martes, 18 de agosto de 2015

Capítulo 5. Nuevas amigas y nueva tutora

-Ariel, ¿qué te ocurre?- Le preguntó Arista.
-Eso, ¿qué te pasa? No has dicho nada en todo el trayecto.- Le dijo su otra hermana, que en este caso estaba conduciendo el coche.
-Nada.- Dijo sin mucha ilusión.
-¿No estarás así por qué  una de las que esta en este coche se ha apuntado al club de natación?
-Donde, a propósito, solo hay chicos mayores.- Añadió Adriana.
-No es por eso, bueno, si pero no.
-Explícate.- Dijo la que estaba sentada de copiloto.
-Pues, ¿creéis que si le pido a papá que me deje salir a cenar con el equipo de natación me dejará?
-Si sabe que solo hay chicos seguro que no.
-Ya, pero tampoco le voy a pedir permiso para salir a cenar con 12 chicos mayores que yo.
-Yo creo que mamá lo convencerá al final.
-¿Y qué le digo si me pregunta quien va?
-Le diremos que amigos nuestros que ya te conocen.
-Tú tranquila Ariel, que a esa cena iras.- Le sonrió Arista.
-Aunque no te mereces nuestra ayuda.
-Eso es verdad. Nos hemos enterado de que estas en el club de natación por los chicos de nuestra clase en vez de por ti.


Ling seguía en la mesa de suscripciones de Artes Marciales, un joven asiático se acerco a esta.
-Emm, hola, vengo a inscribirme.
-Perfecto,- le gritó Ling.- ¿cómo te llamas?- Le pregunto mientra le daba el papel con la suscripción.
-Soy Ping.- Dijo el nuevo con una sonrisa.
-De acuerdo Ping, el martes será el primer entreno.
-Nos veremos allí.- Y tras esto Ping desapareció por el pasillo.
Al cruzar la esquina Aurora lo abrazo.
-Lo has hecho genial Mulan.
-Emm, gracias, supongo. Aunque no estoy muy segura de lo que he hecho.
-Tú tranquila, no pasará nada. Y si ocurre, nosotras te apoyaremos siempre.- Dijo Mérida.- El martes enseñaras de lo que esta hecha Mulan a esos imbéciles.
-¡Ya lo ha hecho!
-Si, Ariel y lo ha hecho genial.- Volvió Aurora a abrazar a Mulan.
-Lo siento, quería venir antes pero me llevan mis hermanas en coche y se pasan media hora delante del espejo, cada una.
-Tranquila Ariel, no pasa nada.- Le dijo Mulan.
-A todo esto,- Ariel se giró hacia Aurora- ¿quién eres tú y que has hecho con mi amiga?
-Mujer de poca fe. Si quiero puedo madrugar.
-¿Estas muerta de sueño?
-No puedo con mi alma.
-Sera mejor que vayamos ya a clase,  por una vez que Aurora llega pronto al instituto no llegará a clase a la hora.- Dijo Mérida.



-Oh, vamos, date prisa.- Grito la joven de kilométricos cabellos.
-Ya voy, ya voy. No sabía que te gustaban tantos los nachos.
-Pues si, y como vayas con esa rapidez se van a acabar todos antes de que pueda probar uno. Te quieres dar prisa.- Cogió a su amiga del brazo y la arrastro hasta la cafetería.
En menos de una semana la tímida Rapuncel se ha convertido en la chica extrovertida y curiosa que siempre había sido, ahora que conocía a gente y el sitio donde estudiaba ha tenido que dejar la timidez a un lado. La verdad que con la gente de la clase no ha sido muy difícil, Flynn a sido un gran guía y a aguantado todos sus gritos de emoción al entrar en clases nuevas y estar en sitios donde siempre había soñado poder estudiar, la emoción que expone con cada cosa nueva, por lo más simple que fuera, hacia gracia a la clase y ha ayudado a juntarse con la mayoría de las chicas de su clase, quienes nunca se han negado a ayudarla, es más, la mayoría de las veces eran ellas quien le prestaban su ayuda a Rapuncel, y sobre todo estaba Anna, que se había convertido en su mejor amiga.
-¿Contenta? Ya tienes tu taco.- Le gritó Anna.
-Si, pero si fuera por ti ahora llegaríamos a la cafetería y seguro que no quedarían tacos.- Señaló la cola.
-Sabes, me recuerdas un montón a mi tía. La verdad que te pareces bastante y el gesto que acabas de hacer me recuerda a ella.
-¿Tú tía también se enfada contigo para no llegar tarde a la cafetería y poder comer tacos?
-Mogollón de veces, en todas las comidas familiares.- Rieron.

Ariel y Aurora se encontraban en el  jardín al lado de la cafetería, ambas estaban hablando debajo de un árbol.
-Tengo la sensación de que no he visto a Bella en todo el día.
-Yo también Rosa. ¿dónde está?
-¿Tú que crees? En la biblioteca, se suponía que iba a devolver un libro y venía enseguida.
Una chica de pelo castaño se acerco a las dos amigas, parecía algo nerviosa y exhausta.
-Hablando del rey de  roma...
-Bella, ¿qué te pasa?¿Parece que hallas visto a un muerto?- Se preocupó Aurora.
-Nunca adivinareis lo que me ha pasado en la biblioteca.
-¿En la biblioteca pasan cosa?¿Y las cosas que pasan son dignas de contar?
-Muy graciosa Ariel, pero fuera de bromas me ha ocurrido algo muy extraño.
-Dínoslo ya, que nos morimos por saber que te ha pasado.
-Pues,... Adam me ha pedido que sea su tutora y que le ayude a estudiar.
-Espera un momento, ¿qué  Adam?
-¿Qué Adam conoces?
-¿Te refieres al Adam de metro noventa, corpulento y con el pelo largo y rubio?¿El que ha repetido un año y va a nuestra clase?¿El que es conocido como la bestia?
-Si Ariel, ese mismo Adam.
-Pero,... ¿Por qué?- Pregunto la rubia.
-Al parecer su madre hablo con Giselle y ha esta le pareció buena idea de que yo le ayudara en los estudios.
-¿Y como te lo ha pedido?
-Bueno,... pedir, pedir... lo que se dice pedir, no me ha pedido, sino que prácticamente me ha obligado. Y no me a dado tiempo ni decir que si ni decir que no.
-¿Qué te ha dicho?
-Pues... al principio me ha empezado a explicar, luego se ha puesto nervioso, a los nervios le han seguido la furia y básicamente me ha gritado que seré su tutora.
-Entonces,... ¿lo harás?
-Si, quiero decir, supongo.- Suspiro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario