadie iba y ella no se movía fue a ver que le pasaba. Y ahora la llevaba a su casa. La verdad que le ha mentido, él vivía bastante lejor de dónde ella le había dicho, pero sino seguro que no se habría montado en el coche.

martes, 18 de agosto de 2015

Capítulo 5. Nuevas amigas y nueva tutora

-Ariel, ¿qué te ocurre?- Le preguntó Arista.
-Eso, ¿qué te pasa? No has dicho nada en todo el trayecto.- Le dijo su otra hermana, que en este caso estaba conduciendo el coche.
-Nada.- Dijo sin mucha ilusión.
-¿No estarás así por qué  una de las que esta en este coche se ha apuntado al club de natación?
-Donde, a propósito, solo hay chicos mayores.- Añadió Adriana.
-No es por eso, bueno, si pero no.
-Explícate.- Dijo la que estaba sentada de copiloto.
-Pues, ¿creéis que si le pido a papá que me deje salir a cenar con el equipo de natación me dejará?
-Si sabe que solo hay chicos seguro que no.
-Ya, pero tampoco le voy a pedir permiso para salir a cenar con 12 chicos mayores que yo.
-Yo creo que mamá lo convencerá al final.
-¿Y qué le digo si me pregunta quien va?
-Le diremos que amigos nuestros que ya te conocen.
-Tú tranquila Ariel, que a esa cena iras.- Le sonrió Arista.
-Aunque no te mereces nuestra ayuda.
-Eso es verdad. Nos hemos enterado de que estas en el club de natación por los chicos de nuestra clase en vez de por ti.


Ling seguía en la mesa de suscripciones de Artes Marciales, un joven asiático se acerco a esta.
-Emm, hola, vengo a inscribirme.
-Perfecto,- le gritó Ling.- ¿cómo te llamas?- Le pregunto mientra le daba el papel con la suscripción.
-Soy Ping.- Dijo el nuevo con una sonrisa.
-De acuerdo Ping, el martes será el primer entreno.
-Nos veremos allí.- Y tras esto Ping desapareció por el pasillo.
Al cruzar la esquina Aurora lo abrazo.
-Lo has hecho genial Mulan.
-Emm, gracias, supongo. Aunque no estoy muy segura de lo que he hecho.
-Tú tranquila, no pasará nada. Y si ocurre, nosotras te apoyaremos siempre.- Dijo Mérida.- El martes enseñaras de lo que esta hecha Mulan a esos imbéciles.
-¡Ya lo ha hecho!
-Si, Ariel y lo ha hecho genial.- Volvió Aurora a abrazar a Mulan.
-Lo siento, quería venir antes pero me llevan mis hermanas en coche y se pasan media hora delante del espejo, cada una.
-Tranquila Ariel, no pasa nada.- Le dijo Mulan.
-A todo esto,- Ariel se giró hacia Aurora- ¿quién eres tú y que has hecho con mi amiga?
-Mujer de poca fe. Si quiero puedo madrugar.
-¿Estas muerta de sueño?
-No puedo con mi alma.
-Sera mejor que vayamos ya a clase,  por una vez que Aurora llega pronto al instituto no llegará a clase a la hora.- Dijo Mérida.



-Oh, vamos, date prisa.- Grito la joven de kilométricos cabellos.
-Ya voy, ya voy. No sabía que te gustaban tantos los nachos.
-Pues si, y como vayas con esa rapidez se van a acabar todos antes de que pueda probar uno. Te quieres dar prisa.- Cogió a su amiga del brazo y la arrastro hasta la cafetería.
En menos de una semana la tímida Rapuncel se ha convertido en la chica extrovertida y curiosa que siempre había sido, ahora que conocía a gente y el sitio donde estudiaba ha tenido que dejar la timidez a un lado. La verdad que con la gente de la clase no ha sido muy difícil, Flynn a sido un gran guía y a aguantado todos sus gritos de emoción al entrar en clases nuevas y estar en sitios donde siempre había soñado poder estudiar, la emoción que expone con cada cosa nueva, por lo más simple que fuera, hacia gracia a la clase y ha ayudado a juntarse con la mayoría de las chicas de su clase, quienes nunca se han negado a ayudarla, es más, la mayoría de las veces eran ellas quien le prestaban su ayuda a Rapuncel, y sobre todo estaba Anna, que se había convertido en su mejor amiga.
-¿Contenta? Ya tienes tu taco.- Le gritó Anna.
-Si, pero si fuera por ti ahora llegaríamos a la cafetería y seguro que no quedarían tacos.- Señaló la cola.
-Sabes, me recuerdas un montón a mi tía. La verdad que te pareces bastante y el gesto que acabas de hacer me recuerda a ella.
-¿Tú tía también se enfada contigo para no llegar tarde a la cafetería y poder comer tacos?
-Mogollón de veces, en todas las comidas familiares.- Rieron.

Ariel y Aurora se encontraban en el  jardín al lado de la cafetería, ambas estaban hablando debajo de un árbol.
-Tengo la sensación de que no he visto a Bella en todo el día.
-Yo también Rosa. ¿dónde está?
-¿Tú que crees? En la biblioteca, se suponía que iba a devolver un libro y venía enseguida.
Una chica de pelo castaño se acerco a las dos amigas, parecía algo nerviosa y exhausta.
-Hablando del rey de  roma...
-Bella, ¿qué te pasa?¿Parece que hallas visto a un muerto?- Se preocupó Aurora.
-Nunca adivinareis lo que me ha pasado en la biblioteca.
-¿En la biblioteca pasan cosa?¿Y las cosas que pasan son dignas de contar?
-Muy graciosa Ariel, pero fuera de bromas me ha ocurrido algo muy extraño.
-Dínoslo ya, que nos morimos por saber que te ha pasado.
-Pues,... Adam me ha pedido que sea su tutora y que le ayude a estudiar.
-Espera un momento, ¿qué  Adam?
-¿Qué Adam conoces?
-¿Te refieres al Adam de metro noventa, corpulento y con el pelo largo y rubio?¿El que ha repetido un año y va a nuestra clase?¿El que es conocido como la bestia?
-Si Ariel, ese mismo Adam.
-Pero,... ¿Por qué?- Pregunto la rubia.
-Al parecer su madre hablo con Giselle y ha esta le pareció buena idea de que yo le ayudara en los estudios.
-¿Y como te lo ha pedido?
-Bueno,... pedir, pedir... lo que se dice pedir, no me ha pedido, sino que prácticamente me ha obligado. Y no me a dado tiempo ni decir que si ni decir que no.
-¿Qué te ha dicho?
-Pues... al principio me ha empezado a explicar, luego se ha puesto nervioso, a los nervios le han seguido la furia y básicamente me ha gritado que seré su tutora.
-Entonces,... ¿lo harás?
-Si, quiero decir, supongo.- Suspiro.

martes, 11 de agosto de 2015

Capitulo 4. Los clubs

-Buenos días clase.- Exclamo Giselle con su característica sonrisa.
-Bueno días.- Respondieron los alumnos,
-Antes de empezar con la clase de lengua os quiero decir que el lunes tendremos una reunión de padres, para hablar de lo que vais a hacer durante el curso y sobretodo del trabajo que tenéis que hacer este trimestre.
-¿Qué trabajo?
-Es una sorpresa os la contare el martes después de la reunión. Ahora sacar los deberes que os mande ayer.

-¿Qué te has apuntando al club de arte?- Grito Alan.
-Si, tampoco es para tanto.
-¿En serio? Flynn Rider esta en el club de arte.- Se rió.- Es que no me lo puedo creer.
-Si lo piensas bien tampoco esta mal, no hay casi gente, no hay que estudiar, no hay que aprender nada, no hay que hacer deporte, solo hay que relajarse y pintar, esta chupado, y ademas es un chollo.
-Y además esta Rapuncel, ¿verdad?
-¿Que? No, no es por ella.
-Ya seguro...
-Oye, y tú tanto reírte, ¿a qué club te vas a apuntar?
-Ya sé a cual.- Dijo terminándose su comida.
-¿A si?¿A cuál?
-Cual fue la primera promesa que te hice al conocerte el año pasado en este instituto.
-Que nunca comerías las coles de bruselas de la cafetería y a la semana siguiente te comiste un plato entero por una apuesta.
-Vale,- dijo Alan si que le hiciera ninguna gracia el recuerdo- esa fue una mala apuesta, vomite por tan solo 5 dólares. Pero cuál fue la segunda.- Dijo mientras se sentaba al lado de Flynn. Al ver que este no le iba responder le cogió la cara cuidadosamente y se la giró a la derecha dónde se encontraba la mesa de las animadoras.- Qué tendría a la princesita del instituto detrás mio.- Le susurro mientras veía a Jazmín sentada en el centro de la mesa.
-¿Y como vas a hacer eso?
-Muy fácil acercándome a ella en un club.
-Me estas diciendo que te vas a apuntar a las animadoras.- Se rió el castaño.- La verdad es que estarías muy guapo con la minifalda y los pompones.
-No, me voy  apuntar al club de danza donde ella es la vicepresidenta.
Tras oír esto Flynn se echó a reír.
-Te estabas burlando de mí por apuntarme a Arte y me estas contando que tú te vas a apuntar a Danza. ¿En serio? Y tú que sabes de bailar. Seguro que no entras.
-Eh perdona, soy un gran bailarín, y ya estoy en el club. Además, ya sabes lo que dicen de los chicos que saben bailar.- Le sonrió Alan.
-Al, todo el mundo sabe que eso es una leyenda urbana.
-¿Qué?¿Tienes miedo de que sea verdad?¿Eh?- Le sonrió.
Un grupo del primer curso paso al lado de su mesa y un niño castaño se paro al lado de Flynn.
-Recuerda que te estoy vigilando.- Le murmuro antes de irse con su grupo.
-Tio, ¿porqué te amenacen los niños de primero?- Se rió Alan.
-Es una larga historia.- Suspiro Rider.

Rebecca y Mérida acompañaron a Mulan a apuntarse en Artes Marciales.
-Fa Mulan, para apuntarse a Ates Marciales.- Exclamó Mulan al chico alto que se encontraba de espaldas en la mesa dónde se tenía que apuntar.
-Muy bien, ahora te doy la suscripci...- al girarse el chico se paro en seco.- Amm, pero eres una chica.
-Ya.- Dijo Mulan.
-Espero un momento. Yhao, Chien, ¿podéis salir un momento?
-¿Qué pasa Ling?- Dijo el más alto de los dos chicos que salieron.
-Se quiere apuntar al club.
-¿Quién?- Dijo Yhao, aunque Ling señalara a la asiática.
-Ella, Fa Mulan.
-Pero... es una chica...
-Eso ya lo sabemos, todo el mundo se ha dado cuenta que es una chica, no hay que ser muy observador para saberlo.- Grito Mérida que había perdido los nervios.- ¿Le podéis dar la suscripción del club de una vez por todas?
-¿Qué esta ocurriendo aquí?- Dijo un alto chico asiático de gran musculatura.
-¡Li!- grito Ling- se quiere apuntar al club.
-¿Quién?¿La pelirroja gritona?
-¡Perdona!¡El problema aquí esta en...!
-Mérida ya esta... recuerda no a la guerra.- Le dijo Rebecca con una voz muy relajante mientras la alejaba de los cuatro asiáticos.
-La que quiere apuntarse es ella, Fa Mulan.- Dijo el más alto señalándola.
-¿Y qué ocurre?- Preguntó Li.
-Qué no creo que haya sitio para una chica en este club.
-¿Qué? Se supone que este instituto esta en contra de la discriminación.- Volvió a gritar Mérida.
-¿Quién es el que no deja que pueda entrar en el club?- Volvió a preguntar el más fuerte de todos.
- Yo,- dijo un hombre de mediana edad, bajito- nunca ha habido una mujer y seguirá siendo así.
-Ya habéis oído a Chi Fu.- Dijo Li no muy convencido. El hombre más mayor volvió a la clase feliz de que la disputa terminara.
-Pero,... eso es injusto.- Dijo Mérida más tranquila.
-Lo siento, gracias a Chi Fu esta este club, si el dice que no es que no, a no ser que queramos perder el club.- Dijo Li y después entro en el aula.
Los otros tres chicos miraron a Mulan tristemente.
Mérida grito y cogió a Mulan por el brazo.
-Vamos Mulan esto no se terminará aquí.


Jane se encontraba  sentada en un árbol del jardín garabateando en su cuaderno de pintura intentaba pintar lo más realista posible una extraña flor que se encontraba en los jardines de W.Disney, tiene su cuaderno lleno de animales y flores, sobretodo provenientes de selvas de África y del amazonas.
-Perdona, ¿el club de Ciencias Naturales donde está?- Una voz masculina la llevo a la realidad. Jane miro hacia arriba y vio al chico nuevo de su clase.
-Eh... si, bueno, esta al lado del laboratorio del ala este. Bueno, casi mejor te llevo hasta allí.- Sonrío Jane tímidamente.
-Si no te importa, por mi mejor.
-Eres Tony, ¿verdad?
-Si, ¿y tú Jane?
-Si, sabes, yo también estoy en el club.
-¿En el de Ciencias Naturales?
-Si, me encantan, mi gran sueño es estudiar las especies de África o del Amazonas o algo así sobretodo si pudieran ser monos.- Jane de repente paro en seco, no podía imaginar que pudiera contarle tantas cosas sobre ella a un desconocido.
-La verdad que a mi eso también me encantas, ¿sabes? nunca había estado en un instituto así, en mi antiguo hogar era muy difícil estudiar, y aun más en un instituto así.
-¿De dónde eras?
-De África,- a Jane se le paró el corazón al oír de donde provenía, debía de ser una broma- es más creo que mis padres tienen tu trabajo soñado.
-¿Así?¿Enserio?¿Y qué haces aquí?
-Mis padres han cambiado de trabajo, trabajaban estudiando a lo gorilas y algunas otras especies de monos en su habita natural, pero han cambiado de trabajo aquí en una empresa que cuidan a todos esos animales exóticos que han sido traídos aquí de forma ilegal ellos, como puedes imaginar se encargan de los monos.
-Es impresionante.- Susurro Jane.

-En el grupo somos los mismos del año pasad meno los que se han ido del instituto y dos chicas de cuarto grado y un chico de quinto grado.- Le explicó Megara a Jasmín.
-¿Y un chico de quinto?¿Quién es?- Preguntó Jasmín confundida.
-Ese de ahí.- Le indico su amiga.
Jazmín cuando vio al chico con el que tendría que baila no se lo podía creer. Abrió sus ojos almendrados lo más que pudo y se quedó parada, era imposible. ¿Cómo podría haber entrado al club de Danza? Se dio cuenta que él también le miraba y le debía de hacer gracia ya que se estaba riendo y debe ser de ella.
-¿Quién dejo que él entrara?
-Al parecer a la presidenta le gusto y ya sabes lo que dicen de los chicos que saben bailar...
Alan se acercaba andando a Jazmín.
-Al parecer estamos en el mismo club.- Le sonrió el chico.
-Que ilusión.- Dijo Jasmín irónicamente.
-Que te esta pareciendo el equipo.- Le dijo una rubia despampanante.
-La verdad es que me gusta mucho, creo que voy a estar muy bien acompañado aquí.
-Eso ni lo dudes cariño.- Le dijo la chica de último curso.
-Esperemos que tú sepas estar a la altura de tus compañeras.- Interrumpió la chica morena.
-Si, si que lo estará, eso ya te lo aseguro yo.- Respondió la rubia que no se había despegado de Alan.
-Si tú lo dices... ojalá no te equivoques Peg...- Y la chica de quinto grado se fue lejos de la pareja.
-No hagas que me equivoque, cielo.- Le susurro Peg a Alan.

Una pelirroja bajita se paseaba por el pasillo que daba a la piscina no muy convencida. Miro atrás y dos chicas le animaron para que siguiera adelante. Esta cogió valor y abrió la puerta, la sala estaba llena de chicos, los cuales la mayoría la miraban de los pies a la cabeza,  avanzo tímidamente mirando al suelo, por una parte se alegraba de haberse puesto unos pantalones cortos y no la falda que estuvo a punto de ponerse, pero por otro lado estos pantalones son demasiado cortos. Al llegar en la mesa levantó la mirada y vio a un joven chico de pelo negro y unos hermosos ojos azules como el cielo en un día soleado, oh dios santo esa mirada le hacía derretirse.
-Ven, vengo a apuntarme a Natación.
-Ah, si claro, toma.- Le dio la suscripción.- ¿Cómo te llamas?
-Ariel, Ariel Andersen.
-Eh, es la hermana de Adrina y Arista.- Grito un chico detrás de ella al reconocerla por sus dos hermanas gemelas mayores que ella.
-Ah si, es verdad. Las fiestas en tu piscina son las mejores.
Ariel la verdad no sabía muy bien que hacer si decir gracias o salir corriendo de allí.
-Bueno, seas quién seas, me alegro de que al fin se vuelvan a apuntar chicas a Natación.- Le sonrió Eric.
-Todos nos alegramos de eso Eric.- Grito uno haciendo que la mayoría se rieran.
-¡Cuéntale lo de la cena!
-¿Qué? A si...
-¿Qué cena?- Le preguntó Ariel.
-El sábado haremos una cena todos los de Natación. ¿Contamos contigo?
-¿Qué? Emm, si, claro.- Exclamo.
-Tráete alguna amiga, si quieres.
-No les hagas caso.- Le tranquilizó Eric.- El lunes empieza el entreno y espero verte el sábado.
-Adiós.
Ariel cerró la puerta y fue con sus dos amigas.
-Estábamos preocupadas, tardabas mucho.- Le dijo Aurora.
-El sábado tengo una cena con Eric.- Exclamó la recién llegada.
-¿Qué?- Gritaron las dos amigas.
-Bueno, con el equipo de Natación, pero, da igual, él estará.
Las amigas gritaron de la emoción tras la aclaración.
-Oye, Aurora,- interrumpió una voz de mujer.- la señora Darbus a dicho que mañana tenemos que ir a Teatro para decidir la obra.
-Gracias Esmeralda, lo tendré en cuenta. Oye, Elsa y el club de Moda y Costura, harán los trajes ¿verdad?
-Si, y el club de arte el decorado, con Anna y la nueva, Rapuncel.-Tras esto Esmeralda se fue y aparecieron Rebecca, Mérida y Mulan tirada por esta.
-Tranquila Mulan que tú entraras en el club.- Dijo Mérida.
-Mérida, da igual si no puedo, no puedo.
-No, tú entrarás sin problemas. Aurora necesitamos tu ayuda.