viernes, 28 de agosto de 2015

Capítulo 7. Sábado noche

Jasmín se encontraba estudiando en su habitación, estaba sentada en su escritorio con los apuntes de geografía. Le gustaba bastante la geografía, siempre había soñado con conocer todo el mundo y tener millones de aventuras, sola, en grupo con sus amigos o en pareja.
La verdad es que había viajado bastante con sus padres, había estado en muchas playas paradisíacas de vacaciones, y a conocido capitales de casi toda Europa, en ese sentido tiene suerte. Pero aun así, no es suficiente, ella no quiere ir a las ciudades más glamurosas del mundo, ni las playas con la arena blanca y fina y el agua cristalina. Si no que quiere conocer el mundo d verdad, conocer a las personas y los lugares donde va, quiere ir a Asia, África, recorrerse toda Sudamérica, pasearse por la muralla china y por las demás maravillas del mundo. Quiere hablar con las personas y no solo con los trabajadores para pedirle que le raigan bebidas, quiere ver si la luna y las estrella se ven diferentes en otros lugares, acariciar a los animales, ver los distintos colores de los lugares, quiere ver el mundo con los ojos de otras personas.

Jasmín levantó la vista hacia la ventana, el sol se estaba poniendo y el cielo estaba dejando ese color azul por los anaranjados de la puesta de sol. Se levantó y avanzo lentamente hasta la ventana, se fijó en las calles más lejanas y pobres, donde nunca había paseado.  Un pequeño gatito se paseaba entre sus piernas y maullaba ligeramente.
-Oh, Rajar, ¿cómo voy a conocer el mundo si ni siquiera conozco mi propia ciudad donde me crié?- Suspiro cogiendo a su anaranjado amigo.
-¡Jazmín!- Gritó un hombre detrás de la puerta.
-¡Si, padre!
-¡Sal, te tengo una sorpresa!
La chica dejo a su mascota en el suelo y salió corriendo de su habitación.
-¡Ay! Mi princesita... te he hecho un regalo.- Le abrazo.
-Papá, no hacia falta...
-No, no, no, que ahora que te tienes dieciséis y tienes carnet...
-¿Qué?¿Enserio?
-Lo necesitas para ir al instituto y con tus amigas.- Su padre cogió unas llaves de coche y se las entregó a su hija.- Toma, espero que lo disfrutes.- Le sonrió el hombre mayor mientras le cerraba la mano donde sostenía su hija las llaves suavemente.
Jasmín abrió la puerta principal de su gran casa y encontró delante de esta, aparcado un hermoso coche rojo descapotable con un gran lazo blanco.
-Muchas gracias.- Gritó abrazando a su padre. - Enserio, gracias.


Sentada en la ventana de su habitación se encontraba una pelirroja de cabellos rizados tallando su nombre en un pequeño trozo de madera.
-¿Ya has peleado con tu madre?- Dijo una voz masculina que provenía de la casa de al lado.
-Hombre, el desaparecido. ¿Dónde te habías metido esta semana?
-Estaba ocupado, pero tú en el instituto tampoco te molestabas mucho en buscarme.
-Si, he ayudado a Mulan con el instituto y estaba todo el rato con ella.
-Bueno, y dime, ¿qué ha pasado con tu madre?
-¿Tanto se nota?- Suspiro Mérida.
-Ya hace unos años que empezaste a tallar para relajarte tras una pelea con tu madre.- El chico se fue acercando trepando por el árbol que los separaba.
-Cada día nos peleamos más, John. Es que no se da cuenta que no soy como la chica que quiere que sea, con modales, fina y elegante.
-No, tú eres mucho mejor que cualquiera de esas chicas.-Le susurro el chico.
Mérida no pudo evitar sonreír tras su comentario.

Desde hace años él era una de las personas que le hacia sentir mejor, sobretodo tras las peleas con su madre. Se conocieron a los nueve años cuando Mérida se apunto a clases de esgrima, inmediatamente se hicieron buenos amigos y a los 12 John se mudo de casa con su familia, con la suerte de que sería el nuevo vecino de Mérida. Desde entonces John y Mérida han estado muy unidos, sus habitaciones
estaban enfrente una de la otra y los dos tenían la manía de cuando estaban deprimidos salir fuera. Jhon al balcón y Mérida abrir su ventana y sentase en el banco que había hecho junto a esta, así la mayoría de las veces que uno estaba deprimido el otro se daba cuenta e intentaba animarlo. Lo malo eran los 5 metros que les separaban, por lo tanto si hablaban el problema era que todo el vecindario se enteraba de la conversación, así que uno tenia que trepar el árbol de los Rolfe que unía sus habitaciones.
A pesar de todo el esgrima y esto era lo único en lo que se parecían, John era más refinado y elegante, Mérida busca aventuras y peligro y él prefiere la tranquilidad y alejarse de este, además sale con Sara una chica de familia inglesa muy refinada y elegante que a Mérida no le caía nada bien aunque nunca se lo ha dicho y ella, en cambio, nunca a dado la oportunidad a ningún chico, quiere ser libre y no preocuparse por su pareja ni estar atada a ella.


-Tiana a llegado una pareja a la mesa 4.- Le avisó su compañera de trabajo.
-De acuerdo ahora voy.
Tiana se recolocó su delantal y salió de la cocina. Mientras se acercaba a la mesa 4 cogió su bolígrafo que llevaba en la oreja y preparo la pequeña libreta para escribir el pedido del cliente.
-Bienvenidos al Café Duke soy...
-Tiana Newman.
La chica se sorprendió, esa voz, no podía ser. Rezó a los dioses que no fuea él, pero cuando levanto la mirada lo vio.
-Naveen Maldonia, ¿en qué te puedo ayudar?
-Bueno, nos gustaría cenar.- Dijo cogiendo la mano a su acompañante, una rubia de piel blanca y con graciosas pecas en la nariz.
-No te imaginaba en restaurantes de esta categoría, te esperaba en restaurantes de más clase.
-Si, bueno, mis padres me han cerrado el grifo, y esto es lo que hay.
La morena resopló.
-¿Qué queréis tomar?- Preguntó la morena con poco entusiasmo.
La pareja le dijo su cena y Tiana se fue a cocinas.
-Así, que aquí trabaja Tiana, bueno saberlo.- Susurro el chico.


Ariel se miró al espejo por última vez, no iba muy formal, llevaba el pelo suelto y unos pantalones blanco rotos con una camisa de tirantes suelta rosa.
-Venga Arista vamos.- Le grito Ariel a su hermana que estaba encerrada en el baño.
-Vale, vale, ya estoy. Mira que muchos suelen llegar tarde, ya veras como esperaremos un buen rato.- Dijo saliendo del baño.
Ariel bajo corriendo al salón.
-Me voy, llegare puntual.- Le dio un beso a su padre y a su madre.
-Eso espero.- Le dijo él.
-Adiós.- Volvió a gritar antes de salir por la puerta con su hermana.

-Ariel, tranquilízate, vamos a ver Eric es un buen chico, aunque su novia sea una bruja.
-¿Novia?¿ Quién es su novia?
-Vanessa una que esta en mi clase, no sabes lo mal que me cae.
-No sabía que tenia novia.
-Pues si, es una engreída, insoportable que solo piensa en si misma, no sé como Eric puede salir con ella, parece que lo tenga hipnotizado. Va en serio, mejor que no la conozcas, ni te acerques a ella, te lo prohíbe tu hermana mayor. Bueno en todo caso, además esta Max, es el mejor amigo de Eric y ya lo conoces, ya sabes que aunque no lo parezca y sea un poco bocazas en realidad es muy simpático. Luego también esta...
Arista explicó a Ariel como eran los chicos que conocía.
-Bueno, ya estamos, mira ahí están Max y Eric.- Señalo su hermana a los dos chicos que estaban hablando con otros tres.- Pasatelo bien, ya les he dicho que no se pasan contigo.
-Adiós Arista.- Le dio Ariel un beso y salió del coche.

-Hola.- Saludo la pelirroja a los chicos.
-Hola Ariel.- Le saludo Max. - Mira, estos son Glut, Flotsam y Jetsam- dijo señalando a los últimos que eran gemelos- y Eric.
-Hola.- Saludo Ariel timidamente.
-¿Pasamos al restaurante a esperar a los demás?- Indico Eric.
La chica se pudo sentar entre Eric y Max. Y poco a poco fue llegando los demás integrante del club, con los que eran doce en total. La pelirroja pensaba que iba a estar bastante más incómoda entre tanto chico que no conocía, pero a verdad le hacía feliz que no fuera así Max y Eric eran muy simpáticos y se lo estaba pasando muy bien.
La chica fue al baño y al salir de esta se chocó con un hombre mayor.
-Lo siento mucho.- Se disculpó Ariel.- ¿Sebastián?-  Preguntó al ver que el hombre era un trabajador de su padre con el que tenía mucha confianza y siempre a vigilado a Ariel y sus hermanas cuando sus padres no estaban, por no nombrar que ahora trabajaba como profesor de música en su instituto.- ¿Qué- qué haces aquí?
-Hem... ¡Ariel!¿Y tú?
-Te ha enviado mi padre.
-No le digas que me has visto.
-Si tú no le dices que en el equipo de natación solo hay chicos.
-¿Qué?
-Por favor, si se entera que en mi club solo hay chicos mayores que yo, no le va a hacer ninguna gracia y puede que hasta me haga desapuntarme.
-De acuerdo, pero recuerda no me has visto.
-Gracias Sebastián.- Le abrazo la chica.
Ariel volvió a su mesa pero se sorprendió al ver que su sitio estaba ocupad, en su silla estaba sentada una chica de cabellos morenos y piel blanca. Eric se dio cuenta de que Ariel había vuelto.
-Hay que ver que también es casualidad que venga a cenar con mis amigas aquí, no sabía que la cena de Natción iba a ser en este restaurante.- Dijo la chica que estaba sentada en el sitió de Ariel.
-Si es una gran casualidad- dijo irónicamente Max- Vanessa ese sitio esta ocupado.
-¿Eh? Ah si,si, yo ahora me voy. Mira Eric, ¿esta no es la canción esa que te gusta tanto? Es que mi chico tiene un gusto un poco desfasado,- dijo agarrando la cara de su novio.- bueno, en las mujeres no, en eso tiene buen gusto.- Rió la morena.- ¿Cómo se llamaba el grupo? Journal, Jour...
-Journey.- Dijo Ariel detrás de ella.
La morena se giró y se sorprendió al ver a la chica.
-Ejem, Vanessa esta es Ariel- le explicó Eric- es la nueva integrante del club.
-Ah, hola, yo soy Vanessa la novia de Eric.
-Hola.- Le saludó Ariel.
-Bueno, ya me voy. Adiós cielo.- Le dio un beso a Eric.- Adiós.- Le susurro a Ariel.
Ariel se volvió a sentar en su sitio.
-Así que... ¿te gusta Journey?- Le preguntó el chico de pelo negro.
-Si, bueno, la verdad es que tengo que admitir que 'Don't stop believing' es una de mis canciones favoritas.
-Si, también es una de las mías. Me alegra que te gusten ya estoy harto de que se rían de mi gusto musical.
-No se tendrían que reír la mayoría de las canciones son mucho mejores que las de ahora.
-Yo pienso igual.- Le sonrió el chico.
Ariel no pudo evitar sonreír y mirar hacia su plato un poco avergonzada. Aunque le gusta mucho hablar con alguien de los grupos un poco más antiguos, tenía cientos de discos de los grupos de los ochenta en su habitación, le encantaba tener cosas más antiguas que compraba en las tiendas de segunda mano, como su tocadiscos y todos sus discos de vinilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario