El timbre sonó, haciendo que los alumnos se alegraran del final de las clases.
Felipe se acercó a Aurora.
-Me ha dicho mi madre que hoy me llevarías a mi casa.- Le dijo la chica.
-Se ve que han hecho una comida con mis padres.
-¿Crees que habrá sobrado postre?
-No lo sé. Pero creo que mi madre esta mañana iba a hacer su famosa tarta de queso.
-Hace días que no como.- Se relamió Aurora.- Venga, vamos, cuanto antes lleguemos menos posibilidades tenemos de que se terminen el postre.- Le estiro del brazo.
-Adiós chicas.- Se despidió la alta rubia.
La pareja llego al parking se pararon delante del coche del chico.
-Oye, Enrique,- le susurro Aurora al mejor amigo de Felipe- ¿crees que cuando me suba en su coche ese grupo de chicas me intentaran matar?
Enrique se rió de su ocurrencia.
-La verdad no lo sé, pero seguro que te odiaran a muerte.
-Lo que me temía.- Se rieron.
-Bueno, subes.- Le indico Felipe.
-Bueno , adiós- se despidió- y que te conste- le gritó a Felipe- que yo esto lo hago por mis padres, subirme en tu coche a mi me da mucho miedo.
-¿Qué dices?
-La chica tiene razón,- le grito Enrique- a la pobre le estas poniendo en peligro.
-Mira mejor no quiero saber lo que os lleváis entre vosotros. Adiós.
Enrique se giró y vio a una chica sentadas en las escaleras, parecía que estaba esperando a alguien. Se fijó bien en ella era rubia y delgada, parecía alta, pero no demasiado. Era Claire.
Claire y Tiana salían de clase.
-¿Cómo vas a clase?- Le preguntó la morena.
-Se supone que Anastasia y Drizella me vienen a buscar.- En ese momento le llego un mensaje.- Aunque van a llegar tarde.- Dijo tras leer el mensaje en el móvil.
-Emm, ¿quieres que espere contigo?
-No, tranquila, vete antes de que se valla el autobús.
-Gracias Cindy.- Le abrazo la amiga.
-No te preocupes por mi.- Le sonrió.
-Hasta mañana.- Le grito la amiga mientras iba corriendo hacia el autobús.
-Adiós.- Susurro la rubia.
Claire se quitó la mochila y se sentó en la escalera a esperar a sus hermanastras.
-Con que... te vas a unir al club de los dieciséis ¿eh?
-Si- grito Aurora- dos semanas solo.
-Ya era hora enana.
-Perdona si no soy como tú y los cumplo el 9 de Enero. ¿Te das cuenta qué eres el viejo de la clase?
-Ya, ya. Bueno, este año no lo soy, Adam ha repetido, por lo que tiene un año más.
-Bueno, hablando de mi cumpleaños. ¿Te acuerdas que me prometiste regalarme a los 16?
-Tendrás que refrescarme la memoria.
-Lo sabía, bueno da igual, mejor que no lo sepas.- Apoyo la cabeza en la ventanilla.
-No, dime que te prometí.
-No te lo digo porque te verás obligado a hacerlo.
-¿Pero que te prometí?
-¿Seguro que lo quieres saber?
-Si.- Dijo confiado.
-Pues, no no no, que no lo querrás hacer que te meterás en un lió.
-¿Qué? Enserio, que te dije.
-Me prometiste que el día de mi 16 cumpleaños me llevarías a un bar a beber.
-¿Qué? ¿Enserio que yo te prometí eso?
-Si, y tú lo sabes porque te acabas de acordar. Que a mí no me puedes engañar.
-¿Y cómo quieres nos colemos para beber en un bar?
-Oh, vamos... eres uno de los chicos más populares del colegio, seguro que consigues facilmente unos carnets falsos.
-¿Cuándo te lo dije?
-Hace como... año y medio, antes de que te convirtieras en el aburrido que eres ahora.
-No soy un aburrido.
-Si que lo eres. No tienes casi CDs de música para oír en el coche, enserio ¿tú que escuchas cuando vas en el coche?¿las noticias? Porque sólo tienes programado en la radio los canales de noticias y deportes, o vamos, escucha un poco de música.- Aurora buscó un canal musical en la radio.
-Aurora no me toques la radio.- Pero ya era tarde, la canción I'm Not The Only One de Sam Smith sonaba en el coche.
-Me encanta esta canción.- Le sonrió la chica mientras canturreaba el estribillo.
-No escuchar música en coche no significar ser un aburrido.
-¿A cuántas fiestas fuiste este año? Ni a la mitad de las que te invitaron. Te pasas el día estudiando, sé que quieres ser médico y que para eso hay que estudiar mucho, pero aún así tienes que disfrutar.
-Perdóname si no soy Aurora, el alma de la fiesta. Enserio, ¿cómo haces para tener las resacas que tienes y que tus padres se crean que eres la niña buena que no ha bebido todavía?
-Yo lo tengo fácil.
-¿Así? Dime tu truco para que se lo pueda decir a mis padres, por favor.
-No creo que puedas.- Rió Aurora.
-Ah no, ¿por qué?
-Porque curiosamente tras una gran fiesta me baja la regla.
-Ah, pues no, no puedo.
-Ya te lo había dicho. No, pero ahora enserio, me tienes que prometer que este año iras a más fiestas o sino Enrique y yo te tiraremos lo libros por la ventana y te llevaremos arrastras hasta la fiesta.
-Vale, de acuerdo, te lo prometo.- Dijo mientras aparcaba el coche delante de la casa de Aurora.- Y una promesa es una promesa, así que supongo que te llevare.
-¿A qué te refieres?
-A que te tendré que dar tu regalo regalo de cumpleaños...
-¿En serio? No me lo esperaba.
-¿Me vas que decir que no lo quieres hacer?
-No, por supuesto que quiero. Ay, este es el Felipe de los viejos tiempos, el que siempre me metía en problemas.- Le abrazo, haciendo que moviera sin querer el freno de mano y el coche fuera medio metro atrás antes de que Felipe volviera a pararlo.- Lo siento mucho yo no quería...- Dijo Aurora con la mano en el corazón.
-No te preocupes.- Le sonrió el chico.- Y tú también me metías en problemas alguna que otra vez.- Dijo saliendo del coche.
Ariel se acercó a su madre que estaba en el comedor leyendo una revista.
-Mama.
-Si, hija.
-Mañana me han invitado a una cena con el club de natación, ¿puedo ir? Antes que digas nada, en un club nuevo entonces me iría bien, para conocerlos mejor además de que hay varios amigos de Arista y Adriana que ya conozco. Y que conste que os lo digo con tan poca antelación porque me lo han dicho hoy, la cena es a las 9:30 y prometo no llegar tarde.
Athena se rió de su hija.
-Cariño, por mi claro que puedes ir.
-Gracias mamá, ¿podrás ayudarme a convencer a papá?
-¿Convencerme a qué?- Dijo una voz detrás de ellas.
-Papá, me han invitado a cenar mañana con el club de natación. así nos podemos conocer mejor,
-¿A qué hora es?
-A las 9:30.
-Bueno, si vuelves a las 11 me parecerá bien.
-Mejor a las 11.30. A veces las cenas se alargan.- Dijo Athena.
-Athena...- La mujer le lanzo una mirada a su marido. -Lo que diga tu madre me parece bien.
-Gracias papá.- Le abrazo Ariel.
Ya habían pasado 20 minutos y sus hermanastras no llegaban, sería mejor que se fuera ya a casa.
-¿Estas esperando a alguien?- Sonó una voz detrás suyo.
-¿Qué?- Se giró Claire y vio al guapo Enrique.- Bueno... estaba esperando a mis hermanastras pero ya me voy a casa.
-Si quieres te puedo llevar.
-Oh, no, no, no hace falta.
-¿Por dónde vives?
-Cerca del parque con lago.
-Bueno, yo tengo que pasar por ahí no me importa acercarte.
-No, de verdad, no hace falta.
-No es ninguna molestia.
-Bueno, si insistes.- Le sonrió la chica.
Enrique subió al coche con ella, había esperado allí los 20 minutos que Claire estuvo esperando a sus hermanastras para ver a donde iba y a quien esperaba, al ver que nadie iba y ella no se movía fue a ver que le pasaba. Y ahora la llevaba a su casa. La verdad que le ha mentido, él vivía bastante lejor de dónde ella le había dicho, pero sino seguro que no se habría montado en el coche.
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